LOS GUERREROS OSO, JABALÍ Y LOBO:

Los nórdicos, específicamente: los vikingos, fueron conocidos desde la Edad Media por ser guerreros terribles que cometían ataques y saqueos en rápidas y encarnizadas incursiones sobre las tierras de Europa al sur de Escandinavia.

Estos hombres del norte, por medio de sus famosos drakkar, alcanzaron las costas de Germania, Francia, Inglaterra y España (en este último se enfrentaron tanto a cristianos como a musulmanes) así como abordaron el mar mediterráneo alcanzado Sicilia y el reino de Bizancio.

Aparecieron oficialmente entre a finales del siglo VIII d.C. siendo temidos por sus ataques a la cristiandad asolando reinos, saqueando monasterios, asaltando castillos, destruyendo pueblos y cometiendo crueldades sobre los pobladores.

De la furia de los hombres del norte líbranos Señor” fue un lema que los monjes recitaban en los monasterios y que pronto pasó a ser parte de una plegaria en toda la cristiandad.

Si acaso fueron conocidos como hombres despiadados, mercenarios, conquistadores, también fueron hábiles comerciantes e intrépidos exploradores sin dejar a un lado su fama de sanguinarios.

Sin embargo, entre los pueblos escandinavos destacó un grupo especial de guerreros por sus grandes habilidades de combate, enorme fuerza y resistencia física, vestían de forma característica con pieles de animales con los que se identificaban y cuya cualidad principal era detentar una furia extrema e incontrolable en la batalla que desataba el miedo en sus enemigos y entre los mismos vikingos.

Estos guerreros eran una especie de cuerpos de élite o mercenarios que, en conjunto o en solitario, trabajaban al servicio de reyes, practicaban asaltos a fortalezas, combatían con oponentes y ejércitos enemigos en el campo de batalla y realizaban incursiones vikingas en general.

En términos generales estos guerreros eran conocidos como: Berserker.

La palabra berserker proviene de la etimología más conocida, y a la vez la más aceptada entre muchos estudiosos, de los términos nórdicos antiguos:

Berr (oso) y serkr (vestimenta/camisa).

Esto vendría a significar que el Berserker era un guerrero vestido con una piel de oso.

Además del Berserker, las fuentes nórdicas hablan de otros guerreros identificados y similares a los berserker, estos eran los: ulfhednar, quienes usaban pieles de lobo, destacando como guerreros de élite del dios Odín.

El término Ulfhednar vendría a significar “piel de lobo” y señalar a guerreros vestidos con pieles de lobo en plural. El término Ulfhedinn indicaría a un guerrero vestido con piel de lobo en singular.

Las fuentes nórdicas señalan también a los guerreros jabalí o Svilkinfin, de los cuáles se sabe poco; desconociendo con exactitud si usaban pieles de jabalí o si su indumentaria estaba basada en cascos con la forma o la ornamentación de un jabalí. Las fuentes nórdicas refieren que atacaban en grupo en forma de “alineación en cuña” (triángulo) o “formación en jabalí” para romper y dividir las filas del ejército enemigo y es probable que debido a esta maniobra recibieran su nombre.

En la práctica estos guerreros eran conocidos por su extrema habilidad de combate, su enorme fortaleza y resistencia física, el uso de pieles de animal (o la identificación con un animal) teniendo por capucha montada en su cabeza la mandíbula superior y la parte superior del cráneo del animal (posiblemente disecado) extendiéndose el resto de la piel de la bestia sobre sus hombros y espalda; además eran reconocidos por su ira excesiva y crueldad en la batalla sin límites que era temida por sus enemigos y también por sus aliados.

ORÍGENES DEL BERSERKER.

EL OSO, EL LOBO, EL JABALÍ Y LOS DIOSES NÓRDICOS:

En el mundo vikingo eran importantes los diferentes aspectos de la vida en el entorno donde los pueblos nórdicos se desarrollaron como la batalla y el medio ambiente que habitaban.

Los pueblos nórdicos fijaron su atención en los fenómenos de la naturaleza como: el rayo y el trueno, la nieve, la escarcha, el invierno y la primavera, las cosechas y las tormentas, etc.

Los guerreros nórdicos en su espíritu bélico encontraron una relación entre el arte de la guerra, sus creencias y el ambiente agreste que los rodeaba.

El dios vikingo Thor estaba relacionado con el trueno y el rayo; es decir: aspectos de la naturaleza junto con atribuciones guerreras.

Esas actividades guerreras (y de la vida diaria de los escandinavos) fueron identificadas con el entorno a través de los fenómenos y sucesos de la naturaleza, entre estos destacaron los animales, cuya presencia había causado admiración entre los nórdicos.

Sobresalieron principalmente: el lobo, el jabalí y el oso por la furia, coraje y fuerza de cada uno. (Además de otros animales en la cultura vikinga como: el cuervo y el mítico dragón).

En la mitología nórdica la imagen del lobo resalta como figura importante:

Odín (Wotan), dios supremo de los pueblos germánicos, se hace acompañar en su trono en Asgard y durante sus cacerías de dos lobos: Geri y Freki.

El gigantesco y monstruoso lobo llamado Fenris, quien esta profetizado a tragar con sus fauces la tierra y el cielo y matar al dios Odín durante el Ragnarok.

Entre los dioses vanes del panteón nórdico, el dios Frey, cabalga un enorme jabalí dorado llamado Gullinbursti. La diosa nórdica Freya cabalga un jabalí llamado: Hildisvíni.

El oso en cambio, aunque no figure en la mitología nórdica como entidad suprema, al menos oficialmente reconocida, se sabe que era muy admirado y respetado por los nórdicos por su enorme fuerza y vitalidad.

La imagen y conducta de estos animales determinó en la imaginación del guerrero nórdico una cualidad (comportamiento) que identificaba al animal y que se convertiría en un símbolo.

El simbolismo del animal fue transformado en una entidad, una especie de fuerza o esencia con el cual un guerrero pasaría a identificarse e inclusive relacionarse. Esa identidad significaba absorber su espíritu y así su fortaleza.

El guerrero nórdico pasaba por lo tanto a convertirse en ese animal o un guerrero mitad hombre mitad bestia.

Una forma de ejercer esa transmutación era colocarse la piel del animal, aunado a ideas, rituales y patrones culturales que permitían al guerrero, en su creencia (religiosa o mística), absorber la fuerza vital del animal salvaje.

Posiblemente, a manera de especulación, parte de esos rituales, consistirían que el guerrero nórdico debía luchar y matar al animal en cuestión, e inclusive beber su sangre, para probar su valor guerrero y tener derecho a llevar la piel del animal obteniendo su fuerza, adquirir sus cualidades o poseer su espíritu. No obstante, no existen fuentes escritas que lo certifiquen.

El animal recibe por lo tanto una especie de culto, una función y una característica y pasa a formar parte importante del panteón de los dioses y la religión.

Un berserker, al vestir la piel de oso, o un ulfhednar al vestir la piel de lobo, creían poseer parte del espíritu del animal, absorber su esencia y conseguir su fortaleza.

En el poema nórdico Hrafnsmál del escaldo y vikingo Hornklofi, se dice que previo al combate con sus enemigos en el campo batalla el berserker “gruñía” como oso y el ulfhednar “aullaba” como lobo; lo que podría significar que estos soldados creían por defecto tener el espíritu del animal.

ATRIBUCIONES y el FUROR BERSERKER:

El Berserker tuvo las atribuciones de ser un guerrero de élite, un soldado experimentado en el combate que ingresaba al campo de batalla sin miedo alguno, matando a sus enemigos con una fuerza y resistencia física excepcional y con una furia descomunal que atemorizaba a sus contrincantes.

Esta última cualidad ha llamado la atención generando debates entre los historiadores sin llegar a un consenso.

Este estado de euforia asesina era llamado: berserkergangr o “Furor del berserker”.

Algunas hipótesis buscan explicar ese fenómeno:

1. La religión nórdica y el fanatismo religioso:

Existen teoría que hacen referencia que la misma religión nórdica tuvo enorme influencia sobre el comportamiento furioso de los Berserker.

Los vikingos creían en el Valhalla como recompensa por una vida guerrera. Solo los más fieros y valientes guerreros que morían en batalla podían alcanzar ese paraíso en el salón de los guerreros del dios supremo Odín. Por lo tanto la religión nórdica podría en sí haber influenciado de forma exagerada el pensamiento de ciertos guerreros que luchaban con furia extrema.

No se puede descartar el fanatismo religioso y el extremismo en un berserker reflejado en un guerrero sanguinario dispuesto a morir matando a cientos de oponentes.

La religión de carácter germánico tenía una base guerrera donde morir peleando con enardecido valor era la forma directa de acceder al paraíso de los dioses junto a Odín.

Si acaso los mejores guerreros tenían derecho a ingresar al Valhalla, esto haría de ciertos nórdicos a luchar con ira desmedida, no tener miedo a la muerte en batalla y a desarrollar notables habilidades de combate (manejo del hacha, espada o lucha cuerpo a cuerpo) para convertirse en guerreros dignos de Odín.

2. Proscritos violentos:

Otra teoría relaciona que los Berserker y los Ulfhednar en la sociedad escandinava eran guerreros proclives al mal comportamiento y a la violencia fuera de todo reglamento o norma.

Las fuentes señalan que los berserker y los ulfhednar eran en ocasiones muy temidos, despreciados y rechazados por los pueblos nórdicos por su “locura” o euforia llegando a ser incontrolables.

Prueba de ello es que en el año 1015 d.C., el jarl Eiríkr Hákonarson de Noruega declaró a los berserkers fuera de la ley considerándolos proscritos.

Paralelo a guerreros invencibles, los berserker y ulfhednar eran vistos en las fuentes nórdicas como hombres al margen de la ley, proscritos, peligrosos mercenarios, sujetos “dementes” e inclusive vistos como: draugar (un guerrero vikingo “muerto viviente” en la mitología y el folclore nórdico); especialmente aquellos guerreros berserker o ulfhednar con una estatura mayor de los dos metros.

Leyendas extendidas en Escandinavia y en Germania narran que los ulfhednar eran muy temidos porque llegaban a convertirse en “hombres lobo” en la imaginación popular, acrecentando el mito del hombre lobo o Werewolf en germánico antiguo.

Sin embargo, este hecho podría deberse a un estereotipo tardío con la llegada del cristianismo a Escandinavia donde la Iglesia Católica vio a los berserker como hombres “poseídos por el diablo” y acusó a los ulfhednar de “licantropía” desprestigiándolos por su condición guerrera especial. En general, estos guerreros tenían conductas violentas, aspectos o cualidades que no eran del agrado de la sociedad, especialmente para la Iglesia.

En la cultura nórdica, la proscripción de un hombre escandinavo era conocida como el: skóggangr [«fuera de la ley», también traducido como: «ir al destierro»] consistiendo en la expulsión de un individuo de la sociedad vikinga, un poblado o ciudad por ejemplo, lo que hacía que el sujeto se alejara del grupo de escandinavos perdiendo la protección del clan y su familia; por lo que cualquier poblador podría matarlo sin sufrir castigo o repercusiones, lo que obligaba al sujeto expulsado a convertirse en desterrado viéndose en la necesidad de vivir alejado de los demás para evitar ser asesinado (algo similar a la Excomunión en la Edad Media), refugiándose y vivir oculto en bosques, zonas desoladas, parajes nevados y montañas. El skóggangr era un castigo severo, pues nadie apoyaba al proscrito, y éste debía sobrevivir por su cuenta. Tal castigo estaba reservado para homicidios sin justificar o traiciones al clan nórdico.

Esta situación obligó a muchos proscritos a defenderse y aprender habilidades marciales además de sobrevivir por su cuenta; lo que les habría permitido a desarrollar técnicas de supervivencia, destrezas guerreras y alta resistencia física; pero a su vez a desarrollar conductas agresivas contra la sociedad que los había expulsado y tener conductas anti-sociales que podrían alcanzar la violencia. Esta circunstancia pudo alimentar la violencia y el resentimiento de estos hombres guerreros al convertirse en Berserker.

3. Hermandades secretas y practicantes de artes marciales:

Los berserker podrían haber formado grupos exclusivos de guerreros, similar a una hermandad y tendrían ritos de iniciación secreta, así como la enseñanza de prácticas marciales y habilidades guerreras transmitidas exclusivamente a los miembros de su grupo. La pertenencia a una hermandad de estas características incluiría el secreto absoluto, especialmente en la práctica y enseñanza del manejo de armas, tácticas guerreras y técnicas de pelea cuerpo a cuerpo; desarrollando guerreros de gran habilidad y fortaleza.

Por su condición relacionada con las bestias podría haber implicado rituales a las deidades nórdicas (Odín o Frey) distintos a los del resto de escandinavos como teoría: matar personalmente a un oso, un jabalí o a un lobo como forma de “iniciación” para probar su valor y ser admitido en la hermandad.

Se cree además que el grado de berserker o ulfhednar pudo ser hereditario, es decir, legado de los padres a los hijos; situación que estaría acorde al secreto, la continuidad y pertenencia a una hermandad. No obstante, esta condición guerrera haría que fuesen guerreros permanentemente, es decir, practicantes de técnicas guerreras dedicados exclusivamente al arte de la guerra, lo que haría que estos grupos de guerreros tuvieran como forma de manutención el entrenamiento de sus capacidades guerreras a tiempo completo y vendieran sus habilidades bélicas a jarls locales o reyes en calidad de mercenarios. Casos excepcionales en este aspecto fueron los: Jomsvikings (orden legendaria de guerreros nórdicos del siglo X d.C. y XI d.C.) o los nórdicos que sirvieron como mercenarios en el Imperio Bizantino conocidos como: «Varegos».

En la provincia de Suecia de Blekinge, existen en las regiones de: Stentofen, Istaby y Gunnarp, piedras rúnicas que tienen escrito el término: Hapuwulfr. El término sería traducido como “batalla del lobo” y sugeriría según los estudiosos un ritual de iniciación de guerreros escandinavos; probablemente atribuido a los guerreros Ulfhednar.

4. Drogas alucinógenas:

Una nueva teoría que ha sido muy extendida y que ha tenido popularidad, es que los Berserker consumían una sustancia psicoactiva presente en el hongo alucinógeno amanita muscaria para alcanzar un estado de violento frenesí como teoría propuesta por Samuel Odman en 1784.

Este hongo, amanita muscaria, según la hipótesis, provocaba supuestamente en el guerrero escandinavo, estados de trance y alteración mental reflejados en una furia extrema y actos irrefrenables de violencia.

No obstante, no existen pruebas que los berserkers o los ulfhednar consumieran dicho hongo previo a la batalla.

El hongo amanita muscaria, llamado de forma sencilla: «Amanita», es demasiado tóxico. Posee los compuestos químicos: muscimol y el ácido iboténico; el primero es alucinógeno y el segundo depresor del sistema nervioso central lo que significa que es neurotóxico. Un compuesto neurotóxico ocasiona daño al sistema nervioso central provocando en un individuo: espasmos musculares, convulsiones, sedación, coma y muerte en dosis elevadas.

Esto, por lo tanto, resulta contradictorio para el estado agresivo que un Berserker, como guerrero, deseaba alcanzar.

Se ha sugerido que la preparación del hongo podría haber tomado mucho cuidado para alcanzar las dosis adecuadas y conseguir así solo los efectos alucinógenos, consistiendo en dejar secar el sombrero de la seta y luego triturarlo para poder combinarlo con algún otro aditivo como la cerveza o hervirlo en agua y beberlo en infusión o brebaje.

Aún así, con esas medidas que resultan ineficaces, la amanita sigue siendo tóxica. Consumirla de forma temporal o cotidiana, además de provocar neurotoxicidad, causa en el organismo: daño renal y hepático por sus toxinas.

Esto estaría reflejado en los guerreros nórdicos padeciendo enfermedades crónicas y degenerativas imposibilitándolos para el combate con el paso del tiempo. Para un guerrero nórdico, morir de enfermedad o vejez, era deshonroso.

Ante todo, no existen fuentes históricas fidedignas que señalen que los berserker usaran el hongo amanita para alcanzar un estado de furia.

Similar a esta teoría está el uso del cornezuelo de centeno por el berserker.

El cornezuelo es un hongo que contamina el centeno (planta útil para hacer harina o cerveza). Este hongo produce la toxina ergotamina que al ser ingerida por la persona a través del pan hecho con la harina del centeno o la cerveza contaminados por el hongo, provoca alucinaciones y estados de convulsiones; sin embargo, también puede provocar contracción arterial extrema lo que conduce a necrosis y gangrena de extremidades, lo que es conocido como: ergotismo.

Esto al final también resultaría contraproducente para el berserker pues la exposición continua a la ergotamina provoca lesiones cerebrales, alteraciones cardíacas, gangrena de miembros y muerte.

El uso de sustancias psicoactivas en los berserker no puede descartarse; pero no hay pruebas que sugieran que estos guerreros las consumieran.

5. Guerreros de élite:

La ferocidad y violencia en combate de los berserker puede ser atribuida en realidad a habilidades guerreras excepcionales en el campo de batalla.

Estas destrezas podrían haber permitido al berserker eliminar a muchos guerreros enemigos y a la vez sobrevivir (no sin rasguños o heridas); lo que despertaría la imaginación de escandinavos y escaldos que podrían haber interpretado la pericia en combate como una especie de “furia”.

Los berserker y ulfhednar pudieron desarrollar habilidades con armas de combate y técnicas de lucha cuerpo a cuerpo superiores al resto de escandinavos; ya que serían guerreros dedicados única y exclusivamente al combate y practicar y perfeccionar sus destrezas marciales convirtiéndolos en guerreros superiores y experimentados como soldados de fuerzas especiales, similar en nuestro tiempo a soldados Delta Force o S.E.A.L. de los Estados Unidos de América. Jefes vikingos y Jarls podrían haber creado en este sentido un tipo de guerreros como guardia personal y a la vez como fuerzas de choque o fuerzas de «comandos especiales» para asaltos a fortalezas enemigas, misiones de riesgo y ataque sorpresa a ejércitos enemigos. Esta condición estuvo atribuida a los Ulfhednar; ya que se sabe que actuaban en solitario; aunque más comúnmente en grupo. La guerra no siempre se libran en los campos de batalla, sino también por medio de operaciones especiales.

Posiblemente un berserker ó un ulfhednar pasaría períodos de tiempo en los bosques y montañas de Escandinavia, practicando sus habilidades guerreras, desarrollando resistencia física, soportando el riguroso clima, cazando y luchando contra las bestias o conviviendo con esos animales en la naturaleza como símbolo de su “estatus guerrero” y poniendo en práctica habilidades de supervivencia (encender fuego o hacer refugios) lo que explicaría una confusión en su comportamiento asimilándolo al de un animal como el caso de un lobo.

Esto los convertiría en cuerpos de élite o expertos mercenarios al servicio de un jarl. Dichas habilidades guerreras superiores habrían sido vistas con temor y recelo por el resto de miembros de la sociedad nórdica, especialmente por otros jarls, guerreros y escaldos; lo que a su vez podría ser motivo de miedo, envidia, desprestigio, confusión, admiración o exageración reflejado en las sagas y la creencia popular que les dotaría con el paso del tiempo, y con la llegada y el posterior auge del cristianismo, con la capacidad de “transformarse” en lobos o verlos como hombres mitad bestia muy “furiosos”.

6. Ira autoinducida por ritos secretos y exclusivos a las deidades nórdicas:

Se cree que los berserkers y los ulfhednar formarían grupos exclusivos previo a la batalla para ejecutar un rito, trance grupal ceremonial, culto a una deidad nórdica o algún tipo de meditación en conjunto que los conectaría con el espíritu del animal en cuestión (oso, jabalí o lobo) o con las deidades nórdicas como Odín, lo que les autoinduciría a alcanzar un estado mental de furia excesiva que se manifestaría con una fuerza despiadada y brutal contra sus enemigos.

De esta forma se transformarían “mentalmente” en bestias furiosas para atacar al enemigo.

Sin embargo, con respecto a esto, no existen pruebas ni consenso alguno, especialmente porque un ritual de autoinducción (si acaso funcionara) llevaría tiempo, lo cual sería contraproducente en una batalla campal que no diera tiempo de preparación a los berserker o en caso de una emboscada. Se ha sugerido que este tipo de rituales ceremoniales de inducción podrían haberse celebrado un día previo a la batalla u operación especial. Teorías populares señalan que estos ritos eran danzas guerreras y estuvieron guiadas por especies de shamanes escandinavos o inclusive mujeres en calidad de: völva (o völur en plural), término que refiere: adivinadora, sacerdotisa o mujer vidente; haciendo referencia a mujeres que practicaran una especie de magia y adivinación llamada: «Seid» o seiðr.

Parte de la labor de una völur era la comunicación con los espíritus y los dioses nórdicos. En el caso de un shaman o adivino masculino era conocido entre los escandinavos como: seiðmaðr, traducido como un: «practicante de magia masculino» y como seiðmenn en plural. Tanto una völva como un seiðmaðr estaban consagrados al dios Odín. En la mitología escandinava este dios supremo entre los nórdicos tenía muchos atributos, entre los de un guerrero, tenía la cualidad de ser practicante de ritos y la magia seidr. Una völva o un shaman pudieron participar de estos ritos como forma de conexión con los dioses nórdicos y los guerreros.

Esta situación, si acaso los Berserker o Ulfhednar lo habrían practicado, haría que éstos rituales o formas de culto fueran mal vistos por la sociedad escandinava, especialmente con la llegada del cristianismo; ya que en la cultura vikinga, la magia y adivinación practicada por las völur era una actividad adjudicada exclusivamente al ámbito femenino; siendo mal visto que un hombre, oficialmente, lo practicara. En la cultura escandinava, una mujer podría practicar el «Seid» o seiðr; lo cual no era mal visto; pero en cambio, un hombre que practicara el seiðr de forma abierta o en secreto, era visto como «cobarde» o poco masculino. En este sentido, los guerreros berserker o ulfhednar podrían haber sido la excepción, guiados por un shaman, una völva o por iniciativa propia del grupo en realizar danzas o rituales religiosos de carácter místico. Tampoco se descarta que en estos tipos de reuniones se bebieran brebajes o cerveza como alguna forma de inducción. Es más probable que si éstos ritos existieron tuvieran la finalidad de fomentar la unión del grupo como fuerza de choque o hermandad guerrera. Algunas fuentes señalan además que entre estos ritos de inducción para desencadenar la furia estaban el morder escudos previo a la batalla por los berserker y golpear los mismos con sus hachas y espadas, situación que podría intentar elevar la moral del grupo por el sonido de las armas en un ambiente guerrero.

7. Guerreros con enfermedades mentales:

Algunos historiadores han postulado, no sin cierta polémica, que estos guerreros pudieron haber sido individuos con trastornos psiquiátricos, tratándose de hombres que habrían perdido el sano juicio o el control de sus actos con la imposibilidad de controlar sus impulsos, entre todos, el ser violentos y atacar a aquellos que consideraban sus enemigos. Desde el punto de vista de la Psiquiatría, una persona con una enfermedad mental, no significa necesariamente que sea una persona no operativa; debido a los diferentes trastornos mentales. Es posible que los Berserker o Ulfhednar hayan sido personas con desequilibrios mentales propensos a la violencia, atacando a todo aquello que les molestara o causara daño. Debido a esta situación, en una época antigua como la Era Vikinga donde el área de la ciencia Médica y la comprensión y estudio del origen de las enfermedades era escaso o nulo, los trastornos mentales eran vistos bajo otra perspectiva como: una “maldición de los dioses” o “posesiones de espíritus”; aunque siempre con el rechazo y el temor de la sociedad ante los comportamientos erráticos, especialmente la falta de control y la conducta violenta que, se supone, el berserker poseía.

Se teoriza que estos guerreros, berserker o ulfhednar, hayan tenido una compulsión por la violencia desmedida en una especie de psicosis (alucinaciones y delirios) y atacar a aquellos que consideraran sus enemigos. Un estado mental alterado podría haber inducido a desarrollar mayor fuerza y resistencia a golpes y ataques infligidos; situación vista en hospitales psiquiátricos de la actualidad en personas con trastornos psiquiátricos con fuerza desmedida a quienes debe aplicarse sujeción, el uso de camisas de fuerza y la dosificación de medicamentos para inducir sedación y calmar sus impulsos.

Dentro de esta teoría de los berserker y ulfhednar con una conducta violenta, se ha sugerido que la agresividad podría haber sido también provocada o inducida por el consumo de cerveza, vino, hidromiel o ciertas drogas alucinógenas de forma continuada por años, ocasionando trastornos mentales con el tiempo; o bien, ya poseían trastornos mentales genéticos. Otros postulan que estos guerreros habrían tenido cierto grados de psicosis, pasando desapercibida, llevándolos a tener ciertos grados de lucidez y otros de descontrol. Esta situación de falta de control y violencia por grados de psicosis, esquizofrenia o delirios, pudo haber sido aprovechada por algunos escandinavos encarrilando a estos individuos a atacar a otros en los campos de batalla.

No obstante, esta hipótesis intentando explicar el berserkergangr o “Furor del berserker” por medio de enfermedades mentales, tiene sus contradicciones y detractores en el ámbito de la historia y el científico; ya que de ser así, estos guerreros no siempre serían controlados del todo y no siempre obedecerían órdenes, no podrían entender ni hacer formaciones de batalla y en lugar de atacar al enemigo, podrían atacar a sus controladores o a los pobladores locales y sufrir complicaciones irremediables al lastimarse así mismos.

8. Montañistas y renegados:

Esta teoría expone que el Berserker y el Ulfhednar pudieron haber sido en realidad guerreros que pasaban gran parte de su tiempo y su vida recorriendo y viviendo en bosques y montañas, en solitario o en grupo, entrenando y desarrollando actividades físicas extremas, a su vez guerreando contra otros grupos nórdicos al trabajar como mercenarios y exclusivamente dedicándose a combatir, logrando dominar armas de guerra y conocer diversas formas de pelea cuerpo a cuerpo.

Este estilo de vida debió ser arduo y agotador al convivir en la naturaleza por largos períodos de tiempo, sino acaso de forma permanente, permitiéndoles conseguir fortaleza y resistencia física muy probablemente superiores al resto de escandinavos, debido a que debían soportar las inclemencias del tiempo y sobrevivir en la soledad el frío y duro invierno. En las montañas estos guerreros debían fabricar sus propios refugios y utensilios, luchar admirablemente contra bestias como el oso, el jabalí o el lobo para consumir su carne o evitar sus ataques y sobrevivir, cazar presas por sus propios medios además de conseguir o cultivar sus propios alimentos en el entorno para alimentarse y soportar toda clase de adversidades y privaciones.

Estos hechos les permitieron convertirse en verdaderos supervivientes; además de practicar en la soledad de los bosques y las montañas habilidades de ejercicio físico extremo junto con habilidades guerreras con la espada, el hacha o la lanza. Esta situación debió hacer que éstos guerreros, desarrollaran habilidades como cazadores y rastreadores con una consecuente fortaleza y resistencia física notables.

Al mismo tiempo, esa condición de contacto con la naturaleza, les hizo adaptarse mejor a un entorno salvaje, identificándose con animales peligrosos, en este caso: el oso, el lobo o el jabalí, mostrando su valía al luchar contra estos mamíferos y adoptar su pelaje como símbolo de unidad e identificación con la bestia incluyendo su supuesto comportamiento. No se descarta que esta situación afectara el comportamiento o el estado de ánimo de algunos de estos guerreros, traducido como un Estrés Post-traumático, lo que se manifestaría con actitudes de furia en sus destrezas guerreras en batalla.

El estado de guerreros habilidosos y montañistas que vivían alejados en los entornos salvajes, relacionado con las bestias peligrosas como: el oso, el jabalí o el lobo, pudo causar el recelo y temor en las sociedades escandinavas rechazándolos por su condición de «hombres-animales»; obligándolos a renegar de ciertos sectores nórdicos, vivir como antisociales y dedicarse a la guerra como guerreros mercenarios.

FUENTES HISTÓRICAS:

La imagen transmitida por el mundo vikingo sobre los berserker, se debe principalmente a las sagas nórdicas, las cuales no son del todo fiables.

En su gran mayoría las sagas escandinavas contienen elementos de carácter histórico mezclados con cuadros de ficción. Estos elementos ficticios provenían del autor de la saga o de la existencia de mitos y creencias nórdicas adaptados a la cultura de su época para dar sentido o explicación a una serie de eventos.

En general las fuentes nórdicas junto a la cultura escandinava describen a los berserker (ulfhednar y svilkinfyn) como guerreros de élite agresivos e incontrolables cuando entraban en combate.

La conducta atribuida a estos guerreros era que: gruñían (berserker) o aullaban (ulfhednar) como animales, mordían sus escudos en su estado frenético, echaban grandes espumarajos por la boca producto de la locura de la batalla y como dato característico eran inmunes al dolor, capaces de asesinar a un enemigo en un solo golpe convirtiéndose en guerreros temidos y difíciles de matar por sus contrincantes.

Las fuentes nórdicas aseguran que en su furor no eran “alcanzados” (sufrir algún daño o herida) por el fuego ni por el hierro (espadas, lanzas o hachas), lo que por defecto podría interpretarse que eran guerreros que tenían una enorme resistencia y fortaleza física; aunque no fueran invencibles.

Extracto de La Saga de los Ynglings:

“…Sus hombres se precipitaron hacia delante sin armadura, estaban tan furiosos como perros o lobos, mordían sus propios escudos, y eran tan fuertes como osos o toros; mataban personas de un solo golpe, ni el fuego ni el hierro podía afectar sobre ellos. Eso era llamado Berserkergang [furor de Berserker]”

Se hace una referencia que los Berserker en realidad podrían haber luchado desnudos, esto debido a que la palabra berr ha sido interpretada como “bare” que significa “desnudo”, en lugar del término “oso”.

Sin embargo, que estos guerreros lucharan completamente desnudos, especialmente en el clima frío de Escandinavia, parece muy poco probable y poco práctico; lo que deduce una posible confusión de términos.

La iconografía moderna generalizada de los berserker los hace ver vestidos con calzas o pantalones nórdicos, botas de piel gruesa escandinava, iban con el torso desnudo, algunas veces tatuados con símbolos rúnicos o religiosos y vestían con la piel y capucha de ornamentación animal (oso, jabalí o lobo) dispuesta sobre su espalda, hombros y cabeza, usando el cabello largo y barba desaliñada. En la sociedad nórdica el símbolo del guerrero por excelencia era ostentar una larga cabellera y mostacho y barba abundante; siendo además símbolo de hombre libre. El cabello corto o rapado en la cultura nórdica estaba reservado a los esclavos como símbolo distintivo de su condición y a aquellos pobladores considerados «incompetentes».

Tampoco hay una referencia exacta al tipo de arma exclusiva del berserker o ulfhednar; pero no se descarta que muchos nórdicos y berserker, sabrían usar la lanza, así como la espada y el hacha, de tal forma que podían haber portado y hacerse del uso de todas ellas. Otras fuentes aducen que el arma característica de los berserker era el hacha nórdica de dos manos y el arma característica de los ulfhednar era la lanza y la espada.

Por lo tanto, se conoce sobre los guerreros Berserker y Ulfhednar a través de las sagas nórdicas y la tradición escandinava de mitos, leyendas y el folclore nórdico. En algunas fuentes escandinavas antiguas son vistos como guerreros de élite y guardaespaldas de reyes; pero otras fuentes los retratan como proscritos, asesinos y saqueadores. Esto es posible debido a que algunos de estos guerreros se dedicaban al Holmgang, es decir, duelo para resolver disputas, donde el vencido generalmente fallecía y el ganador conseguía vivir y obtener dinero o propiedades del difunto perdedor. Algunos berserker buscaban provocar peleas a propósito entre los pobladores, declararse ofendidos, retar al supuesto agresor a un duelo y derrotarlo por su experiencia en artes marciales para obtener sus riquezas y bienes.

Los berserker aparecen como referencia de su existencia en la saga de Egil Skallagrímson con un número de 12 guerreros de élite al servicio de un Jarl. También son mencionados en la saga de Hrólfr Kraki.

Los Ulfhednar aparecen como dato histórico en la saga Vatnsdœla, la saga de Hrafnsmál, en la saga Völsunga y la Saga de Grettir.

También son mencionados en el Heimskringla o Crónica de los reyes nórdicos escrita por el historiador Snorri Sturluson.

No hay distinción si los berserker, los ulfhednar o los svilkinfin eran grupos de guerreros unidos o si unos y otros tuviesen funciones distintas en la batalla. Aunque se sabe que estos tres tipos de guerreros fueron catalogados como «soldados de élite» que luchaban en los combates de ejércitos nórdicos, se ha sugerido que los berserker eran tropas de choque y que actuaban como líneas de defensa, los ulfhednar funcionaban en grupo como «fuerzas especiales» para misiones de riesgo y como especie de «guardia real» y los svilkinfin intervenían en las batallas como unidad para hacer formaciones y romper las líneas enemigas.

Testimonios arqueológicos de estos guerreros de la Era vikinga se encuentran en las piedras rúnicas en ciertas regiones de Escandinavia, específicamente en las zonas de Suecia de: Uppland y Södermanland, las cuáles hacen mención de los ulfhednar, por medio de grabados con la palabra: Ulfhedinn.

En la región de Suecia llamada: Västergötland se encuentra una piedra con grabados nórdicos alusivos a estos guerreros, mostrando una figura que representa a un guerrero que posee una piel de animal sobre su cuerpo, lo que muchos historiadores definen que describe a los guerreros Ulfhednar.

Las placas de Torslunda, consistentes en cuatro láminas de bronce encontradas en la isla sueca de Öland en 1870 d.C., muestran figuras en relieve alusivas a mitos germánicos. Una de éstas planchas muestra un grabado alusivo a: «Un hombre que baila con un tocado con cuernos y a su lado un hombre con lanza y espada con piel de lobo». Esta última descripción hace alusión a un guerrero Ulfhedinn; hecho relevante de la presencia de los guerreros ulfhednar en las regiones escandinavas. En la placa se observa el dibujo de un guerrero Ulfhedinn armado con lanza y espada.

Entre los episodios más famosos de estos guerreros en la era vikinga están:

-Los Ulfhednar de Harald I de Noruega:

El ejército del rey Harald I de Noruega (850-932 d.C.) llamado “Cabellera Hermosa”, estaba conformado por un cuerpo de élite de ulfhednar reclutados de la región de Gotland del este y fueron utilizados por este rey en sus campañas militares de unificación del reino como tropas de choque, fuerzas especiales y como su guardia personal.

Estos guerreros ulfhednar jugaron un papel importante en apoyo a las conquistas de Harald I de Noruega.

-El berserker gigante de la Batalla de Stamford Bridge:

La crónica anglosajona relata la historia del berserker gigante en la batalla de Stamford Bridge cuando el rey noruego Harald Hardrada invadió con su ejército de vikingos el reino de Inglaterra del rey Harold Godwinson en el año 1066.

Según cuenta la crónica anglosajona:

El ejército sajón estaba acercándose al campamento de Harald Hardrada, en la orilla del río Derwent, en la localidad de Stamford Bridge. El rey noruego divisó las tropas enemigas y mandó a un contingente de su ejército a combatirlas con el objetivo de retrasar su avance y ganar tiempo para ordenar su ejército.

Las tropas del rey inglés Harold Godwinson vencieron muy fácilmente al contingente de soldados enviados por Harald Hardrada.

El rey noruego entonces envió al puente de la localidad, que separaba al ejército noruego del sajón, a un enorme y altísimo berserker nórdico, a cuyo lado el mismo Harald Hardrada, quien medía más de dos metros, parecía pequeño.

El berserker armado con un hacha y sin armadura se plantó en medio del puente para impedir el avance de los soldados del rey inglés.

Según la crónica anglosajona este berserker aterrorizó al ejército sajón y protegió el puente durante una hora, matando a todo aquel que intentara cruzarlo, dando tiempo al rey Harald Hardrada de organizar su ejército.

Un soldado inglés se introdujo bajo el puente en el río y encontrando una grieta bajo el puente hirió de muerte con su lanza al berserker gigante, lo que permitió a las tropas del rey inglés cruzar hacia la otra orilla.

La batalla tuvo como resultado la derrota de los nórdicos y la muerte del rey Harald Hardrada.

Sin embargo la crónica destacó el papel del berserker al detener estratégica y valerosamente a un ejército.

Curiosamente la batalla de Stamford Bridge junto con la muerte del rey vikingo Harald Hardrada en 1066 d.C., coincide con el fin de la “era vikinga” y señala el destacado papel de los berserker entre los nórdicos. Fuentes históricas señalan que para el siglo XII d.C. los berserker y ulfhednar habían desaparecido de Escandinavia.

Bibliografía:

-Griffith, Paddy. “Los Vikingos. El terror de Europa”. Ariel. Editorial Planeta. 2013.

-Sturluson, Snorri. Saemund El Sabio. “Eddas. Leyendas de los dioses del Norte”. Desván de Hanta. Biblok. España. 2014.

-Haldén, Peter. Jackson, Peter. “Transforming Warriors: The Ritual Organization of Military Force”. Routledge. New York 2016.

-Brown, Nathan Robert. “The Mythology of Grimm: The Fairy Tale and Folklore Roots of the Popular TV Show”. Penguin Group. New York 2014.

-Davis, Graeme. “Hunting Werewolves”. New York 2017.