EL INICIO DE LA ERA VIKINGA – MÁS ALLÁ DE LINDISFARNE:

La mayor parte de la literatura sobre los vikingos refiere que la Era Vikinga inicia con el asalto al monasterio de la isla de Lindisfarne (Northumbria, Inglaterra) el 8 de junio del año 793 d.C. y termina con la muerte del nórdico Harald Hardrada en la Batalla del Puente de Stamford en 1066 d.C. Podría proponerse también que la Era Vikinga terminó alternativamente con la conquista de Sicilia por los normandos arrebatándosela a los árabes durante el siglo XI d.C.

Sin embargo, tomando a consideración otros aspectos o interpretaciones de las fuentes conocidas y nuevos descubrimientos arqueológicos, como las excavaciones en Estonia entre el 2008 y 2010, podría ser que el ataque a Lindisfarne no fue en realidad la primera incursión de los nórdicos que dio inicio a la Era Vikinga, sino expediciones anteriores como el ataque a Portland (Dorset) en: 789 d.C. por tres barcos vikingos y otras incursiones previas de las cuales no existen registros; fijando su posible desarrollo en algún punto entre los siglos VII y VIII d.C.

Además, existen otros datos que podrían confirmar que la Era Vikinga inició con la irrupción de los escandinavos en el plano internacional de Europa, el mar mediterráneo y Asia, siendo esta el producto de una larga tradición que venía gestándose desde las invasiones de los bárbaros sobre el Imperio Romano y la subsecuente época del inicio de la Edad Media.

Tras la caída del Imperio Romano hasta el asalto vikingo a Lindisfarne existe un período de “vacío” del cual se sabe poco o casi nada en las fuentes históricas y solo se cuenta con la información proporcionada por los restos arqueólogicos, los cuales son escasos pero exclarecedores.

ANTECEDENTES DE LOS ESCANDINAVOS DURANTE EL IMPERIO ROMANO:

Escandinava fue uno de los últimos lugares de Europa en colonizarse. Si algo caracteriza a esta región del norte es su duro clima que forjó en parte el modo y la visión de vida de los pobladores del Norte formando fieros guerreros. La dureza de la vida, las guerras entre clanes y el ambiente gélido con rigurosos inviernos y escasos veranos forjó una forma de vida y una religión entre los escandinavos basada en la lucha y la superviviencia. Cien años antes del nacimiento de Jesucristo la tribu de los Cimbrios, radicados en Jutlandia, Dinamarca, atacaron en oleadas al imperio romano. Dichos ataques no eran solo simples incursiones de pillaje, sino parte de migraciones de los pueblos del norte.

El Imperio Romano tuvo además que lidiar contra clanes de germanos que viajaban en navíos y que atacaban a la flota imperial o quienes desembarcaban en tierra al remontar costas o ríos entre bosques y pantanos. En el año 12 a.C. una flota romana viajó por la costa boreal de Europa y fue atacada por unos barcos al mando del clan de los: bructeri.

Wikimedia Commons. Autor: The Clanranald Trust for Scotland. Links: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Clanranald_Trust_for_Scotland_Gladiator1.jpg

Existen otros datos interesantes durante el período romano sobre tribus de bárbaros provenientes de algún punto de Escandinavia que optaban por usar barcos para realizar ataques e incursiones en tierra, mar y ríos. Ejemplo de ello: la tribu de los caucios bajo el mando del líder Gannascus, que asoló la costa de lo que hoy es Bélgica en el año 41 d.C. por medio de barcos. Una flota romana los afrontó y los derrotó; pero dicha escuadra marina de Roma, paradójicamente, utilizaban gran cantidad de soldados de origen bárbaro.

Las fuentes relatan que en ciertas ocasiones los bárbaros de las flotas romanas robaban las galeras romanas, abordaban los ríos como el Rin hasta alcanzar el mar del norte y en su recorrido atacaban contingentes de fuerzas romanas, enclaves o aldeas.

Es conocido que el Imperio Romano utilizó gran cantidad de legionarios de origen bárbaro ya radicados como ciudadanos romanos en tierras conquistadas o bárbaros en calidad de mercenarios provenientes de otras regiones del norte fuera de los límites de sus provincias.

Muchos de estos bárbaros no solo provenían de estrictamente de Germania, sino de otras regiones más al norte como Dinamarca, Noruega y Suecia. Se sabe además que los romanos pudieron contener estos ataques marítimos de los bárbaros, tanto en el mar como en la costa, a duras penas.

Entre el siglo II y III d.C. la Britania romana construyó una serie de fuertes a lo largo de la costa oriental de la isla británica para prevenir una amenaza proveniente del mar. Estos eran navíos de origen bárbaro (similares a embarcaciones romanas) que atacaban la costa oriental de Inglaterra.

Esto evidencia que los ataques de los bárbaros escandinavos habían iniciado siglos atrás a través de incursiones de asalto en las costas por medio de barcos. Estos ataques no solo fueron asaltos relámpago en busca de botín, también eran campañas de conquista y migración.

Wikimedia Commons. Autor: The Clanranald Trust for Scotland. Links: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Clanranald_Trust_for_Scotland_King_Arthur3.jpg

Muchos clanes bárbaros que atacaron a Roma tenían su origen en las frías regiones de Escandinavia. Los francos invadieron el Imperio de Roma sobre el norte de lo que es Francia. Los francos fueron expulsados y presionados por los anglos y sajones del norte de Alemania y Sur de la península de Jutlandia. Los anglos y sajones fueron presionados a su vez por la tribu de los jutos mucho más al norte.

Los godos tenían su origen en las regiones de Gotland, Suecia; migrando y guerreando hacia el sur de Europa y traspasando las fronteras del Imperio Romano. Las migraciones de pueblos bárbaros no solo ocurrieron por lo tanto en tierra, sino en el mar. Estos ataques tuvieron como puntos de asalto la costa oriental de Inglaterra, Bélgica, Holanda, norte de Francia y el canal de la Mancha.

Para contrarrestar estas incursiones Roma estableció “los fuertes de la costa sajona”, es decir, una serie de fortificaciones para detener los ataques piratas de los bárbaros del norte. Estos ataques sobre las fronteras de Roma se hicieron más constantes a partir del siglo II y III d.C. El Imperio Romano tuvo problemas para contener el flujo mayor de bárbaros que presionaban sus fronteras. En el caso de la provincia romana de Britania, el emperador Adriano había construido un muro de costa a costa para contener a las tribus de los pictos. Este muro es conocido por los contemporáneos como: “El muro de Adriano”.

Durante un tiempo dicha muralla sirvió para frenar el avance de los bárbaros del Norte de Britania; sin embargo, la presión de los pueblos bárbaros resultó demasiado pesada para Roma y terminó retirando sus tropas de la Isla Británica en el siglo IV y V d.C. Ante este acontecimiento una gran oleada de pueblos bárbaros provenientes del norte de Bélgica, Alemania y Dinamarca invadieron la costa oriental de Inglaterra encontrando poca o ninguna resistencia en los antiguos fuertes romanos, excepto la de los britanos quienes, libres de los romanos, ahora tenían la amenaza de los sajones.

Wikimedia Commons Autor fotografía: mbartelsm. link: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Anglo-Saxon_Homelands_and_Settlements.svg

Los invasores daneses y sajones tomaron una parte de Inglaterra formando una serie de reinos: West Saxons o sajones del oeste en Wessex, los sajones del este en Essex, los anglos en Anglia Oriental, los mercios en el centro de Inglaterra y los nortumbrios en el norte o Northumbria. Anglos y sajones terminaron fusionándose hasta formar una región oriental en Britania que terminaría por ser conocida como: “Tierra de los Anglos” o Inglaterra. Los nativos britanos fueron desplazados al Oeste, lo que hoy es Gales. Otros nativos britanos huyeron a la región del norte de Francia, región que lleva el nombre de Bretaña.

Las actividades de estos pueblos germánicos sobre la Inglaterra romana y post romana permiten comprender que las invasiones y ataques ocurrieron en menor o mayor medida previo a la Era Vikinga oficial (finales del siglo VIII d.C.). Aunque los datos sobre estas invasiones son escasos o desconocidos, no puede descartarse que las incursiones de estos pueblos sobre la provincia romana británica y otras regiones no hayan ocurrido. Los ataques de los jutos, frisios, anglos y sajones pudieron tener viajes de “acercamientos” previos a su llegada violenta a la isla británica, especialmente incrementados con la salida de Roma.

Estos ataques y las oleadas de bárbaros sobre la antigua provincia romana de Britania no resultarían muy diferentes a las incursiones de los vikingos durante el siglo IX d.C. tanto en sus asaltos costeros como la llegada del Gran Ejército Pagano en 866 d.C. Los nórdicos (daneses, noruegos, suecos) durante la Edad Media, no solo se dedicaron a actividades de saqueo costero (víkinger) sino además sus expediciones estuvieron enmarcadas en la búsqueda de tierras, misma actividad que las tribus de anglos, jutos, frisios y sajones hicieron con anterioridad. No obstante, la irrupción de los pueblos bárbaros sobre la provincia romana de Britania fue brutal, al grado de empujar a los antiguos britanos hacia Gales. Estos pueblos germánicos: anglos, sajones, jutos, etc; no se diferenciaban mucho de los mismos daneses vikingos que hicieron su aparición desde el siglo VIII d.C. y el XI d.C. ya que pertenecían al mismo tronco germánico.

La única diferencia de los pueblos sajones con los escandinavos en el siglo IX d.C. eran prácticamente la religión y algunos aspectos culturales. Los sajones y anglos que invadieron Britania eran paganos germánicos seguidores de Odin y gran parte de su población terminó convertida al cristianismo previo a los primeros ataques vikingos registrados oficialmente. No obstante, algunos habitantes de Britania todavía seguían a los “viejos dioses” en secreto (Odín, Thor, Frey, etc.) antes y durante la Era Vikinga. Algo común también entre los sajones convertidos al cristianismo por Carlomagno en el Imperio Carolingio.

LA CRÓNICA ANGLOSAJONA Y EL MONASTERIO DE LINDISFARNE:

El primer ataque vikingo registrado por los anglosajones tomó lugar durante el reinado del rey Beorhtric, rey de Sajonia del Oeste. La crónica anglosajona reporta el ataque en el año 789 d.C. de tres barcos con hombres del norte sobre Portland (Dorset) donde estos (vikingos) mataron al juez local llamado Beaduheard y sus soldados; ya que erróneamente fueron tomados por mercaderes. Posteriormente sobrevino el ataque a Lindisfarne el 8 de junio del año 793 y al siguiente año, 794, el ataque de los nórdicos al reino de Northumbria.

Según la Crónica Anglosajona: “793: En este año aparecieron unos presagios terribles en Northumbria, que asustaron mucho a la gente. Consistían en inmensos torbellinos y relámpagos, y se vieron dragones llameantes volando por el aire. Aquellas señales fueron inmediatamente seguidas por una gran hambruna, y poco después, el 8 de junio, los estragos de los hombres paganos destrozaron la iglesia de Dios en Lindisfarne, saqueando y matando”.

La Crónica Anglosajona describe los acontecimientos previos a la incursion de los vikingos sobre Lindisfarne con signos y avisos de “carácter apocalíptico” propios de la imaginación de los autores, como la lucha entre el bien y el mal, donde el bien eran los cristianos ingleses contra el mal representado por el paganismo vikingo.

Sin embargo, las crónicas no mencionan posteriormente otros ataques hasta el año 835 donde las incursiones vikingas sobre la isla británica iniciaron nuevamente. Para algunos historiadores, la Crónica Anglosajona no aporta todos los detalles.

Se tienen registros de ciertas órdenes emitidas por los reyes de Mercia entre los años 792 a 822 d.C. que refieren una intensa actividad de incursiones vikingas en Kent incluyendo la existencia de campamentos vikingos. Esto hace pensar que los vikingos no solo llegaron en ese período de tiempo, sino que pudieron haber hecho expediciones de reconocimiento y algunos asaltos aislados años o décadas atrás.

El rey Offa de Mercia ordenó la defensa de la costa meridional contra una amenaza de guerreros paganos en 792. Las noticias del ataque a Portland corrieron por todos los reinos y las poblaciones locales costeras tomaron medidas defensivas en el caso que los vikingos aparecieran de nuevo. Esto, sospechosamente, hace suponer que los ingleses (anglos y sajones) ya tenían conocimiento sobre los ataques que perpetraban unos “paganos que provenían del norte”.

En ambos lados del canal de Inglaterra los campesinos fueron reclutados para servir como soldados de defensa entre las tropas de los señores feudales. Las iglesias tomaron medidas similares de precaución.

Además se tiene conocimiento que en el año 792 los monasterios de Kent fueron requeridos a contribuir con defensas contra los paganos del norte; es decir, un año antes del ataque a Lindisfarne. Todas estas medidas hacen pensar que los ataques vikingos (o tal vez sus exploraciones) eran más cotidianos de lo que se piensa.

Tras el establecimiento de estas defensas los vikingos atacaron la isla de Lindisfarne al año siguiente 793 d.C.

Aunado a eso llama la atención el detalle que los vikingos noruegos ya habían establecido puertos de apoyo, o colonias, en las islas Sethland, las Órcadas y las Hébridas antes del año 793 d.C. sino, inclusive, décadas antes. Estos acontecimientos revelan varias situaciones dignas de análisis: Una conclusión es que los vikingos no eran “simples piratas” ya que poseían una fuerza guerrera excepcional, que si bien no era invencible, sí era peligrosa. El ataque a Portland pudo ser una maniobra previa de los nórdicos para apreciar y constatar el contraataque de los anglosajones midiendo sus fuerzas. El ataque a Lindisfarne hace pensar a algunos historiadores, no fue un simple objetivo al azar de los vikingos, pues el monasterio de la isla era un centro religioso próspero, en teoría: aislado y con monjes en su interior por lo que era conocido.

Wikimedia commons Ruinas de Lindisfarne: autor: JICladingboel Link: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Lindisfarne.JPG

Por otro lado los monasterios de Inglaterra eran sitios donde abundaban las reliquias y metales preciosos, productos textiles, reservas de pan y vino para la comunión (misa católica) junto a despensas de alimentos y agua, además de contener tesoros, como monedas, acumulados como ofrendas de los pobladores o regalos de donación de la nobleza. Algunos señores feudales usaban los monasterios como una especie de bodega o banco donde resguardar su riqueza, entre monedas, joyas y bienes, que los monjes vigilarían. Además, estos monasterios, como Lindisfarne, eran centros de peregrinaje, lo que conllevaba consigo una fuente de comercio local.

Lindisfarne fue fundado por los reyes de Northumbria y por San Aidan (San Aidano) en el siglo VII. Fue un monasterio famoso por que en este se escribieron los Evangelios de Lindisfarne, manuscritos en latín de los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Contaba con una sin igual colección de reliquias cristianas entre joyería. Poseía además los restos del monje San Cuthbert (San Cutberto, obispo de Lindisfarne y famoso Santo de Northumbria que reavivó el cristianismo local). Era además un centro de lucrativo comercio debido al peregrinaje.

Con estos antecedentes del monasterio de Lindisfarne y el ataque de los vikingos existen especulaciones, muchos inclusive han dudado que Lindisfarne estuviera desprotegido; no solo por ser un centro religioso que albergara reliquias y tesoros, si no tras el ataque a Portland, la gran mayoría de localidades de la costa oriental de Inglaterra estuvieron alertas con la protección de diversos contingentes frente a los ataques vikingos. Así, el ataque a Lindisfarne podría pensarse que no fue accidental. Podría especularse juntando las diferentes piezas de los acontecimientos que los ataques vikingos llevaban ocurriendo décadas atrás, ya sea de forma aislada o esporádica y muchos de estos ataques no fueron registrados por los cronistas por ser considerados insignificantes o dichas fuentes que llevaron los hechos registrados de esos ataques fueron extraviadas o destruidas (saqueos, incendios) durante la Edad Media.

Hay que tener muy en cuenta que las fuentes como la Crónica Anglosajona fueron escritas muchos años después de los acontecimientos. Estos ataques vikingos iban precedidos por acercamientos comerciales que los nórdicos utilizaban como una forma de espionaje para investigar sobre la existencia de riquezas en los asentamientos y conocer la capacidad de las respectivas defensas locales, fuertes o débiles, para posteriormente arribar violentamente a los puertos, ciudades o monasterios con mayores riquezas sometiéndolas al saqueo y que tuvieran, de preferencia, escaza o nula vigilancia.

Por otro lado, los vikingos, en lugar de establecer una actividad comercial previa a sus ataques, pudieron realizar simples incursiones o ataques menores a pequeñas poblaciones, no solo para hacerse de botín y esclavos (actividad a la cuál también se dedicaban), sino conseguir información con residentes o pobladores capturados sobre asentamientos que resguardaran riquezas. No es difícil adivinar por otro lado que los centros que mantenían esas riquezas eran los palacios de los señores feudales y los monasterios o iglesias. Existe la posibilidad que los vikingos que saquearon Lindisfarne, por lo tanto, tenían conocimiento previo de los valiosos materiales que contenía y dicho objetivo no fue una elección accidental.

INGLATERRA Y LA CONEXIÓN CON ESCANDINAVIA ENTRE LOS SIGLOS VII d.C. Y VIII d.C.:

Aunque la incursión vikinga a Lindisfarne es la primera registrada según las crónicas anglosajonas, es probable que los contactos entre Inglaterra y Escandinavia existieran desde décadas atrás, inclusive durante el período previkingo de los siglos VII y VIII d.C. con ciertos contactos con el norte de Europa debido a que existen similitudes entre estilos artísticos ornamentales de Inglaterra y Escandinavia en ese período según las fuentes arqueológicas.

Muchos de los reinos ingleses fueron fundados por gente de origen escandinavo. Jutos y sajones entre anglos y frisios (y con ellos gente de regiones más septentrionales) viajaron a la isla británica tras la salida de Roma durante el siglo IV y V d.C.

Prueba de las conexiones entre Escandinavia e Inglaterra es el casco y escudo de Sutton Hoo (yacimiento arqueológico) proveniente de Anglia Oriental, muy similar a la ornamentación de objetos similares de los emplazamientos de la misma época encontrados en las regiones escandinavas de: Valsgärde y Vendel en Uppland, Suecia.

Wikimedia Commons. Casco Sutton Hoo. Autor fotografía: Gernot Keller. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:2008-05-17-SuttonHoo.jpg

Esto revela una conexión escandinava enmarcada en la tradición cultural legada por los nórdicos que muy posiblemente pervivía en esas épocas o que todavía se mantenía, muy posiblemente por medio de viajes o exploraciones entre los nórdicos a través de navíos (drakkar) no necesariamente en incursiones de pillaje, sino en el carácter de rutas de comercio.

HIPÓTESIS ALTERNA DEL “INFAME” ATAQUE A LINDISFARNE:

Es posible además que los vikingos que invadieron Lindisfarne hayan tenido que enfrentarse a un contingente que vigilaba el señorío local. Esta última hipótesis es, por supuesto, demasiada aventurada y arriesgada ya que no existen pruebas sólidas que lo testifiquen; aunque dicha teoría no es descabellada. Solo podemos sugerir que si los ataques vikingos venían desde hacía un par de décadas o unos cuantos años atrás sobre las islas británicas, los establecimientos costeros debieron contar con una fuerza que vigilara el lugar entre soldados o campesinos voluntarios en la defensa.

Los barcos vikingos bordeaban y seguían el rumbo de las costas en varias ocasiones para alcanzar sus objetivos, lo que significa que unos extraños barcos (vikingos) con proa en forma de dragón, navegando cerca de la playa, debieron ser vistos por pobladores locales y advertir al señor feudal en turno y al resto de la población de su inminente llegada. Resulta difícil de creer (aunque tampoco es imposible) que los vikingos que asaltaron Lindisfarne llegaran desde Noruega o Jutlandia exactamente en una travesía que por pura casualidad o al simple azar de las corrientes marinas o los vientos, situara sus barcos frente al monasterio de la isla.

Los vikingos que asaltaron Lindisfarne debieron tener conocimiento sobre la ubicación del monasterio y además que una fuerza defensora local lo vigilaba (soldados del reino). Estos vikingos derrotaron a los defensores locales de Lindisfarne de forma aplastante, robaron los múltiples tesoros del monasterio, incendiaron el recinto (rastro de una verdadera lucha campal), arrasaron algunas poblaciones locales dejando una estela de muertos y apresando a varias personas como cautivos, no solo sacerdotes, sino soldados y aldeanos, lo que evidentemente acarrearía y elevaría la fama del terrible suceso narrado en las crónicas: un fiero ataque ejecutado por guerreros “paganos”. Las crónicas relatarían el acontecimiento no como una cruenta incursión (o batalla) sino más bien como un asalto a un monasterio con carácter de “sacrilegio” debido a que las fuentes escritas provenían de la mano de sacerdotes.

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Las crónicas hablarían del hecho minimizando u ocultando la terrible derrota del ejército local de Northumbria. En cuanto al robo de los valiosos tesoros visto como la profanación de un piadoso monasterio (y famoso centro religioso) por guerreros paganos, de quienes su condición religiosa “politeísta” se conocía con anterioridad.

Esto vendría a significar además que al omitir la derrota de las fuerzas locales se haría ver a los vikingos como agresores “cobardes” que atacaban a un monasterio con “monjes indefensos”. No resulta extraño que todavía se utilice el epíteto “infame” para señalar el ataque de los vikingos a Lindisfarne.

Para la sociedad del siglo 21, dicho ataque de Lindisfarne podría ser catalogado como acto terrorista totalmente condenable en todos los aspectos; no obstante, hay que remitirnos a la época (y comprender la cultura vikinga) ya que para la Edad Media no era algo demasiado diferente este tipo de crueles sucesos. Los musulmanes en la península ibérica en guerra contra los cristianos quemaban iglesias y torturaban y esclavizaban a los habitantes cristianos, se sabe de caballeros medievales que en carácter de mercenarios asaltaban monasterios y la ejecución de prisioneros que en su momento hicieron figuras legendarias como Carlomagno o Ricardo Corazón de León.

En este sentido, tomando esta teoría como posibilidad, Lindisfarne no fue un simple asalto; sino más bien una incursión de un contingente vikingo en varios drakkar, tres o cuatro de estos, tal vez, conjeturando, con una fuerza expedicionaria de 80 vikingos aproximadamente, que se enfrentó a los pobladores locales: un grupo de soldados y caballería de la isla muy bien equipados (armados), pertrechados y advertidos sobre las correrías de las incursiones vikingas tiempo atrás.

La clave estaría en las mismas crónicas anglosajonas que refieren el suceso de Lindisfarne como algo fuera de todo orden. En estas crónicas se habla de calamidades “apocalípticas” y maldiciones como antesala al ataque: tempestades, vendavales, rayos y truenos, hambrunas y “dragones voladores en los cielos” como presagio de lo que sobrevenía. Un testimonio que fue escrito años después del terrible ataque, que no solo refleja la mentalidad de la época sino con detalles imprecisos que magnifican el suceso. Sin embargo, estás son solo especulaciones en un intento por atar cabos de la historia; ya que las crónicas no dan mayores explicaciones.

DESDE LA CAÍDA DE ROMA HASTA EL ATAQUE A LINDISFARNE:

La caída del Imperio Romano coincide con el período de las grandes migraciones de los pueblos bárbaros. Estas migraciones incluyen las incursiones de los pueblos jutos, anglos, frisios y sajones sobre Inglaterra tras el declive y abandono de Roma en la isla británica. Esto tras una larga trayectoria donde muchos de estos guerreros del norte venían en calidad de mercenarios al servicio de Roma. Y muchos de estos germanos mercenarios estuvieron destacados en provincias lejanas como Britania. Una vez cumplido su servicio o misión pudieron retornar a sus lugares de origen más allá del limes; ya que no eran ciudadanos romanos y nada los ataba a Roma. Algunos escandinavos de regiones más septentrionales de Suecia y Noruega pudieron afiliarse como mercenarios al servicio de señores daneses y así viajar hacia Britania durante el dominio de Roma o durante las invasiones a la isla. Los Godos, como ya habíamos mencionado, tienen su procedencia atribuida a las regiones de Gotland, en Suecia, y descendieron sobre las regiones del Mar Negro y el Imperio Romano del este con la subsecuente división de los ostrogodos y visigodos. Los germanos y escandinavos al servicio de Roma, y otros bárbaros que durante décadas atacaron al Imperio Romano, pudieron advertir a sus compatriotas sobre otras tierras no solo hacia el sur de Germania y Escandinavia, sino la existencia de otras regiones al oeste: las islas británicas, lo que informaría sobre bases y tierras con escazas defensas o abandonadas por Roma. Estos pueblos, enteramente germánicos y nórdicos, desde su asentamiento en Inglaterra, por medio de invasiones no olvidaron sus vínculos ancestrales con los pueblos de Germania y, por supuesto, Jutlandia (Dinamarca). Muchos posiblemente mantuvieron esos vínculos tras su asentamiento por medio de viajes de clanes o guerreros que se ofrecían como mercenarios o motivados por el comercio; ya sea de forma esporádica o con viajes cotidianos durante el siglo V hasta el siglo VIII.

Dichas relaciones ancestrales no necesariamente fueron amistosas. Los pueblos procedentes de Jutlandia que invadieron Inglaterra tras la caída de Roma podrían haber sido clanes expulsados por otras tribus germánicas que no contaban con tierras propias frente a otros señores y clanes, nórdicos renegados, vándalos, fugitivos o familias enteras sin otra opción que migrar. Es posible que dichas relaciones se mantuvieran precedidas no solo por vínculos religiosos o comerciales sino que existieran rivalidades entre los mismos por la búsqueda de tierras. Esto último podría devenir en ataques o guerras entre clanes de los cuales no hay registros.

Dichos ataques, evidentemente, debían realizarse por medio de un barco para surcar el mar del norte rumbo a Inglaterra.

Cabe la posibilidad que las migraciones de anglos y sajones no se detuvieron después del siglo IV y V d.C. sino que prosiguieran tal vez en menor medida posteriormente.

CARLOMAGNO, SAJONES, VIKINGOS Y EL DANEVIRKE:

Los vikingos estaban emparentados con los pueblos germánicos sajones y entre el siglo V y el siglo VIII no está todavía claro cuáles fueron las relaciones exactas entre los escandinavos y los pueblos germánicos y específicamente la relación entre los nórdicos con los sajones y los cristianos del imperio carolingio. Se sabe que los mercaderes frisones y otros pueblos del norte comercializaban con los nórdicos ya que en Escandinavia existieron los puertos y ciudades comerciales como: Ribe, en Dinamarca, los cuales fueron estables durante el siglo VIII. Esto indica que los nórdicos ya establecían redes comerciales en las costas de Escandinavia y entre estas con los pueblos germánicos. Los escandinavos del siglo VII y VIII d.C. no eran primitivos como está grabado en el imaginario popular. Se deduce por lo tanto que los pueblos del norte de la península Escandinavia, los frisios, los clanes nórdicos de Jutlandia y los sajones mantenían estrechas relaciones comerciales.

Dichos acercamientos debieron por fuerza ser a través de barcos capaces de navegar el Báltico y el mar del Norte. Durante el siglo VIII d.C., y desde antes del imperio Carolingio, la relación entre sajones y los Carolingios cristianos fue hostil. Durante el Imperio Carolingio se sabía que los pueblos del norte eran paganos y los misioneros cristianos intentaban convertirlos al cristianismo mucho tiempo atrás. Oficialmente la guerra entre sajones y carolingios inició con los ataques de los paganos sobre monasterios cristianos asesinando a monjes, violando monjas y atacando villas y poblados.

Durante el Imperio Carolingio, Carlomagno y el papado en Roma estuvieron de acuerdo en convertir a los sajones a la Fe cristiana. Esto implicaba el uso de la fuerza para la protección de los monasterios y pueblos de la frontera del norte y no se descarta además como una acción de venganza por la muerte de los prelados católicos.

La campaña de Carlomagno contra los paganos sajones dio inicio a: las Guerras Sajonas que constituyeron un conjunto de campañas que comenzaron en el año 772 d.C. Esta guerra duró 33 años y terminó en el año 804. Entre estos acontecimientos surgió la mítica figura del guerrero germano Widukind (Vidukindo) quien lideró las huestes germánicas contra los carolingios. Widukindo se rindió ante Carlomagno en el año 785 y recibió el bautismo. Durante la guerra contra los sajones muchos germanos fueron muertos, otros terminaron convirtiéndose al cristianismo y algunos más fueron deportados o huyeron por su cuenta hacia los reinos escandinavos en Dinamarca.

Se desconoce con exactitud de todos los sucesos posteriores sobre sajones sobrevivientes no cristianizados y deportados. Durante las Guerras Sajonas el rey nórdico de Dinamarca: Godofredo I, dio refugio en el año 777 d.C. a Widukindo cuando este huía de Carlomagno durante la guerra.

Los sajones exiliados emparentados con los escandinavos pudieron relatar años posteriores sobre los sucesos acontecidos. Algunos han teorizado que los ataques vikingos sobre el reino de Carlomagno en décadas posteriores, especialmente al final de su vida, se debieron a una represalia por los ataques hacia los sajones materializada en incursiones costeras de pillaje. Esta teoría podría ser muy forzada; aunque no carente de sentido.

El rey nórdico Godofredo I de Dinamarca y sus súbditos eran paganos (escandinavos seguidores de Odín) y para entre el siglo VIII y IX d.C. este rey danés, y posiblemente otros, construyó una muralla defensiva de 30 kilómetros de largo y entre 3 a 6 metros de alto conocida como: Danevirke. Este muro iniciaba en los límites occidentales de Jutlandia y terminaba en las costas orientales del Báltico. Según otros estudios el Danevirke inició su construcción en el año 737 d.C. El objetivo de construir esta muralla era separar la península de Jutlandia del Imperio Carolingio puesto que los daneses (y nórdicos en general) temían a todas luces una invasión de Carlomagno.

Las Guerras Sajonas no pasaron desapercibidas para los habitantes de Escandinavia, especialmente para los nórdicos de Jutlandia. Desde el siglo VIII los escandinavos ya conocían sobre la existencia de los reinos cristianos del sur y sobre todo del Imperio Carolingio a finales del mismo siglo. La construcción del Danevirke con claros objetivos defensivos, especialmente desde el 737 que inició su construcción, hace pensar que los escandinavos ya sabían sobre la fuerza y potencial de los reinos cristianos al sur de Escandinavia, específicamente el Imperio Carolingio y el destino sufrido por los reinos sajones conquistados, principalmente sobre la conversión forzosa al cristianismo.

Por otro lado, los reinos cristianos, ya habrían llamado la atención de ciertos nórdicos aventajados décadas atrás, siendo las costas Carolingias un objetivo para el saqueo por parte de piratas nórdicos ávidos de botín. O a través de incursiones terrestres. El ataque de los sajones a monasterios e iglesias Carolingias antes de las Guerras Sajonas, en un principio, pudieron ser prototipos de incursiones vikingas que posteriormente se hicieron por medio de barcos (drakkar). Esto demostraría que los escandinavos, específicamente aquellos dedicados a la piratería llamados: vikingos o Vikingr, ya sabían sobre la existencia de los reinos cristianos del sur y en alguna ocasión, las rutas hacia el oeste. Esto por medio de testimonios antiguos, por viajes de escandinavos dedicados al comercio en el Báltico que habían viajado a los reinos cristianos, por los vínculos con los reinos sajones paganos de Inglaterra (cuando era pagana) o por posibles incursiones de espionaje que ellos mismos habrían realizado. Esto hace pensar que los objetivos conocidos como Dorset, Lindisfarne, Iona en Escocia, Irlanda y sucesivos, o por defecto: ciertas regiones al sur de Escandinavia, ya estaban en la mira y conocimiento de los nórdicos mucho tiempo atrás.

ESTONIA: LOS BARCOS VIKINGOS DE SALME 2008 – 2010. NUEVAS TEORÍAS:

Uno de los principales inconvenientes para afirmar o sugerir que la era Vikinga inició años antes al ataque de Lindisfarne en 793 d.C. es la ausencia de registros o fuentes documentales que lo afirmen. Ataques previos a Dorset o Lindisfarne no existen en tales registros y elucubrar hipótesis sobre ataques previos es una problemática. Se ha supuesto que el Strandhögg o “ataque vikingo rápido costero” inició y se desarrolló durante todo el siglo VIII en Escandinavia, practicado por nórdicos (renegados o atracadores) que asaltaban a asentamientos escandinavos en villas, pueblos o centros y puertos comerciales, y posteriormente a finales del siglo VIII, durante la década del 790, pasó a ser una actividad extendida a los reinos cristianos. Muchos de estos “lobos de mar” decidieron atravesar el océano en tierras que ya sabían que existían.

Por otro lado, los ataques vikingos anteriores a Lindisfarne se han descartado debido a un factor fundamental: “los barcos vikingos”.

El barco vikingo o drakkar es catalogado como uno de los principales aspectos de la cultura vikinga; ya que sin ellos no hubiese sido posible los viajes de exploración, comunicación, conquista, comercio y saqueo.

Generalmente se relaciona a que la Era Vikinga inicia con el desarrollo de los barcos vikingos o drakkar capaces de navegar por el océano en largas jornadas (distancias), especialmente con el uso “obligatorio” de la vela. Décadas previas a 790 d.C. y siglos atrás los barcos escandinavos son considerados como supuestamente “ineficaces” y no aptos para la navegación por largos tramos de mar (kilómetros/millas), lo que según este planteamiento fue un factor que impidió el avance de los vikingos sobre los reinos cristianos entre el siglo V y VIII d.C. hasta su mejora a partir de la década del 790 d.C.

No obstante, en Estonia durante el año 2008 – 2010 un equipo de trabajadores que tendían un cable de electricidad descubrió huesos humanos y espadas corroídas en una región costera cercana al poblado de Salme. Este descubrimiento accidental llamó la atención de los arqueólogos y las sucesivas excavaciones permitieron descubrir huesos de 40 cadáveres humanos, espadas vikingas, escudos, lanzas y 2 barcos funerarios vikingos. Los huesos de los cuerpos humanos mostraban heridas profundas letales y grandes cortes. También había unos cuerpos que sugerían que habían sido decapitados. Los barcos, se supone, no cuentan con mástil, por lo que se cree que estaban impulsados solo por remos.

Lugar excavaciones: Barcos de Salme Estonia. Autor: Ave Maria Mõistlik. link: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Muinaslaev.Picture_048.jpg

Según los estudios realizados estos hallazgos corresponderían a una partida de vikingos o nórdicos provenientes de Uppsala, Suecia; quienes, en teoría, viajaron a las costas de Estonia para saquear y fueron derrotados por los habitantes locales y enterrados por los vikingos sobrevivientes. Otros historiadores postulan que con mayor seguridad se trataba de una partida de altos dignatarios escandinavos en un viaje de diplomacia con pueblos del este que al final fueron atacados. Este descubrimiento ha llevado a nuevos postulados, no lejos de cierta polémica, sobre cuando comenzó con exactitud la Era Vikinga. El ataque del descubrimiento vikingo de Salme, Estonia, es decir, la muerte de estos guerreros vikingos en una supuesta incursión y su enterramiento, tuvo lugar aproximadamente entre 50 – 100 años antes de la “infame” incursión del monasterio de Lindisfarne en Inglaterra.

Tomando en cuenta el descubrimiento arqueológico de Salme de 2008/2010 en las costas de Estonia, es muy probable que la Era Vikinga iniciara a principios o mediados del siglo VIII d.C., es decir años después del 700 d.C. por medio de incursiones o la búsqueda de asentamientos.

Link de importancia: https://www.archaeology.org/issues/95-1307/features/941-vikings-saaremaa-estonia-salme-vendel-oseberg

Inclusive, podría postularse que la Era Vikinga inició a mediados o finales del siglo VII d.C., antes del año 699 – 700 d.C. por las conexiones culturales con Inglaterra.

Lamentablemente no se tiene mayores datos ni otros registros, especialmente durante el período “oscuro” del siglo V d.C. al siglo VIII d.C. Una época oscura donde no existen crónicas o manuscritos que testifiquen los posibles ataques de los vikingos si acaso existieron.

Algo seguro es que los vikingos no hacían sus incursiones al azar. Sus lugares de ataque eran establecidos por medio de incursiones previas de exploración o el espionaje disfrazado como viajes de comercio. A través de estas actividades los vikingos establecieron sus objetivos de asalto y con ello futuros asentamientos.

Bibliografía:

-Clements, Jonathan. “Breve Historia de los Vikingos”. Ediciones B. Historia. España 2008.

-Brownworth, Lars. The Sea Wolves. History of The Vikings. Crux Publishing Ltd. United Kingdom. 2014.

-Graham-Campbell, James. “Los Vikingos. Grandes civilizaciones del pasado”. Ediciones Folio. España. 2004.

-Brink, Stephan. Price Neil. “The Viking World”. Routledge. United States, New York. 2008.

-Griffith, Paddy. “Los Vikingos. El terror de Europa”. Editorial Planeta. España. 2013.

-Rivera Quintana, Juan carlos. “Breve Historia de… Carlomagno”. Nautilus. Madrid, España. 2009.

-National Geographic en español. “VIKINGOS. Lo que no sabes sobre los guerreros más despiadados de la historia”. Volumen 40. Num. 3. Págs. 34 – 55. Marzo 2017.

-https://www.archaeology.org/issues/95-1307/features/941-vikings-saaremaa-estonia-salme-vendel-oseberg