LAS CRUZADAS:

Las cruzadas fueron expediciones militares de la Edad Media, realizadas entre los siglos X y XVI d.C. cuyos objetivos tenían un sentido religioso, además de un carácter de conquista y de defensa frente al Islam, combatir las herejías religiosas de la época y estar dotadas también de un sentido de expansión sobre territorios, todo esto, en una visión general, por medio de la acción armada justificada.

JUSTIFICACIÓN DE LAS CRUZADAS:

Las cruzadas tuvieron como características en sus orígenes la justificación: su desarrollo como una “causa justa” o Guerra Justa” frente a la amenaza del Islam en su época. La guerra justa estaba basada en dos principios básicos: la defensa contra la agresión y la recuperación de los territorios usurpados.

Por otro lado, las cruzadas tenían su justificación en una autorización dada por un poder legítimo representado por el Papado de la Iglesia Católica.

Tenían además una intención correcta para ejecutarse cuyos participantes, los cruzados y peregrinos en general, debían albergar intenciones puras y religiosas así como penitenciales. 

CAUSAS:

Las cruzadas estuvieron motivadas por diversas situaciones y aunque las causas principales fueron las motivaciones religiosas y la defensa del mundo cristiano, se destacan otros orígenes para su desarrollo:

-La conquista de Jerusalén y los Santos lugares cristianos en poder del mundo musulmán.

-La religiosidad y la Fe cristiana de los habitantes de Europa Occidental durante la Edad media

-Los ideales de caballería en los contingentes y nobles y caballeros medievales cuyo oficio era la guerra

-La influencia religiosa del Papado

-La necesidad de expansión del mundo cristiano para obtener y recuperar tierras

-La necesidad de intensificar el comercio de reinos y ciudades de Europa

-Frenar el avance del mundo islámico

-La búsqueda de unidad entre los reinos cristianos para acabar con las rivalidades y guerras entre sí y dirigirlos hacia una causa y enemigo común

-Las relaciones entre la Iglesia de Oriente y Occidente para marcar acercamientos pese a las diferencias en cuanto al dogma.

ANTECEDENTES:

Desde la perspectiva cristiana el Islam era un recién llegado a Tierra Santa. Desde el siglo VII a.C. los ejércitos musulmanes habían conquistado en guerras relámpago, a través de la Yihad o Guerra Santa y liderados por los califas o sucesores de Mahoma tras su muerte en 632 d.C., grandes territorios que incluían el sur del Mediterráneo, desde Antioquía hasta los Pirineos, Siria, Egipto y el norte de África arrebatando territorios a reyes y emperadores cristianos.

Por otro lado existía en Tierra Santa una diversidad de consciencias religiosas y culturales similares en ciertos aspectos: árabes, turcos y kurdos tenían rivalidades entre sí, además existían en la región comunidades de cristianos armenios y sirios y grupos dispersos de judíos, estos últimos habitando Tierra Santa desde siglos anteriores a todos los demás desde la formación y establecimiento del reino de Israel y durante la existencia del Imperio Romano. 

Aunque las cruzadas llevaron implícito la batalla medieval o Guerra Santa contra los musulmanes, paganos y herejes, estas condiciones no eran desconocidas para los europeos, especialmente en la península ibérica donde los reinos cristianos luchaban contra los musulmanes para recuperar sus territorios tras la invasión de los moros en el siglo VIII, hecho conocido por la Historia como “La Reconquista Española”.

Francia y el Sacro Imperio Romano Germánico, habían luchado contra los musulmanes anteriormente, hecho marcado en la Batalla de Poitiers del año 732 d.C. donde Carlos Martel junto al ejército franco derrotó al sultán Al-Gafiqui y sus huestes evitando la invasión del Islam sobre toda Europa, además de su nieto Carlomagno quien batalló contra piratas del Islam en el mediterráneo.  

Por otro lado las peregrinaciones en el mundo cristiano eran una situación común. Hacia el año 350 d.C. por ejemplo existía una ruta entre Burdeos y Jerusalén que los cristianos utilizaban para viajar en calidad de peregrinos a la Ciudad Santa. Aún cuando los musulmanes conquistaron Jerusalén después de la muerte de Mahoma en 632, las peregrinaciones de los cristianos no cesaron.

Desde el siglo X el califato abasí en Bagdad había comenzado a fragmentarse y los musulmanes descendientes de Fátima, la hija del profeta Mahoma, fundaron un califato en el Cairo, logrando extender su poder sobre Palestina y Siria. Para el año 1009 d.C. el califa fatimí: al-Hakim bin-Amar Alá destruyó el Santo Sepulcro de Jesucristo en Jerusalén, hecho que consternó al mundo cristiano.

SIGLO XI COMO ANTESALA A LAS CRUZADAS:

A lo largo del siglo XI d.C. Europa batalló a la defensiva frente a los ataques de los vikingos procedentes de Escandinavia, los magiares (húngaros) de las estepas del centro de Asia y los musulmanes del norte de África; sin embargo antes que finalizara el siglo los reinos de Europa lograron frenar el avance de los nórdicos, hecho marcado en 1066 con la Batalla del Stanford Bridge y a su vez La Batalla de Hastings además de la cristianización de Escandinavia, así como integrar a los magiares a su cultura.

Los reinos europeos comenzaron a convertirse en una potencia marítima en el mediterráneo capaz de hacer frente a Bizancio y al mundo islámico en diversos frentes.

En la península ibérica el Califato de Córdoba se fragmentó en 1031 d.C. en estados pequeños conocidos como “taifas”, situación que los reinos cristianos aprovecharon para reorganizarse y posteriormente hacer frente a los musulmanes, pues el papa Alejandro II en el año 1063 ofreció el perdón de los pecados a todos los caballeros que fuesen a combatir a la Península Ibérica contra los moros lo que convirtió la guerra en España contra el Islam en una “Guerra Santa”.

Los guerreros franconormandos descendientes de los vikingos establecidos en Normandía iniciaron incursiones en el sur de Italia, Sicilia y los Balcanes. Entre estos aventureros estaban los hermanos Hautville, en especial: Robert Guiscard, quien junto a su ejército de normandos arrebató el sur de Italia al Imperio Bizantino entre 1035 y 1071 d.C.

Posteriormente los normandos al mando de Robert Guiscard arrebataron la isla de Sicilia a los musulmanes, quienes la habían arrebatado a los bizantinos desde el siglo IX, en una serie de campañas entre 1061 y 1091, guerra respaldada por el papa Alejandro II.

Robert Guiscard invadió los Balcanes en 1081 con la aprobación del sucesor del papa Alejandro II, Gregorio VII por medio de una bula papal.

Estos acontecimientos dieron también origen a la “Polémica sobre la investidura”, enfrentamiento entre el papado y diversos soberanos que giraba en el hecho sobre quien debía ser líder máximo del mundo cristiano como representante de Dios y ostentar la autoridad divina: si el Papado o el rey. Esto al final supuso una lucha por el poder e influencia entre el rey, la nobleza y el poder del clero; lo que al final desembocó en un poder compartido.

EL TÉRMINO “CRUZADA”:

La primera referencia a la palabra “Cruzada” o Crusade se encuentra en un texto literario y data del año 1757 del autor William Shenstone, quien escribe en su texto: “los fanáticos con cogulla forzaban a emprender la cruzada”.

Los habitantes de Europa entre peregrinos, caballeros, prelados, etc., no denominaban a estas expediciones armadas con el término “cruzada” y en su lugar se referían a estas campañas con otros nombres:

Pasaje general ó passagium generale, un viaje o iter.

Comúnmente utilizaban los términos: Expedición de la Cruz o expeditio crucis. Y el nombre Peregrinación o peregrinatio.

A partir del siglo XIII se recurre al nombre de Croisade en francés y en inglés antiguo como croisad para nombrar a la cruzada.

A los caballeros cruzados que participan de estas campañas se le conocía como: Crucesignati que significa: marcados por la señal de la cruz.

Los cruzados se llamaban así mismos como: “francos” ya que la mayoría de cruzados provenían de las regiones de Francia, Normandía o Flandes; no obstante en las cruzadas participaron un buen número de caballeros alemanes, ingleses e italianos y del resto de Europa.

Los árabes como oponentes llamaron en términos generales a los cruzados como “francos”.

LOS CRUZADOS:

Los cruzados fueron guerreros cristianos quienes participaban en una campaña bélica en defensa del cristianismo según el mando de un señor feudal o noble y bajo la autorización y permiso de la Iglesia.

El nombre “cruzado” proviene de la costumbre de pintar o coser una cruz en sus ropas o vestes (indumentaria de los caballeros y nobles).

El término fue utilizado desde el siglo XV; ya que siglos atrás los participantes de las cruzadas eran conocidos como “peregrinos armados”.

Generalmente a las Cruzadas asistían principalmente reyes, nobles, caballeros, soldados, mercenarios y miembros de órdenes de caballería (Templarios, Hospitalarios o Teutónicos) quienes hacían un voto o promesa de lucha frente a su enemigo en nombre de la cristiandad y dejaban sus ocupaciones temporales para participar en la cruzada.

Sin embargo también en las cruzadas asistían sacerdotes y parte del pueblo medieval como: burgueses, aldeanos, comerciantes, herreros, carpinteros, artesanos, etc., de ambos sexos quienes también hacían voto y penitencia.

Algunos viajaban solos o en compañía de un séquito y en otras circunstancias como en los casos de los reyes y grandes señores formaban contingentes que avanzaban por mar o tierra.

Aunque las cruzadas tuvieran altas figuras como reyes y nobles, no existía en ellas un líder con un único mando y en cambio el liderazgo podía estar a cargo de un comité de tres grandes señores y un legado o el común acuerdo de los nobles.

LA DIFERENCIA ENTRE LAS CRUZADAS Y LAS GUERRAS Y PEREGRINAJES DE LA EDAD MEDIA:

Las cruzadas tuvieron a diferencia de los conflictos y peregrinaciones de la Edad Media, tres elementos que generaron su establecimiento y desarrollo: el simbolismo (la Cruz de Jesús), los votos de sus participantes y las compensaciones espirituales, es decir: penitencia y el perdón de los pecados, todo esto bajo la figura y concepto del Peregrinaje o el cristiano peregrino; razón por la cual a las cruzadas en especial se les ha concedido el título de: “Peregrinaje armado”.

Reyes, señores feudales, miembros de la nobleza, caballeros, soldados e infanzones y miembros del clero así como hombres libres entre participantes de una cruzada eran peregrinos; ya que toda cruzada tenía como base la defensa del cristianismo frente a sus enemigos.

Estos peregrinos llevaban la cruz como signo de su condición, hacían un voto y con ello una penitencia que de realizarla les garantizaba el perdón de todos sus pecados, todo esto defendido y garantizado por el dogma de la Iglesia.Los tres conceptos estaban unidos entre sí.

Todo cruzado llevaba el símbolo de la cruz en su atuendo lo que lo distinguía como “peregrino”. Hacía un voto (generalmente en un acto o misa en una iglesia frente al Papa, obispo o sacerdote) donde juraba emprender el viaje armado para defender los ideales del cristianismo en nombre de Cristo y al mismo tiempo hacía el viaje como una forma de pagar sus culpas y pecados cometidos en su vida, los cuales quedarían perdonados al terminar su viaje (ejemplo: alcanzar la ciudad Santa de Jerusalén tras su conquista como ocurrió durante la Primera Cruzada en caso de simples peregrinos) o cumplir con el objetivo de carácter militar de la cruzada en nobles y caballeros (ejemplo: liberar Jerusalén como ocurrió en la Primera Cruzada, la Cruzada contra los Cátaros o las Cruzadas del Báltico, etc).

En general para todos los cruzados, nobles, caballeros o miembros del pueblo, había cuatro clases de peregrinos: aquellos que se les había impuesto obligatoriamente una penitencia a cumplir por un miembro del clero (como una forma de castigo y expiación por una falta cometida), los que por devoción propia como creyentes hacían una penitencia voluntaria, los que viajaban a Jerusalén (en el caso de las cruzadas hacia Medio Oriente) para vivir ahí por causa de profesión o devoción a su Fe y por último cristianos, generalmente nobles, caballeros o mercenarios, que formaban parte de una cruzada en busca de gloria, prestigio, tierras, riqueza, botín o un pago por sus servicios bélicos.

También existían peregrinos que compartían una combinación de todas estas clases mencionadas.

LA GUERRA SANTA, CAUSA JUSTA Y PEREGRINAJE ARMADO:

Para el mundo cristiano las cruzadas tenían una distinción de guerra Santa y justa en favor de Dios contra los enemigos de la cristiandad.

La iglesia católica había reconocido la necesidad de defender al mundo cristiano y garantizar la paz entre los pueblos, no obstante seguía viendo a la guerra como algo pecaminoso.

Sin embargo esto cambió en el siglo XI, cuando el papado justificó las acciones militares que tenían por objetivo restablecer el orden correcto. Por tal razón la cruzada fue interpretada como una Guerra Santa Cristiana, como un acto de penitencia y protección del cristianismo.

CONSECUENCIAS DE LAS CRUZADAS:

-El mundo cristiano en Europa frenó la expansión árabe.

-Europa reconquista el dominio sobre el mar Mediterráneo.

-Aumenta el poder de reyes y nobles.

-Se establecen relaciones más cercanas entre los reinos de Europa.

-Aumento de poder económico de ciudades de Europa, especialmente en los puertos del Mediterráneo.

-Son establecidas relaciones culturales y económicas entre Oriente y Occidente

-Aspectos científicos del mundo oriental provenientes del Bizancio y el mundo árabe son absorbidos por los reinos europeos durante las cruzadas.

-Las cruzadas desarrollaron un papel de identidad propia en habitantes europeos, cristianos y entre los reinos.

-Nacimiento de órdenes militares de carácter religioso-guerrero en Tierra Santa, inspirados por la Fe cristiana, la caballería y la defensa de los Santos lugares y la Cristiandad. Entre las más famosas que nacen producto de las Cruzadas: Los Caballeros Templarios, Los Caballeros de San Juan u Hospitalarios y los Caballeros Teutónicos.

Entre las cruzadas más reconocidas están las cruzadas realizadas en Medio Oriente para la liberación de Jerusalén. También las cruzadas del Báltico y la cruzada Albingense o cruzada contra los Cátaros.

Bibliografía:

-Madden. Thomas F. Las Cruzadas. Cristiandad. Islam. Peregrinación. Guerra. Editorial Blume. España. 2008.

-Riley-Smith. Jonathan. ¿Que fueron las Cruzadas? Editorial Acantilado. España. 2012.

-Hindley, Geoffrey. Las Cruzadas. Peregrinaje Armado y Guerra Santa. Ediciones B. España. 2004.