ORÍGENES DE LA CABALLERÍA:

Con la caída del Imperio Romano, los pueblos germánicos establecieron sus dominios en gran parte de Europa absorbiendo parte de la cultura legada por Roma, entre esta, la adopción del cristianismo.

El cristianismo sobreviviente fue convertido en la religión predominante desplazando a las antiguas religiones paganas y ejerciendo gran influencia.

En este proceso de guerra enmarcado en la historia, las invasiones de los pueblos germánicos libradas por el control de los territorios disputados tras la caída del Imperio Romano, el caballo y su jinete tuvieron un papel fundamental.

Los guerreros germánicos utilizaron la combinación de jinete y caballo como instrumento de guerra hasta perfeccionarlo y triunfar sobre numerosas confrontaciones, haciendo del soldado que montaba un caballo un experto jinete y capaz al mismo tiempo de sostener un escudo y blandir una espada o lanza.

La iglesia por su parte promulgaba la paz; pero comprendía la difícil situación de los reinos y decidió que podían utilizar la fuerza para mantener el orden y ejercer la justicia y defenderse ante las agresiones de otros pueblos como los musulmanes, vikingos o magiares.

Los jinetes armados nacientes se convirtieron en parte del control de los feudos de los reyes germánicos y sus señores y parte de los ejércitos de infantería.

El caballero se convirtió entonces en un símbolo de protección y ofensiva militar por su efectividad en el arte de la guerra.

No obstante, también su existencia trajo consigo deberes por cumplir ante un señor feudal y, por supuesto, la iglesia.

LA CABALLERÍA EN LA EDAD MEDIA:

En la europa medieval el caballero era conocido como chevalier en Francia, Ritter en el Sacro Imperio Romano Germánico (Alemania) y Knight en Inglaterra.

Carlos Martel, su hijo Pipino El Breve y su nieto: Carlomagno, desarrollaron grandes estrategias militares percatándose de la importancia de la caballería en las campañas bélicas. Pero fue Carlomagno principalmente quien desarrollo un programa de incremento tanto cualitativamente como cuantitativamente de la misma.

El rey Otón I El Grande logró una victoria aplastante sobre los húngaros invasores del Imperio Romano Germánico en la Batalla de Lechfeld en el año 955 gracias a un ejército conformado por caballeros.

En el año 1066 el ejército normando de Guillermo el Conquistador invade Inglaterra para reclamar el trono. Los ingleses se enfrentaron a los normandos en los campos de Hastings y lograron rechazar todos los ataques de la infantería y la caballería ligera de Guillermo, por lo que este último recurrió a su caballería pesada quienes atacaron a los ingleses y los derrotaron de forma contundente.

Estos ejemplos durante la Edad Media demostraron la gran eficacia del jinete y su caballo, lo que dio lugar a su perfeccionamiento y a la vez le dotó de una fama como guerrero, naciendo en definitiva la figura del caballero.

La vida del caballero medieval tenía deberes y obligaciones y lograba a su vez darle la oportunidad de acceder a la baja nobleza como un ascenso en la escala social consiguiendo algunos beneficios: tenían sueldo, estaban exentos de pagar impuestos por su servicio militar, solo podían ser juzgados por el rey o sus pares, podían recibir compensaciones (tierras, dinero o castillos) y tenían derecho al duelo judicial, es decir, batirse en duelo para probar su justicia.

El caballero medieval debía cumplir con un código ético que consistía en jurar: honor, lealtad, valor y fidelidad, así como a servir y obedecer al rey o a su señor feudal y proteger a la Iglesia y la Fe, como también proteger a los pobres y a los indefensos.

Por esta razón se les conoció como: Miles Christi o “Milicia de Cristo”.

Los ideales del código de caballería fueron: valor, Fe, humildad, defensa, justicia, generosidad, templanza, lealtad y nobleza.

No obstante, los caballeros no estuvieron exentos de animadversión frente a la fama que tuvieron durante la Edad media. Antes y durante el surgimiento de la caballería y en buena parte de la Edad Media, algunos caballeros medievales disfrutaban peleando entre sí, muchos fueron pendencieros invirtiendo su tiempo en justas y torneos y otros saqueaban poblados y monasterios.

Algunos caballeros cambiaban de bando o se convertían en mercenarios trabajando para otros reinos.

SER ARMADO CABALLERO:

Los únicos que podían “armar caballero” a un soldado o escudero, es decir: designar el estado de caballero en un individuo, eran el rey o los nobles.

El caballero medieval primero debía servir como paje y aprendía lo necesario de un caballero quien se convertía en su instructor.

En su proceso el joven aprendiz comenzaba su adiestramiento a los 8 años de edad aproximadamente y debía realizar rutinas de ejercicios como: correr largas distancias en prados, bosques o montañas para conseguir resistencia física y realizar ejercicios gimnásticos con la armadura puesta.

Debía aprender el arte de la equitación para ser maestro en el manejo del caballo y en lo posible saber mucho sobre los mismos, como el caballero español Pero Niño de quien se decía: “conocía todo sobre los caballos”.

Además, el aspirante debía practicar ejercicios con la lanza y la espada tanto de pie como en el caballo durante largas jornadas.

La práctica de la caza era importante y casi obligatoria para el adiestramiento del caballero; ya que le servía como forma de entrenamiento para la guerra cazando al jabalí o al venado.

Algunos caballeros, especialmente los de origen noble, siendo pajes, eran instruidos en el arte de saber leer y escribir.

Posteriormente los aspirantes eran llevados a una campaña de guerra con el cargo de escuderos, sirviendo en batalla hasta ser considerados dignos de ser armados caballeros al haber ganado experiencia, lo cual ocurría aproximadamente a los 20 años de edad.

Ser armado caballero consistía generalmente en una ceremonia donde el escudero tomaba un baño y marchaba a dormir a una cama recién hecha con sábanas limpias; al día siguiente se vestía con ropa limpia o la armadura y hacía una larga vigilia en la Iglesia o una capilla. Posteriormente asistía a misa consagrada a Cristo para luego serle entregada una banda que simbolizaba su grado de pertenencia a la caballería, y por último se arrodillaba ante el rey o el noble, quien blandía una espada dándole un par de golpes en cada hombro, hacía juramento de lealtad a su rey, proteger a la Iglesia y defender las reglas de la caballería y era nombrando caballero.

También hubo casos donde los soldados eran armados caballeros en el campo de batalla sin mayor preámbulo que arrodillarse, hacer juramento y recibir los golpes de espada en sus hombros.

Algo parecido ocurrió en el año 1346 donde el rey de Inglaterra Eduardo III armó caballero al Príncipe negro y a otros miembros de su milicia cerca de las costas de Normandía en la guerra con el reino de Francia.

En un principio de la Edad Media muchos servidores de los reyes de origen humilde fueron hechos caballeros por sus valerosos servicios al monarca, convirtiéndose en advenedizos y heredaron su condición de caballero a sus hijos.

A pesar de ello, la condición de caballero generalmente era transmitida solo entre la nobleza.

De ahí que la mayoría de caballeros eran nobles y utilizaran un “escudo de armas” el cual servía para identificar su linaje como caballeros provenientes de noble cuna.

Sin embargo, existieron algunos casos de soldados que en la historia consiguieron el grado de caballero por su capacidad militar cuyos orígenes eran humildes u oscuros como: Jhon Hawkwood, Robert Knollys ó Bertrand du Guesclin.

LAS ARMAS DEL CABALLERO:

Las armas del caballero eran la lanza, la espada, el escudo y su armadura.

La espada era de doble filo mayores de 90 centímetros, rematada en una empuñadura en forma de cruz y acabada en un pomo redondo.

Su fabricación debía estar en manos de un herrero experto.

La lanza generalmente medía 14 pies de largo y estaba hecha de madera de fresno y con una punta de metal.

Los escudos en un principio eran en forma de lágrima, pero posteriormente a partir del siglo XV cambiaron de forma circular o triangular. Estaban hechos de madera y pieles y podían llevar el escudo de armas del caballero.

En las cargas de caballería el caballero empuñaba la lanza para atacar. Utilizaba la espada para los ataques cuerpo a cuerpo solo si la lanza se quebraba o si era derribado de su caballo. No obstante, esto podía cambiar y mucho dependía de la habilidad del caballero en una lucha campal.

Otras armas que el caballero podía utilizar eran la maza, el hacha, el arco y la ballesta; aunque estas dos últimas eran más utilizadas por la infantería.

La armadura del caballero durante la baja Edad Media consistía de un gambesón acolchado y encima una cota de malla o loriga hasta las rodillas que además podía cubrir su cabeza. Usaba también a un cinturón. El caballero colocaba luego por encima de estos el veste. Para la cabeza usaba un casco cónico con protección nasal.

Para el siglo XIII comenzaron a utilizarse las placas de metal simples acopladas a varias partes del cuerpo con correas y hebillas.

Para el siglo XIV se comenzó a utilizar la armadura clásica y conocida del caballero, conformada por placas metálicas y pesadas que cubrían todo el cuerpo.

Esta armadura estaba formada por yelmo con bacinete, coraza para el tronco, brazal para los brazos, hombreras para los hombros, un gámbax interno que servía de colchón, guanteletes para las manos, polaina para los muslos, espinillera para las piernas, escarpín para los pies, etc.

EL CABALLO:

Generalmente los caballeros escogían caballos ligeros efectivos para la guerra como para los torneos. También los caballos diestros, llamados: percherón, caracterizados por ser grandes, altos y fuertes.

El caballero debía cuidar de su caballo; ya que necesitaba agua y comida como heno y avena, además de herraduras, así como correas, cabestros y silla de montar con largos estribos.

Al ingresar al combate el caballo también estaba en riesgo ante las lanzas y las flechas, por lo que debía ir con su propia armadura la cual incluía: testera, cota de malla especial y gualdrapa acolchada. Por encima de la armadura del caballo se colocaba una tela con los colores del escudo de armas del caballero.

Tanto la armadura del caballo como del caballero podían ser costeadas por el rey, el señor feudal o en la mayoría de ocasiones por el mismo caballero.

LOS TORNEOS Y LAS JUSTAS:

Los torneos y justas eran eventos especiales donde los caballeros demostraban sus habilidades en las armas; aunque a través de estos se buscaba dinero, obtener fama y conseguir la mano de una doncella.

El torneo consistía en una auténtica batalla de múltiples caballeros donde se enfrentaban todos contra todos o formaban grupos rivales. El objetivo era capturar a los caballeros en una batalla y obtener rescate por ellos mientras que sus caballos y armas eran tomados como botín.

En los torneos había muchos espectadores, así como fiestas, bailes y bebidas. Los torneos estaban dirigidos por jueces y eran desarrollados en un amplio terreno seleccionado.

Las justas eran distintas, consistían en combates individuales entre dos caballeros montados que avanzaban cabalgando uno hacia al otro con el objetivo de golpear a su rival con la lanza y derribarlo. Podían seguir combatiendo con otras armas como la espada o la maza hasta derrotar a su oponente. Fueron muy populares a partir del siglo XIII.

Los reyes y la iglesia prohibieron en muchas ocasiones este tipo de eventos ya que consideraban que desviaban a los caballeros de sus verdaderos objetivos, especialmente cuando no estaban en guerra y porque muchos caballeros terminaban heridos de gravedad, lesionados e incapacitados para el combate o terminaban muertos.

TIPOS DE CABALLERÍA:

Caballería ligera:

Era formada por jinetes con armas ligeras como espadas, jabalinas y armas de proyectil como arcos o ballestas. Eran más ligeros en el avance y generalmente fueron utilizados como exploradores, como forma de ataque por los flancos en el ejército enemigo y apoyo a la infantería y caballería pesada.

La caballería pesada:

Formada por caballeros medievales con pesadas armaduras y montados en caballos acorazados. Usaban como armas pesadas: espadas, lanzas, escudos y mazas.

Durante la Edad Media la caballería pesada fue la más utilizada.

GUERRA: Campañas y asedios:

La defensa del rey, el reino y la Iglesia, proteger a peregrinos y acabar con bandidos y asaltadores, era la misión de los caballeros; sin embargo, marchar a la guerra, era su principal objetivo, es decir: la actividad bélica como parte de su oficio, por medio de las campañas bélicas.

Las campañas militares consistían en hacer la guerra atacando a otros reinos rivales o hacer incursiones en territorios enemigos las cuales eran extenuantes, difíciles e implacables y podían durar meses o años con escases de comida y pertrechos, y surgir en ellas enfermedades (como por ejemplo disentería) y los heridos tras la batalla o perder su caballo. Las campañas podían realizarse en cualquier época del año, inclusive en invierno; aunque la mayoría por razones estratégicas eran desarrolladas en verano u otoño no sin ciertas dificultades climáticas.

En la marcha los caballeros iban al frente con los estandartes en vanguardia, luego el cuerpo central de la milicia y por último una retaguardia.

La manera tradicional de lucha del caballero era la carga de caballería a lomos del caballo para colisionar con las líneas enemigas de forma frontal y destrozar a la infantería.

No obstante, podrían existir variantes en la lucha donde dos cargas de caballería se enfrentaban o si el caballero era derribado de su caballo donde, desde tierra, debía seguir luchando contra otros caballeros o contra la infantería.

Los caballeros participaban también en asedios, ya sea escalando las murallas de la fortaleza enemiga o utilizando máquinas de guerra como torres de asedio y arietes.

Como táctica de guerra podían quemar cosechas y pueblos en territorio enemigo.

También muchos caballeros podían participar de las campañas bélicas como Las Cruzadas, mezcla del idealismo religioso con la práctica del combate.

El objetivo era luchar contra musulmanes por diferencia de religión protegiendo la Cristiandad frente al avance del Islam.

La mayoría de las cruzadas fueron realizadas por los caballeros en Tierra Santa (actualmente Israel) para liberar los santos lugares como Jerusalén del mundo musulmán. También luchar contra los musulmanes para recuperar territorios en Hispania durante la Reconquista Española.

Muchos caballeros iban a las cruzadas no por votos de Fe, sino por expiar alguna falta, reconciliarse con la Iglesia, conseguir gloria y principalmente por conseguir tierras, botín o fortuna.

También hubo cruzadas apoyadas por caballeros contra los paganos del norte llamadas: Cruzadas del Báltico (Lituania) o contra los herejes Cátaros del sur de Francia (Languedoc).

Con las campañas militares los caballeros hacían prisioneros, generalmente a otros caballeros o señores feudales de alto linaje para exigir un rescate en dinero y así obtener ganancias.

Bertrand Du Guesclin, famoso caballero francés y mercenario, resultó hecho prisionero por los ingleses en 1364 y el rey Carlos V de Francia, Enrique de Trastamara y el papa pagaron su rescate.

Muchos también se dedicaban al saqueo y pillaje como el célebre caballero Robert Knollys que tenía fama de “bandido y saqueador”.

Otros caballeros vendieron sus servicios a reyes y señores feudales como expertos mercenarios en el arte de la guerra tal fue el caso del caballero John Hawkwood.

ÓRDENES DE CABALLERÍA:

Las órdenes de Caballería fueron asociaciones de caballeros surgidas de la necesidad de la hermandad, así como la de un grupo de caballeros que vivirían según reglas establecidas, disciplina y con objetivos específicos.

Las más famosas fueron las órdenes de Los Caballeros Templarios, Los Caballeros de San Juan u Hospitalarios y la Orden de los Caballeros Teutónicos.

Tenían por objetivo la defensa de la cristiandad y los santos lugares; así como atender a enfermos y heridos como el caso de los caballeros de San Juan.

Además, tenían una actividad religiosa viviendo como monjes entregados a la oración y al mismo tiempo de caballeros ejerciendo actividades de guerra contra los enemigos del mundo cristiano.

Hacían votos sagrados comunes de: obediencia, castidad y pobreza; con serios castigos por quebrantarlos.

Por eso fueron conocidos como monjes guerreros.

Sin embargo, la principal actividad de las ordenes de caballería, especialmente las mencionadas, era ser tropas de élite, es decir: “fuerzas especiales”.

Tanto los caballeros del Temple, como los del Hospital y los Teutónicos fueron reconocidos y temidos por su destreza y poderío en combate y sus habilidades guerreras fueron muy superiores al resto de los caballeros de la cristiandad.

Estas órdenes de caballería estaban en franca comunión con la Iglesia de Roma a la cual obedecían y brindaban apoyo militar a los reyes y al papado.

Otras órdenes que existieron fueron las de: La Jarretera, la de Calatrava, la del Santo Sepulcro, la Orden de San Jorge, etc.

LOS CABALLEROS EN LA HISTORIA:

Famosos caballeros fueron guerreros quienes demostraron su valentía en las campañas de guerra como: Bertrand Du Guesclin, John Hawkwood, Jean Le Maingre conocido como “Boucicaut”, Robert Knollys, Eduardo Woodstock apodado “El Príncipe Negro”, Henry Percy apodado “Hotspur” por su temperamento agresivo, Rodrigo Díaz de Vivir mejor conocido legendariamente como El Cid Campeador, Godofredo de Bouillon, Ricardo Corazón de León, etc.

La fama de los caballeros también quedó a la posteridad con los Cantares de Gesta, poemas que los juglares recitaban haciendo referencia a las hazañas y virtudes de los caballeros.

Los más famosos legados por la Edad Media de estos cantares fueron: el Cantar de Mio Cid y el cantar de Roldán.

Los caballeros dieron origen y motivo de inspiración para la creación del Ciclo Artúrico que narraba las hazañas del mítico Rey Arturo, el Mago Merlín y los Caballeros de la Mesa Redonda donde nacen míticos caballeros como: Sir Galahad y Sir Lancelot.

FIN DE LA CABALLERÍA:

La caballería tuvo enorme peso en la guerra, sin embargo, las tácticas de los ejércitos fueron mejorando al grado de frenar el empuje de los caballeros medievales.

Esto quedó demostrado con las Batalla de Crécy en 1346 y la batalla de Azincourt en 1415 en Francia durante la Guerra de los Cien Años, donde el ejército inglés utilizó el arco inglés, longbow o arco largo, en grandes cantidades por numerosos arqueros contra la caballería acorazada de Francia.

Los caballeros franceses, provistos de pesadas armaduras, tanto de jinete como de caballo, fueron reducidos por las flechas de los arqueros ingleses al cargar contra la infantería de Inglaterra.

Estas batallas fueron reconocidas como el principio del fin de la Edad de la caballería además de demostrar que la caballería pesada feudal no era invencible.

El declive de la caballería medieval vino con la aparición y uso extendido del arco y la ballesta por las fuerzas de infantería, el surgimiento de las primeras armas de fuego y el desarrollo de nuevas tácticas militares por soldados como los piqueros suizos.

Estos acontecimientos en el arte de la guerra ocasionaron la disminución del poder ofensivo que la caballería había tenido.

El arco largo de origen gales fue impulsado en su práctica por el rey Eduardo I de Inglaterra y decidió un buen número de batallas en la Edad Media.

La ballesta apareció en Europa en el siglo IX y su uso se generalizó cuyo rango de tiro de flecha superaba al arco compuesto y podía traspasar escudos y corazas convirtiéndose en un problema para la caballería.

Los piqueros suizos aparecieron en el siglo XIV y se erigieron en la prueba de cómo una infantería bien entrenada podía frenar a la caballería. Estas unidades de infantería tenían largas picas de 6 metros de largo y con estas formaban filas a modo de erizo, clavando las lanzas en el suelo y apuntando al frente con diversos grados de inclinación convirtiéndose en un muro letal e infranqueable para la caballería.

Para el siglo XV los piqueros suizos se extendieron por Europa junto con la aparición de los Lansquenetes alemanes y para el siglo XVI con el surgimiento de los Tercios españoles, quienes en combinación con los arcabuceros pusieron en práctica diferentes técnicas de guerra que ocasionaron el lento declive de la caballería en el campo de batalla.

Pese a esto la caballería prosiguió activa por espacio de unos cuantos siglos.

Ejemplo es la caballería pesada de los Húsares Alados de la mancomunidad lituano polaca quienes en durante el siglo XVI y XVII habían incorporado a su armamento espadas curvas y pistolas de mano, así como lanzas largas.

Esta caballería pesada resultó singular ya que atacaban en formaciones cerradas a gran velocidad dificultando la línea de disparo de los arcabuceros y con sus lanzas dispersaban las formaciones de los piqueros siendo una carga devastadora para sus enemigos.

Su papel preponderante como caballería resultó evidente en la Batalla de Khalenberg en el año 1683, donde las fuerzas europeas del Sacro Imperio Romano Germánico y de Polonia y Lituania se enfrentaron al Imperio Otomano que sitiaba Viena poniendo en peligro toda Europa.

El ataque de la caballería polaca de los Húsares Alados polacos fue tan potente que en treinta minutos de combate los turcos sufrieron veinte mil bajas, una parte considerable de su ejército huyó y Viena no cayó en poder otomano, dando una victoria decisiva a los Europeos frente a las fuerzas del mundo musulmán.

Bibliografía:

-Cairns, Trevor. “Caballeros Medievales”. Ediciones Akal.  Madrid, España. 2009

-Prestwich, Michael. “Manual del Caballero Medieval”. Ediciones Akal. Madrid, España. 2011.

-Eskelner, Mikael. Bakers, Martin. Lanslor Tobías. “La Vida en la Edad Media”. Cambridge Stanford Books. España. 2019.

-Cohnen Fernando. Reportaje: “A la orden del Rey. Como surgieron los primeros caballeros”. Revista: Muy Interesante. Historia. Pag. 116 – 128. Edición 01/12/2007.