SAMHAIN. Los orígenes celtas.

Por Samhain se entiende una antigua festividad celta (y muy posible celebrada por otros pueblos del norte de Europa: germanos y nórdicos) cuyos orígenes y significado se pierden en la línea del tiempo; pero que ante todo sería una antigua conmemoración anual que estuvo enfocada en la celebración del cambio de estación y el final de temporada de cosechas, así como el recuerdo de familiares fallecidos entre los grupos étnicos de los celtas.

Los orígenes del Samhain son realmente oscuros y difíciles de precisar ya que no tenemos documentos fidedignos que brinden detalles específicos de esta antigua fiesta celta y la forma exacta como los pueblos del norte de Europa lo celebraban.

El Halloween actual, una festividad de carácter comercial o de cambio de estación, celebrada en ciertos países como Estados Unidos, es una variación del antiguo Samhain, desarrollada por la tradición de antiguos países celtas (como Irlanda) a la cual se han incorporado diversas creencias y patrones culturales cuyo significado está actualmente tergiversado históricamente; esto debido a la escasez de fuentes históricas fiables.

El Samhain y el calendario celta. Vida y muerte a través de la naturaleza.

Los antiguos habitantes celtas de Irlanda, Gales, Inglaterra, Escocia, el norte de España y Francia, celebraban una festividad llamada: Samhain.

Samhain proviene de la palabra gaélica que significa: “Fin del verano”. En otras variaciones linguisticas era conocido en Escocia y Gales como Samhainn y Sauinn respectivamente.

Con exactitud, se desconoce cómo era celebrada dicha fiesta entre los pueblos celtas de Europa; ya que se carece de fuentes fiables históricas escritas sobre la misma. Los celtas no plasmaban sus ideas por medio de la escritura a diferencia de pueblos como: Roma o el Antiguo Egipto; y aunque tuvieron una especie de alfabeto gráfico conocido como Ogham, este podría haber servido más bien como una especie de conjunto de símbolos de carácter rúnico-religioso. Por otro lado la llegada del Imperio Romano a las tierras de Francia y Britania y la consecuente conquista de los pueblos celtas, trajo consigo la modificación de costumbres y ritos locales, así como la fusión de algunos conceptos religiosos.

Los pueblos celtas transmitieron el conocimiento de sus costumbres por medio de la tradición oral, desarrollando así sus ritos y actividades religiosas de los cuáles poco se conoce con exactitud. Samhain era un festival desarrollado según la luna llena entre los días de lo que hoy es el mes de octubre y mediados de noviembre del calendario Gregoriano (los celtas a diferencia de los romanos contaban los días según las estaciones y los cambios lunares), que coincidía con el cambio de estación y, muy probablemente, no era una celebración exclusiva de un solo día o una fecha exacta, sino de varios días fijados en una especie de rito donde los celtas celebraban el final de un período que coincidía con el fin de la temporada de las cosechas y al mismo tiempo marcaba el fin de la época de luz (primavera, verano) y el inicio del invierno o época de oscuridad (especialmente en la zonas septentrionales de Europa) de tal forma que la llegada del invierno señalaba el inicio del año celta.

El Samhain determinaba el fin de un año y el inicio de otro caracterizado por una temporada invernal donde los días eran más cortos y las noches más largas.

El año celta estaba dividido en cuatro estaciones, las cuáles estaban precedidas por días festivos, tiempo que la mayoría de los celtas dedicaban a festines y juegos (como todo pueblo de carácter guerrero: torneos de luchas cuerpo a cuerpo entre rivales, competencias de habilidades guerreras, música, bebida, celebraciones de boda, juicios, bailes, reunion de líderes locales, poesía por parte de los bardos, etc) mientras que los sacerdotes celtas, los druidas, cumplían las obligaciones religiosas correspondientes como sacrificios de animales o la presentación de ofrendas a los dioses. El calendario de los celtas, a cargo de los druidas, estaba enfocado no solo a marcar el cambio de estación, sino a señalar los días de festividad, muy importantes para la cultura antigua en los pueblos de Europa.

La primera festividad de los celtas era consagrada a la diosa Imbolc, acontecido en febrero, época donde nacían los corderos y las ovejas producían mayor cantidad de leche.

La segunda festividad para los celtas era la llegada de la primavera en mayo, dedicado al dios Beltaine o Belenos, el cual daría origen a la mítica festividad del Walpurgisnatch, durante la cual los druidas y celtas celebraban la llegada de la estación propicia para la reproducción del ganado, así como la representación de la fertilidad para los clanes, haciendo fogatas que simbolizaban la purificación. Se cree que en esta festividad los druidas y celtas desfilaban a sus mejores animales alrededor de las fogatas como símbolo purificador.

La tercera festividad era la de Lugnasa, o del dios Lug, de carácter agrario y tiempo de máximo esplendor del sol. En esta festividad los druidas mediaban como jueces entre el pueblo celta, se rendía tributo al dios Lug y a sus dos esposas: Nas y Buy; se realizaban asambleas, donde los pueblos celtas celebraban una especie de contiendas y competencias deportivas de carácter guerrero, concursos de poesía, canto, danza, etc.

La última festividad era la de Samhain, como cierre del año celta y su vez el inicio de un nuevo año, celebrado posiblemente desde finales de octubre y mediados de noviembre, que marcaba la despedida de la estación de luz o primavera y la llegada de la estación oscura o invierno, teniendo como fin principal la celebración del período final de la recolección de las cosechas y la preparación para la superviviencia durante los rigores del invierno; época donde no se podía sembrar y en la cual los antiguos celtas dependían su subsistencia de la previa recolección de los frutos y el cuidado del ganado en la primavera y el verano para sobrevivir en el subsecuente ambiente invernal.

La agricultura, la cosecha de granos y el cuidado del ganado siempre han sido elementos importantes en la cultura de los pueblos primitivos, especialmente entre aquellos de las regiones septentrionales en convivencia con las cuatro estaciones, entre estas, el invierno; obligados a cosechar y permanecer al cuidado de animales de granja para sobrevivir durante un período de frío, nieve y ventiscas.

Notando dichas celebraciones celtas puede recabarse que éstas estaban dotadas de un carácter de relación entre el pueblo con la naturaleza, de la cual dependían para su supervivencia.

La naturaleza, como entorno para los celtas, creó en ellos un sentido de conexión marcado por los cambios de la misma, además de estar acorde con su desarrollo y su superviviencia frente a las duras condiciones climáticas.

Para los pueblos de la antigüedad, especialmente de las regiones del norte de Europa, la recolección de la cosecha marcaba la diferencia entre la vida y la muerte como preparación para el invierno. Si los cultivos se perdían, la gente moría de hambre, relacionando el crudo invierno como una época de muerte. Al mismo tiempo los pueblos celtas tenían por patrón cultural la relación del año nuevo con el final de la estación de la primavera y la contraposición del invierno. El Samhain era para los pueblos celtas el inicio de un nuevo año; por lo que el año celta iniciaba con la época fría y terminaba con la primavera y el verano, época de oscuridad y época de luz respectivamente.

Los celtas tenían costumbres y conceptos particulares desarrollados por la convivencia con el entorno, los cuales no eran muy diferentes a otros pueblos en su conexión con el significado de la vida y la relación con el medio ambiente que los rodeaba. No es extraño que para los celtas la naturaleza era importante. Los druidas tenían un amplio respeto por los árboles, especialmente por el roble. La naturaleza tuvo influencia en la mentalidad de los pueblos antiguos sobre muchos aspectos como por ejemplo: el religioso. Para los pueblos de la antigüedad, en especial los celtas, la naturaleza y los cambios de la misma terminaron por desarrollar ciertas ideas, mitos y conceptos que fueron adaptados a su cultura y su forma de ver el mundo que los rodeaba. Para los celtas, la naturaleza traía consigo cambios que eran el reflejo en la vida del ser humano. Uno de estos conceptos fundamentales eran las estaciones y sus implicaciones en el desarrollo de la vida de las personas: en la primavera y el verano la naturaleza se llenaba de vida pues los árboles y plantas reverdecían, la tierra permitía la siembra y los animales se apareaban, mientras que en el otoño y precisamente en el invierno, la naturaleza fallecía debido a que los árboles perdían su vigor y sus hojas y las plantas tendían a secarse, los animales migraban y otros invernaban.

Para los celtas el cambio de estación del invierno resultaba en un período de condiciones climáticas adversas y por lo tanto comprendieron que debían prepararse para sobrevivir durante el gélido clima. El cambio de la naturaleza con la llegada del otoño resultó por lo tanto en un efecto simbólico con respecto a la muerte de la naturaleza y con ello el reflejo de la misma en los seres humanos; ya que en el otoño los árboles pierden sus hojas y la naturaleza pierde su capacidad de vitalidad, desarrollando una creencia popular en los celtas, junto con sus sacerdotes: los druidas, que el cambio de estación marcaba no solo el final de las cosechas y el inicio del invierno o año nuevo, sino el sentido de la muerte en los seres humanos y así: el recuerdo de los seres queridos fallecidos.

Para un pueblo como el celta (al igual que otros pueblos como los germanos y escandinavos) que dependían del entorno y la naturaleza para su supervivencia, el cambio del verano hacia el otoño y el invierno representó el aspecto de la muerte reflejado por los cambios estacionales del medio ambiente, permitiendo en algún punto el inicio de la superstición del límite entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos, de tal forma que los espíritus o los fantasmas de los fallecidos venían del otro mundo a visitar a los vivos.

El Samhain. Druidas y fogatas.

Se desconoce exactamente como los celtas celebraban el Samhain pues se carece de referencias históricas sobre dicha festividad. No obstante, se especula que, como toda festividad celta, estaba alineada bajo el liderazgo de los druidas, quienes como sacerdotes tenían un papel fundamental dentro de la cultura celta.

El papel de los druidas fue amplio, ya que no solo estaban a cargo de mediadores entre hombres y dioses en la religión celta, sino que actuaban en la práctica como: médicos, consejeros, jueces, guías espirituales, bardos, maestros, etc. Se ha especulado que en la noche o días de festejo del Samhain los celtas a cargo del consejo de los druidas preparaban enormes fogatas en las aldeas como una forma de celebración del final de la estación del verano con banquetes, música, festejos y danzas de los pobladores alrededor de las hogueras y, a su vez, como una forma de honrar a los muertos: druidas, guerreros y familiares fallecidos; además de fogatas al interior de los bosques, en estos últimos, muy posiblemente en centros de culto con ritos exclusivos de los druidas.

Las supersticiones podrían haber dominado el concepto que los celtas y los druidas tenían con una estación que simbolizaba la muerte, por lo que el inicio del invierno pudo estar enfocado en el encuentro con espíritus y seres sobrenaturales que vagaban por el mundo de los vivos. En este campo: espíritus tanto benignos como malignos.

Si los druidas ejercían una gran influencia sobre los celtas, su papel como sacerdotes no era cuestionado, por lo que estos debieron contar con dogmas para su papel con los muertos y los espíritus de los fallecidos. Estos debieron ser rituales específicos. Y si acaso fuera la regla, estos ritos estaban enfocados en la celebración del Samhain con mayor énfasis.

Julio César. Conquista de las Galias.

La desaparición de la influencia de los druidas sobre los pueblos celtas sobrevino con el tiempo, y estuvo a cargo del Imperio Romano, el cual con sus legiones conquistó las tierras celtas desde las campañas emprendidas por Julio César y sus conquistas sobre territorio galo (Francia) y posteriormente Britania (Inglaterra).

La conquista de Roma estuvo acompañada por la proscripción de los druidas quienes ejercían influencia sobre los celtas así como la prohibición de ritos y tradiciones que posteriormente fueron fusionadas con las ideas religiosas del Imperio Romano. Así se perdieron muchos conceptos, sentido y significado en celebraciones como el caso del Samhain.

El Samhain. El otoño y la festividad celta.

El Samhain era celebrado por los celtas durante el período entre el equinoccio de otoño y solsticio de invierno durante la luna llena, pues el calendario celta estaba basado en el movimiento lunar, y cuya duración de la celebración del Samhain era muy probablemente durante tres días o más (probablemente una semana); tiempo que transcurría la luna llena, justo durante el mes celta conocido como Samonios o Samoni.

Se ha teorizado que la palabra Samhain proviene de Samonios, nombre que correspondía al último mes del año celta y que actualmente coincidiría a un período variante, por los cambios de la luna llena, entre el principio del mes de octubre y el final del mes de noviembre del calendario Gregoriano actual.

En síntesis, Samhain celebraba el fin de la época de cosecha, se recogían los frutos de la estación de luz (primavera y verano), los celtas daban gracias a los dioses por la cosecha, se preparaban para el frío invierno y el ciclo terminaba con el inicio de un nuevo año. Es posible que se sacrificaran animales como forma de agradecimiento a los dioses.

El contacto con los espíritus estuvo con seguridad plasmado en el Samhain, proveniente de los conceptos y la relación de los celtas con la naturaleza y la muerte representada por el invierno. Sin embargo el concepto común y más difundido del Samhain celta es:

-Los celtas preparaban un banquete como celebración dejando asientos libres con comida y bebida para honrar a los espíritus de los familiares fallecidos que vendrían al mundo de los vivos y así participarían también de la fiesta.

-Se cree además que los druidas en separado del resto del banquete de los clanes celtas realizaban ritos. Dicha liturgia es desconocida y se especula que probablemente consistían en especies de rituales donde trataban de comunicarse con los espíritus benignos de los familiares fallecidos. Se ha extendido la idea que los druidas pintaban sus rostros con efectos desconocidos y aunque muchos teorizan que de dicho ritual se deriva la tradición del disfraz de la festividad moderna conocida como: Halloween, lo más probable es que no fuese el caso (ya que marcha contra toda lógica). No existen pruebas reales que los celtas y los druidas se disfrazaran para dicha festividad.

-Se encendían hogueras cuya función era guiar por medio de la luz a los espíritus de los familiares a las casas de sus seres queridos y que estos participaran de los banquetes y a su vez por medio de la luz de las hogueras alejar a los espíritus malignos (concepto entre el bien y el mal representado la luz de la hoguera como parte del bien y la oscuridad como parte del mal).

-Costumbre de ofrendas para los espíritus eran realizados entre los pueblos celtas. Se teoriza que consistían en recolectar alimentos entre los miembros del clan de los celtas por parte de los druidas, con el fin de ofrecerlos en los rituales a los espíritus malignos o espíritus de familiares que no estaban en paz y así mantenerlos en calma; pues es probable que los celtas creyeran que estos espíritus malignos, a diferencia de los espíritus benignos, podrían enfurecerse y causar calamidades en el mundo de los vivos y lo mejor sería recompensarlos de alguna forma.

-Se cree que los celtas además colocaban pequeñas llamas o las brazas del fuego al interior de nabos disecados; aunque lo más probable eran hogueras, cuyo objetivo era mantener una forma de luz a manera de protección frente a los espíritus malignos para alejarlos. Estas hogueras podrían haber sido colocadas en el interior de las casas de los celtas o en la fachada y ahuyentando así a los malos espíritus y vivir con tranquilidad durante el transcurso del Samhain. No obstante, no hay pruebas de ello.

Tales costumbres expuestas (teorizadas) no están del todo claras en el Samhain. Solo resultan en meras hipótesis. La idea común expone que el Samhain era una celebración de hogueras donde se ofrecía un banquete masivo entre los miembros de los clanes, reinando muy posiblemente la música y la bebida como una forma de «despedida del verano», dando paso al invierno junto al recuerdo de los seres queridos fallecidos. Según este último concepto en la tradición del Samhain, el velo entre el mundo de los vivos y los muertos caía y los espíritus de los fallecidos podían visitar a sus familiares. Los celtas fueron una cultura guerrera, y como tal, esta fecha no solo supondría el recuerdo de sus seres queridos amados muertos, sino el recuerdo de aquellos hombres y mujeres que lucharon con valor y que habrían muerto en batalla y con honor.

No existe además una fuente que verifique una fecha específica en la que los celtas celebraban el Samhain, ya que esta podría haber variado según la etapa de la luna llena; no obstante es más probable que se tratara de un festival de tres a siete días de duración cuya fecha culminante no coincidiría necesariamente a finales del mes de octubre actual e inicios de noviembre (entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre según la tradición moderna) sino que fuese celebrado según la aparición de la luna llena entre octubre y noviembre, siendo por lo tanto una celebración variable según los ciclos lunares que los druidas utilizaban; ya que los celtas desconocían el calendario juliano y el gregoriano previo a la llegada del Imperio Romano a tierras celtas y el cristianismo posterior al norte de Europa.

Es una incógnita, además, si durante dicha festividad eran realizados sacrificios humanos; aunque no hay afirmaciones de tal acontecimiento, tampoco se descarta. Según las tradiciones de los antiguos pueblos europeos, los sacrificios rituales de animales o seres humanos llevaban implícitos una forma de ofrenda o conexión con los dioses. Samhain no sería la excepción, siendo no solo una celebración agrícola y de fiesta sino además una fecha de comunicación con los dioses y el mundo de los muertos.

Lemuria y Parentalia: la antesala del «HALLOWEEN».

La tradición del recuerdo de los muertos y espíritus estuvo presente en los antiguos pueblos europeos. Entre estos, el recuerdo de familiares y seres queridos. Con la llegada y establecimiento del cristianismo en el siglo VI d.C. durante el Imperio Romano, las tradiciones del recuerdo de los muertos persistieron entre la población europea, especialmente entre las comunidades agrícolas o pueblos y aldeas rurales.

El paganismo o paganus que en latín significa “del campo” o “habitante del campo” fue un término utilizado por los cristianos del Imperio Romano del siglo VI d.C. para designar a las personas que adoraban a otros dioses que no fueran el dios judeo-cristiano, así como un término que señalaba a la gran diversidad de cultos hacia otros dioses que persistían todavía entre la población de Roma en convivencia con el cristianismo dominante y cuya mayor parte se encontraba fuera de las ciudades romanas, es decir: entre la población rural; ya que en estas últimas, las tradiciones antiguas, estaban mejor conservadas.

Aunque el cristianismo fue establecido por Constantino y Teodosio I El Grande, durante el siglo IV d.C. en el Imperio Romano, una buena parte de la población romana persistía en el seguimiento a una diversidad de dioses y sus respectivas tradiciones.

Es ampliamente conocido que al final del Imperio Romano, entre los siglos IV y V d.C., pese a que el cristianismo era una religión oficial y una buena parte de la población era conversa al cristianismo, existían aún ciertas formas de culto a la diosa Isis, al dios Mitra de origen persa (especialmente entre los legionarios romanos) y muchos pueblos germánicos que habitaban cerca de los limes de Roma (fronteras) creían en dioses como Odín o Thor (nórdicos, anglos y sajones) conviviendo entre algunos pueblos germánicos que eran cristianos arrianos.

Los patrones culturales entre ciudadanos y pobladores todavía persistían de forma abierta u oculta como parte de sus tradiciones que muy difícilmente fueron erradicadas con la llegada del cristianismo.

Las celebraciones a los muertos, en recuerdo a los familiares fallecidos, no fueron la excepción, pues era una creencia y una tradición en diversos pueblos como los celtas y las poblaciones europeas descendientes de los mismos, así como en la tradición del Imperio Romano.

En el Imperio Romano existieron dos festividades ampliamente conocidas y celebradas en el marco del recuerdo de los difuntos. Estas eran las celebraciones de: Lemuria y la Parentalia.

La fiesta de Lemuria o Lemuralia consistía en una celebración religiosa de los ciudadanos romanos en la que éstos realizaban ritos de carácter de defensa mágica o sobrenatural, durante tres días y tres noches, con el fin de exorcizar, calmar y desterrar a los espectros de los difuntos inquietos o malignos, impidiendo que embrujaran sus hogares o dañaran a sus familiares. En el calendario juliano esta fiesta era celebrada durante tres días: el 9, 11 y 13 de mayo.

La fiesta de Parentales ó Parentalia era una celebración de carácter fúnebre en la Antigua Roma acaecida durante el 13 al 21 de febrero en honor a los difuntos de la familia romana (parentes). En tales ocasiones, los parientes y amigos de los muertos visitaban las tumbas y realizaban sobre ellas sacrificios, ofrendas y libaciones de leche, vino, miel y harina así como la celebración con banquetes honrando a los manes (espíritus de los fallecidos) similar al Samhain. En ambos casos, Lemuria y Parentalia, se buscaba recordar a los difuntos, así como aplacar la furia de estos espíritus por medio de ofrendas y también calmar su agonía; ya que en este último caso, los fallecidos podrían estar sufriendo en el mundo de los espíritus.

La celebración o recuerdo de los familiares muertos persistió (así como otras tradiciones de los pueblos antiguos de Europa) con la caída del Imperio de Roma y entre los nacientes reinos cristianos de la Edad Media. Muchas de estas celebraciones convertidas en verdaderas tradiciones entre las poblaciones, no resultó del agrado del cristianismo representado por la Iglesia Católica; ya que veía en ello ideas y conceptos de claros orígenes paganos. El cristianismo decidió en un inicio prohibir estas celebraciones para erradicarlas; sin embargo no obtuvo éxito, porque muchas de estas festividades eran un patrón cultural que formaba parte de la identidad, vida y creencias de una población determinada, las cuáles tenían siglos de realización y tradición. La iglesia se vió obligada por lo tanto a adoptar tales tradiciones salvo que con otro significado para intentar modificarlas en un sentido cristiano y favorecer la evangelización de los paganos.

En su momento el papa Gregorio IV (827 a 844 d.C.) decidió combatir la celebración del Samhain (que por lo visto estaba extendida por el legado celta y a su vez por el legado romano) y su implicación con los muertos a la que consideraba pagana y a la vez facilitando la conversión de otros pueblos paganos (germánicos), estableciendo una combinación de tradiciones para no contrariar la creencia de las personas, aprovechando la festividad de Samhain y el recuerdo de los muertos, convirtiendo de tal forma la festividad en: el Día de Todos los Santos ó: All Hallow´s Day, celebrada el 1 de noviembre del calendario gregoriano actual, respetando de tal forma la importancia que las personas daban a los fallecidos, excepto que estaría enfocado al recuerdo de los santos cristianos fallecidos.

Hay que recordar que durante el siglo VIII y IX d.C. los pueblos del norte de Europa (como los vikingos) todavía eran paganos. Inclusive con la llegada y expansión del cristianismo a Escandinavia, muchos zonas y pueblos nórdicos persistían en el culto a los antiguos dioses (Odin, Thor, Frey, Freya, etc) de forma abierta u oculta.

La Iglesia Católica en un principio había adoptado Lemuria y la Parentalia para celebrarlos como ritos católicos y en un sentido religioso para honrar a los familiares muertos celebrados respectivamente en febrero y mayo del calendario gregoriano.

Sin embargo debido a que el Samhain persistía celebrándose entre la población, la Iglesia Católica trasladó ambas fiestas de Lemuria y Parentalia celebradas en febrero y mayo hacia el período del 31 de octubre y el 1 y 2 de noviembre, con el fin de cristianizar el Samhain, conservando algunos aspectos de Lemuria y la Parentalia y estableciendo una fecha fija a la celebración de los muertos.

La versión cristiana de esta festividad fue muy difundida en los países europeos, especialmente durante la Edad Media, derivando posteriormente en el Día de Muertos en ciertos países de latinoamérica como herencia cristiana de España.

El cambio del Samhain por lo tanto obedece a la fusión de otras tradiciones antiguas como Lemuria o la fiestas Parentales del antiguo Imperio Romano y la celebración de los pueblos celtas con conceptos cristianos.

Así el 1 de noviembre sería el All Hallows Day o «Día de todos los Santos»; es decir, una fecha que recordaba a todos los hombres y mujeres que habían fallecido y alcanzado el cielo por su labor en vida en cercanía con la obra y la divinidad suprema cristiana: Jesucristo.

El 2 de noviembre a su vez, pasó a ser una festividad que recordaba al día de todos los cristianos fallecidos o All Souls Day (Día de los difuntos o Día de muertos). Esto permitía a los creyentes recordar a sus seres queridos, al mismo tiempo estar acordes con tradiciones paganas cristianizándolas y la asimilación de los paganos hacia el catolicismo.

Las celebraciones religiosas católicas se iniciaban generalmente con una antesala o vigilia una noche previa antes del día religioso festivo a la cual se le denominaba: «víspera», palabra proveniente del latín vesper que significa: «tarde» o «por la tarde». Samhain iniciaba la noche del 31 de octubre y al ser esta fecha un día previo al «Día de todos los Santos» pasó a convertirse en: All Hallows Evening o All Hallows Eve, “Víspera de todos los Santos” celebrado como una vigilia (misa católica) previa al 1 de noviembre. El término de All Hallows Eve fue modificado y acortándose con el paso del tiempo hasta ser nombrado como Hallows Eve y posteriormente en Hallow Even y finalmente en «Halloween».

Muchos individuos en la cultura popular y la sociedad actual han querido ver la celebración actual del Halloween como una representación fidedigna del Samhain celta. Sin embargo, el Halloween moderno tendría muy poco que ver con al Samhain celta realmente. La única relación o vestigio del Samhain celta dentro del Halloween moderno sería el hecho de ser una festividad que marca «el fin del verano» o un día festivo que señala el final de la estación de la cosecha y el recuerdo de los parientes fallecidos. Esto último, en especial, una situación inherente en todas la culturas del mundo. Popularmente el Halloween en la actualidad, como variante heredera del Samhain, es una celebración reconocida como época de disfraces, recolección de dulces y caramelos casa por casa, el uso de calabazas, figuras decorativas como: brujas y calderos, fantasmas, gatos negros, etc. No obstante, el Halloween actual habría sido establecido en la base del antiguo Samhain con diversas modificaciones a través de los siglos sucesivos bajo diversos aspectos culturales, romanos y cristianos, que fueron conservados, mezclados y al mismo tiempo también modificados con el paso del tiempo por los pueblos cuyos ancestros fueron de origen celta (Irlanda, Escocia), germánicos, escandinavos, ibéricos y romanos. Todos estos cambios crearon la festividad moderna del «Halloween» cuyo orígen verdadero estaría durante la Edad Media.

El Samhain durante la caída del Imperio Romano y el inicio de la Edad Media.

Se desconoce la forma en que los paganos y cristianos celebraban el Samhain entre el siglo III d.C. y IX d.C. antes de la reforma impulsada por el papa Gregorio IV. Pero se considera que el tipo de celebraciones concernientes al Samhain fue el motivo principal del intento de la Iglesia Cristiana para intentar desaparecerlo. En este contexto, la forma celta del Samhain oficiada por los antiguos druidas ya había desaparecido; ya que el Imperio Romano en sus conquistas y colonización de la Galia había erradicado a los druidas y los sobrevivientes de estos habitaron regiones lejanas a Roma como: Irlanda (Hibernia), donde fueron desplazados por el cristianismo con el paso del tiempo, en el caso de la evangelización impulsada por los padres de la Iglesia como: San Patricio.

Sin embargo, el Samhain había sobrevivido como celebración pagana y fue oficiado en la campiña y algunas ciudades entre sus pobladores como tradición en forma de festivales al estilo celta que incluían: música, banquetes, bebida y algarabía sin perder su significado original el cuál consistía en: la despedida del verano y el fin del año o “cambio de estación” junto al uso de hogueras para recordar a los difuntos y su posible encuentro con los vivos que venían desde el «mundo de los muertos». Otros grupos poblacionales, especialmente en las regiones del norte de Europa, en ciudades, pueblos y villas no formaban parte de las celebraciones ruidosas o festivas y en su lugar colocaban antorchas u hogueras en sus casas, y posteriormente velas, como recuerdo de los seres fallecidos y como forma de protección frente a los espíritus malignos o familiares vengativos que podrían venir desde el mundo de los muertos durante la época del Samhain para atacar o vengarse de los vivos.

Muchos pobladores ante esta situación dejaban alimentos y bebidas a modo de ofrendas en las ventanas de sus casas para apaciguar a los espíritus de los fallecidos y como tributo para no olvidarse de ellos, situación que algunos hacían también en las tumbas de los muertos como homenaje en formas de libaciones y ofrendas. A esta circunstancia habría que añadir la Lemuria y Parentalia que seguían siendo celebradas entre los pueblos mediterráneos de Europa como tradición heredada por el Imperio Romano. También es necesario mencionar la existencia de otras festividades relacionadas al otoño, al final del período de la cosecha y el mundo de los muertos que pudieron estar relacionadas o tener aspectos similares con el Samhain celta, celebrados en diversas regiones de Europa en función de sus tradiciones locales de los cuáles se desconoce su existencia; pero que alimentaron la creencia de espíritus y el mundo de los muertos.

No se descarta que existieran en estos festivales del Samhain, especialmente durante los primeros siglos tras la caída del Imperio Romano, ritos que ofrecían tributos a los familiares muertos al margen de las enseñanzas de la Iglesia, comúnmente como ofrendas, libaciones y exorcismos en hogares y tumbas. A medida que la Iglesia Católica se convirtió en la religión dominante acabó por condenar, prohibir y finalmente perseguir todos los cultos paganos y tradiciones consideradas “no cristianas”; por lo que muchos paganos celebraron sus festivales y ritos de forma oculta, a predominio en: los llanos, la campiña, bosques y montañas.

Algunos de estos rituales realizados en el Samhain que alarmaron a la Iglesia Católica, posiblemente estaban versados en las artes adivinatorias según las creencias populares, el culto a los muertos, rituales de exorcismo, sacrificios y rituales de “defensa mágica” frente a los espectros, fantasmas y muertos que volvían a la vida, heredados por los antiguos romanos que efectuaban durante la Lemuria y Parentalia. Sin embargo, no existen fuentes documentadas que verifiquen esos rituales.

31 de octubre o Halloween. La fecha establecida y la nueva tradición cristiana hacia los difuntos.

Los celtas y druidas celebraban el antiguo Samhain según las fases de la luna llena previo al invierno, un evento muy probablemente acaecido generalmente entre primera semana de octubre y la última semana del mes de noviembre actual según las variantes lunares cada año. La celebración del Samhain por lo tanto era variable sin fecha específica para los celtas.

Se desconoce con exactitud la razón que motivó al Papa Gregorio IV y la Iglesia Católica a establecer la «Víspera de todos los santos», «el día de todos los santos» y «el día de los difuntos» en las fechas del calendario juliano del 31 de octubre y el 1 y 2 de noviembre, respectivamente, como días específicos (fechas establecidas) en lugar de escoger otras fechas del otoño del Hemisferio Norte.

Lo que se tiene certeza es que las festividades de Parentalia y Lemuria (de origen romano) seguían celebrándose como tradición en febrero y mayo respectivamente, por lo que la Iglesia Católica decidió trasladarlas hacia el 1 y 2 de noviembre del calendario juliano para neutralizar el Samhain (de origen celta) que también rememoraba a los fallecidos desde el punto de vista pagano festejado en otoño.

Es posible especular en este sentido, sin pruebas exactas o sugestivas, y solo como una teoría: que probablemente este movimiento del traslado de las celebraciones de Lemuria y Parentalia para neutralizar el Samhain y sincretizar la festividad con un sentido cristiano, se debió a que los paganos posterior al siglo III d.C. (fin del Imperio Romano de Occidente y los primeros siglos de la Edad Media) seguían celebrando tal festividad, con repercusión en forma de tradición entre el resto de la población, y que los mismos paganos a su vez dejaron de utilizar parcialmente el calendario lunar, imitando las fechas de celebración que tenía la naciente Iglesia Católica, decidiendo celebrar sus ritos y tradiciones paganas al escoger sus propios días fijos según el calendario juliano.

Una de estas fechas que los paganos escogieron según el calendario romano de carácter solar para celebrar el Samhain, resultó ser la noche del 31 de octubre (o un día cercano) que marcaba el inicio del período de la festividad junto a los días consecutivos como el 1 y 2 de noviembre como período propiamente festivo. La noche del 31 de octubre fue tomada como antesala de la celebración porque algunos rituales paganos antiguos, según el movimiento lunar, iniciaban su celebración con el final de la tarde y el inicio de la noche. Además era un período adecuado en las regiones septentrionales de Europa en caso de un adelanto del invierno por afectaciones climáticas.

Estas fechas fijas o cercanas pudieron haber sido escogidas por los paganos al coincidir sus expectativas con las de los cristianos en un período propicio que marcaba el final de la recolección de la cosecha, la imposibilidad de la siembra y el fin de los trabajos agrícolas en la campiña europea como preparación para el crudo invierno, en este caso: el período intermedio del otoño justamente el último día de octubre y el primer día del mes de noviembre, manteniendo así el significado simbólico del Samhain como: «el último día del año» o «el fin del verano» dando paso al otoño y su enlace con el mundo de los muertos representado por la llegada del invierno.

Posteriormente la Iglesia Católica, notando el auge de la celebración, buscó desterrar el Samhain sin éxito alguno durante varios siglos, muy posiblemente porque el Samhain tenía gran repercusión en una buena parte de la población europea, no solo entre los pobladores todavía paganos, que iban desapareciendo gradualmente con los años en la conversión al cristianismo, sino también como una forma oculta o tradición celebrada entre los cristianos porque marcaba «el fin del período de cosechas», la antesala del crudo invierno y un período para recordar a los antepasados fallecidos. Esto último, era desde el punto de vista o influencia pagana; por lo que muchos cristianos utilizaban el período del Samhain para recordar a sus seres queridos fallecidos fuera de los conceptos cristianos, muy probablemente con el uso de hogueras y tributos como ofrendas de flores y comida en tumbas, ritos de libaciones y en el peor de los casos cultos y rituales a los muertos.

La Iglesia Católica, por lo tanto, al no poder desaparecer el Samhain, decidió modificarlo para sincretizarlo con el cristianismo trasladando las celebraciones de la Lemuria y Parentalia (a las cuáles muy probablemente no veía tampoco de buena manera) hacia el 1 y 2 de noviembre transformando el Samhain en función del dogma cristiano para honrar en primera instancia a todos los santos seguidores de Jesucristo y en segunda instancia a los familiares fallecidos de los devotos, dando a la celebración un carácter cristiano. El 1 y 2 de noviembre fueron los días festivos en honor a los Santos y los familiares difuntos para vincularlo con la Iglesia, y la víspera a las fiestas o antesala a la celebración el definitivo: 31 de octubre o All Hallows Eve o Halloween. La sincretización de las ideas paganas antiguas con el ideal cristiano logró también la conversión de los paganos y, por supuesto, alcanzar un objetivo primordial: el modificar los rituales del Samhain que honraban a los muertos practicados por la población.

El sincretismo del Samhain con el cristianismo incluyó la «modificación» de los rituales paganos celebrados durante el mismo con la incorporación de una nueva variante de rito en función de los fallecidos y sus almas, consistiendo en el «rezo y oraciones» por los espíritus de los difuntos hacia Jesucristo/Dios para que fuera benevolente con las almas de los muertos, perdonara sus pecados y les permitiera gracias al rezo en forma de súplicas alcanzar la Salvación Eterna en el cielo según el dogma cristiano; ya que bajo este nuevo concepto las almas de los difuntos en el “mundo de los muertos” debían pasar por un «proceso purificador» previo a su entrada al «Reino de Cristo».

Este proceso purificador les daba la garantía a los vivos que las almas de los familiares fallecidos estarían a salvo y lograrían la paz, la redención, la estabilidad y la salvación de sus espíritus; situaciones que las personas con vida deseaban para sus seres queridos que habían muerto.

Este nuevo ritual del Samhain «modificado» entre las antiguas tradiciones celtas y romanas de los muertos al final de un ciclo de unión entre el mundo de los vivos y las almas de los fallecidos sincretizado con el dogma del cristianismo sería: «el rezo por las almas del Purgatorio», cuyos orígenes estuvieron en la Edad Media.

Edad Media. Los Mendigantes, el Purgatorio y el Halloween.

El día de todos los Santos y el Día de los Difuntos adquirieron gran significado en el mundo cristiano al ser dotados como fechas para recordar a las personas fallecidas desde el punto de vista cristiano. No obstante, el All Hallows Evening o Halloween como fiesta resultante del Samhain fue perdiendo significado original, no solo por su concepto celta sino además por la concepción que el Samhaim adquirió en la Edad Media. Aunque no llegó a desaparecer del todo, especialmente en antiguos territorios celtas como Irlanda, al Samhain fueron incorporados otras tradiciones, conceptos religiosos y leyendas que datan principalmente desde tiempos de la Edad Media y el mundo moderno.

Durante la Edad Media estaba muy arraigada la idea del Purgatorio, el cual era definido como un lugar entre el cielo y el infierno donde el alma de una persona fallecida expiaba los pecados y faltas cometidas en su vida para poder llegar al cielo. El Purgatorio, por lo tanto, recordaba a los muertos y sus almas.

El Purgatorio era comprendido en el Medioevo como un estado de transición espiritual similar a un reino de fuego donde el alma sufría a través de las llamas un proceso purificador y de expiación de todos los pecados y las malas acciones cometidas que no habían sido perdonados por Jesucristo a través de la iglesia (un sacerdote u obispo por ejemplo) y de los cuáles un individuo no habían tenido tiempo o la consideración de haberse arrepentido en vida. Estos pecados o faltas cometidas en la vida de la persona a expiar en el Purgatorio eran pecados o malas acciones del tipo veniales, es decir, pecados no graves que no atentaron contra la Ley de Dios, la Iglesia o el ser humano. El tiempo de la pena a expiar por el alma en el Purgatorio era diverso y dependía del tipo y cantidad de los pecados y faltas veniales de la persona realizados en su vida.

Una vez que el alma de la persona se expiara y purificara por completo podía ingresar al cielo como estado de Salvación Eterna. En este sentido, se comprende que toda alma en el Purgatorio, tarde o temprano, ingresaría al cielo. Durante la Edad Media las penas a expiar por el alma en el Purgatorio en algunos casos eran consideradas extensas y se creía que el alma sufría como forma de castigo para expiar sus culpas, por lo que la Iglesia Católica (y otras variantes como la Iglesia Copta) promovieron que los cristianos podían acortar las penas de expiación de las almas del Purgatorio a través de la participación de la misa con su respectiva Eucaristía (fracción del pan) y practicar plegarias a Dios por las almas atrapadas en el Purgatorio. Esto último implicó el rezo a Dios por los muertos.

La Iglesia Católica promovió por lo tanto la oración para las almas del Purgatorio con el objetivo de acortar sus penas a expiar. Se cree que los cristianos más devotos y los monges en los monasterios realizaban peticiones a Dios por las almas del Purgatorio; y muchos otros creyentes realizaban rezos por las almas de sus familiares fallecidos. Pero la Iglesia promovió también el rezo por las almas del Purgatorio desconocidas o aquellas almas que no tenían quien rezara por ellas; ya que al no tener a una persona con vida realizando plegarias a Dios en su nombre, su tiempo de pena a expiar en el Purgatorio podía ser largo o inclusive eterno, lo que conlleva un sufrimiento de sus almas.

En este aspecto el rezo por las almas del Purgatorio fue una norma entre los cristianos más devotos, que oraban por la paz de los muertos y en especialmente por las almas de los fallecidos desconocidos. Las oraciones por las almas penintentes del Purgatorio tuvieron gran influencia por el motivo de la expiación de los pecados en ciertos sectores de la población medieval que oraban en las iglesias por las almas atrapadas en el Purgatorio con gran repercusión. Se tiene conocimiento que durante la Edad Media entre las personas que oraban por la almas del Purgatorio existían grupos de mendigantes (generalmente niños, personas pobres y gente sin oficio) que recorrían las casas pidiendo pan o algún alimento y, a cambio de ello, se ofrecían a ir a la Iglesia o a los cementerios a rezar por las almas del Purgatorio, especialmente por las almas anónimas, personas fallecidas sin familiares y abandonadas o muertos desconocidos. Según algunos historiadores esta situación fue el elemento precursor del Truco o Trato (Trick or Treat) y, en general, de la festividad del Halloween modernizada y establecida durante el siglo 20, cuyo origen estaría en la oración hacia las almas de las personas fallecidas que estaban “atrapadas” en el Purgatorio según el dogma católico a cambio de alimentos o limosnas.

Cantores en Halloween. Inglaterra.

Estos grupos de mendigantes tienen sus orígenes en la Edad Media y su presencia puede rastrearse a partir del siglo XII en Gran Bretaña. Se sabe que para el siglo XV y XVI estos colectivos estaban muy extendidos en los países de Europa, especialmente en: Inglaterra, Gales, Escocia, Irlanda, Flandes, Alemania y Austria, quienes marchaban en desfiles y en grupos de casa en casa cantando y recitando versos y oraciones por las almas de los difuntos atrapadas en el Purgatorio a cambio de comida. Esta actividad era practicada durante la víspera del día de los difuntos o All Hallows Eve y días sucesivos.

Algunos de estos grupos de mendigantes aprovecharon la situación con acciones menos devotas para conseguir limosnas, pues consumían alcohol en ciertos casos y tornaban sus exigencias de comida más amenazantes y violentas con el paso del tiempo, de tal forma que algunos grupos se volvieron delincuentes o simples gamberros que utilizaban máscaras de madera o pintaban sus rostros de negro y utilizaban cogullas como monges, dando lugar a una costumbre de disfrazarse y en ciertos casos a cometer actos de vandalismo y bromas pesadas cuando sus demandas de alimentos por el rezo no eran cumplidas, hecho especialmente ocurrido en las zonas rurales. El «truco o trato» (Trick or treat) consistía que estos grupos recibirían comida y a cambio no harían bromas a los habitantes de una casa o no realizarían actos vandálicos en el peor de los casos y a su vez rezarían por las almas del Purgatorio, si acaso esto último en verdad lo hacían.

Soul Cake. Wikimedia Commons. Author: Malikhpur Link: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Soul_cakes.jpg

Se tiene conocimiento que a estos grupos de mendigantes en la Edad Media se les proporcionaba manzanas y el «Pastel de Almas» o Soul Cake en cada casa donde recitaban sus cantos y solicitaban comida a cambio de rezos por las almas del Purgatorio. El Soul Cake era una especie de torta o pastelillo entregado a estos limosneros para que a cambio de alimentarse pudieran orar por las almas sufrientes del Purgatorio.

Dicha tradición de entregar pastelillos o Soul Cake por las almas del Purgatorio proviene, según las fuentes, de Inglaterra durante la Edad Media en el siglo XII. A estos mendigantes se les conocía en la Inglaterra medieval como soulers; ya que entre sus rezos por las almas del Purgatorio incluían cánticos de alabanzas a Cristo y la Iglesia. Esta costumbre estuvo vigente en la época medieval y perduró con la Reforma de Enrique VIII en el siglo XVI al separarse de la Iglesia de Roma, tanto en la tradición de la iglesia anglicana como en el reducto de la iglesia católica del reino inglés. Muchos de estos pasteles o Soul Cake eran bendecidos por sacerdotes (anglicanos y católicos) previo a ser entregados a los grupos de mendigantes cuando estos iban de casa en casa.

También se ha planteado que estos grupos de mendigantes o soulers desarrollaron otras actividades y otras tradiciones. Estos mismos cantores de las almas del Purgatorio extendieron posteriormente sus actividades no solo en la víspera del All Hallows Eve, el día de los Santos y los difuntos, sino también hacia la Navidad inspirando a los cantores de los villancicos navideños casa por casa. Se sabe que estos colectivos no solo se disfrazaban pintando sus rostros de negro y utilizando capas con capuchas, sino que además llevaban consigo antorchas, posiblemente para iluminar su camino en zonas rurales y urbanas en las horas nocturnas, y que posteriormente durante el transcurso de la Edad Media se convirtieron en especie de linternas de nabo ahuecadas con trazos humanos (ojos, boca, nariz) con una vela en su interior, la cual portaban durante sus peticiones casa por casa. El nabo ahuecado con trazos humanos que los mendigantes o soulers cargaban consigo era un símbolo que representaba y recordaba al alma atrapada en el Purgatorio, así mismo los disfraces con cogulla que vestían representaban a las almas en pena o las almas errantes del Purgatorio expuestas a las demás personas cuando estos colectivos o soulers realizaban sus marchas en grupo en pueblos y ciudades medievales; al mismo tiempo en su camino cantaban salmos, rezos, pasajes bíblicos u oraciones por las almas de los muertos.

Disfraces y nabos ahuecados harían recordar las almas del Purgatorio y harían ver además la función de los mendigantes al resto de las personas y los motivos de sus rezos, cantos y peticiones por dichas almas. Si los disfraces y las linternas de nabos ahuecadas entre los mendigantes con el paso del tiempo adquirieron el significado de las almas atrapadas en el Purgatorio, con los siglos posteriores fueron confundidos en el marco de espíritus, almas en pena, fantasmas o entidades tenebrosas apartados del Purgatorio que asechaban el mundo de los vivos, etc.

En esta última situación radicaría el hecho de la incorporación de las tradiciones locales, las creencias populares de las personas, la mezcla e integración de otras tradiciones y el nacimiento del Protestantismo religioso al separarse de la Iglesia Católica tradicional, un aspecto que haría cambiar la mentalidad o significado medieval del All Hallows Eve; ya que con al advenimiento de las iglesias protestantes se modificaron ciertos dogmas cristianos establecidos por el catolicismo provenientes desde la época de la iglesia del Imperio Romano y el Medioevo; uno de estos aspectos resultó en anular o rechazar la creencia del Purgatorio por ser un fundamento del dogma católico.

Parte de las creencias del protestantismo durante y posterior a la Reforma del siglo XVI impulsada por Martin Lutero, estaban basadas en parte al rechazo a las ideas católicas por ser consideradas «Papistas» y porque ciertos dogmas católicos, como el concepto del Purgatorio, no tenían una supuesta base bíblica para los nuevos dogmas cristianos separados de la Iglesia Católica. La reina Elizabeth I de Inglaterra (1558–1603) propició: «La Reforma de la Iglesia de Inglaterra» durante su reinado, donde se abolió el dogma católico de la intercesión de los santos y prohibió la oración por las almas del Purgatorio como se hacía en el catolicismo. Los nuevos movimientos protestantes conformados con el tiempo, como los calvinistas y los puritanos, redefinieron los conceptos católicos negando la existencia del Purgatorio y estipulando que las almas relacionadas con el mismo no eran los espíritus de los difuntos, sino fantasmas y entidades malignas.

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Los conceptos y reformas de los nuevos dogmas cristianos del movimiento protestante redefinieron las tradiciones de los santos y el recuerdo de los familiares muertos establecidos por el catolicismo; por lo que el rezo a los fallecidos y la idea de las almas del Purgatorio al ser negados y relacionados con entidades malignas adquirieron un nuevo aspecto: el de fantasmas, espíritus y brujas y su relación con «el Diablo» como entidades malignas. Estas nuevas ideas del protestantismo religioso hicieron desaparecer la actividad religiosa de los mendigantes y los cantores en muchos países de Europa, siendo condenados y prohibidos por los nuevos movimientos cristianos hasta su disolución. Al mismo tiempo, muchos de estos mendigantes y cantores exigían comida o pan a cambio del rezo por los fallecidos de forma violenta y con amenazas en los hogares de pueblos y ciudades; y cuando sus exigencias no eran correspondidas, atacaban a los propietarios o les hacían bromas de mal gusto (lanzar huevos podridos a las puertas de la casas o quebrar las ventanas con rocas en el menor de los casos); por lo que sus actividades fueron prohibidas por las autoridades. En esta situación se entiende que algunos de estos grupos estaban conformados por ladronzuelos, bandas de chicos traviesos, oportunistas e inclusive criminales, por lo que fueron combatidos y encarcelados con el final de la tradición distorsionada.

Los remanentes o sobrevivientes de estos grupos de personas dedicados «al rezo por las almas de los muertos» extendieron sus actividades posteriormente a ciertas áreas, no solo en la «Víspera de todos los Santos» o Halloween, sino al rezo de toda persona fallecida a lo largo del año a cambio de pan. Es posible que la tradición de estos mendigantes y el rezo a Dios por el perdón de las faltas cometidas por el alma de la persona en el Purgatorio, evolucionara o se refugiara en otras tradiciones y creencias emparentadas a individuos que absolvieran los pecados de la persona fallecida por un rito como la ingesta de pan; circunstancia similar al Soul Cake por las almas del Purgatorio. Este tipo de personas, desde la Edad Media, fueron conocidas como: «los Come pecados», siendo su oficio el comer un trozo de pan que había sido colocado sobre el pecho de una persona recién fallecida tras una oración en un acto funerario, por lo que los pecados del difunto serían absorvidos por el pan y pasarían luego a la persona llamada «Come pecados» cuando esta ingierera el pan, quedando el difunto libre de sus culpas y logrando que descansara en paz. El «Come pecados» por el contrario cargaría con los pecados del muerto, siendo los individuos dedicados a este oficio considerados como personas no gratas a pesar de ser solicitados por su peculiar trabajo. Este tipo de creencia estuvo vigente en Inglaterra, Escocia y Gales, admirablemente, hasta inicios del siglo 20.

Sin embargo, la tradición celta de las hogueras de Samhain pervivía en Europa desde los tiempos del Imperio Romano y durante la Edad Media, especialmente en las regiones del campo de Inglaterra, Gales, Escocia, Irlanda, Germania y Escandinavia, donde se hacían enormes fogatas en los llanos y las colinas. Las hogueras, y el fuego en general, desde tiempos antiguos habían tenido gran significado para muchos pueblos y culturas. El fuego no solo era empleado en la preparación de los alimentos, sino que servía como elemento protector, era símbolo del hogar, brindaba calor y era un componente indispensable como fuente de luz en las horas nocturnas. Esta última particularidad fue incorporada en la mente de las personas, en las tradiciones y creencias religiosas de la antiguedad; ya que el fuego emanaba luz, y la luz era el símbolo de iluminación frente a la oscuridad. El fuego adquirió también un componente de carácter purificador.

En algunos aspectos, a diferencia del infierno en el dogma cristiano como un lugar de fuego y tormento eterno para las almas condenadas, el fuego sería un elemento que recordaría y al mismo tiempo purificaría las almas del Purgatorio en un estado intermedio entre el cielo y el infierno donde las personas expiarían por medio de las llamas sus culpas, faltas y pecados cometidos en vida previo a su ingreso al cielo. Bajo estos conceptos el fuego adquiriría el carácter de la purificación y eliminaría los pecados del alma del ser humano; teniendo un efecto de defensa ante la maldad y por lo tanto la protección contra malos espíritus o fuerzas malignas, por lo que las hogueras tendrían un significado y símbolo de defensa y a la vez de catarsis. El cristianismo incorporaría rezos, oraciones y vigilias junto a velas para recordar y apaciguar las almas de los fallecidos.

La Iglesia Católica y otras variantes religiosas no olvidarían el dogma del Purgatorio y el tema del recuerdo de las almas de los difuntos y los familiares por lo que los oficios religiosos continuarían durante el Día de todos los Santos, el Día de los fieles difuntos o Día de Muertos y su antesala en All Hollows Eve, conocido como Halloween o Víspera de todos los Santos.

No es extraño que el fuego y las hogueras fueran parte importante en la vida común de los pueblos del norte de Europa como los celtas, germanos y escandinavos y que posteriormente fueran una pieza importante de tradiciones locales en sus festivales, asambleas y rituales, especialmente durante las fríos y oscuros días del invierno; situación que quedaría radicada como una tradición y recuerdo especialmente entre los habitantes del campo con el advenimiento del cristianismo.

Las tradiciones celtas antiguas y la mezcla de las creencias romanas, y luego cristianas, harían que los habitantes del campo encendieran hogueras como un elemento de luz ante los cambios de estación y la llegada del invierno, símbolo protector y a la vez de purificación. Algunos habitantes por el contrario, especialmente en los pueblos y ciudades, no podían encender hogueras, por lo que en su lugar encendían velas como forma de protección, en una mezcla de tradiciones celtas, romanas y cristianas, en la noche del All Hallows Eve o Halloween, momento que marcaría el fin del verano y los días de luz y la llegada del frío invierno y días oscuros; situando las velas en las ventanas o la fachada de sus casas.

Tal forma de proceder fue mezclado posteriormente con las antiguas tradiciones celtas y cristianas donde los habitantes, sin la presencia o actividad de los soulers cuya participación iría disminuyendo con el paso de los años, retomarían el papel dejados por éstos utilizando las velas y los nabos ahuecados con trazos humanos como recordartorio de las almas del Purgatorio disponiéndolos en los portillos y ventanales de sus hogares. Esta última situación reemplazaría en el transcurso de los años al uso de las hogueras en aldeas, pueblos y ciudades. No obstante, algunos grupos de soulers se mantendrían activos a partir del siglo XVI en Irlanda, Escocia y en Gales marchando de casa en casa durante la noche de víspera del Día de todos los Santos o 31 de octubre utilizando disfraces, pidiendo comida, haciendo bromas y realizando festivales y fiestas.

Muchas de estas últimas celebraciones se hacían en plazas o en casas entre amigos y familiares, donde habría música, bailes y comida, fundamentalmente manzanas y frutos de la época, y tendrían como fín el celebrar entre los habitantes, principalmente en el campo, una «despedida» de los últimos días del verano y el final de la cosecha para dar paso a los «oscuros días del invierno», donde los días son más cortos y las noches más largas y frías.

Las ideas celtas del Samhain mezcladas con las antiguas fiestas romanas de Lemuria y Parentalia no desaparecerían del todo en la mente de los pobladores de Europa, especialmente en lo tocante a que durante el Samhain las almas de los familiares y los espíritus del inframundo podían visitar el mundo de los vivos aunado a las almas del Purgatorio.

En las creencias de los pueblos entre las antiguas tradiciones paganas junto a los nuevos conceptos cristianos, las hogueras y las velas, serían fuente de luz y bajo su carácter protector y purificador podrían guiar a las almas de los familiares para que estos pudieran visitar sus casas y a sus familias, y al mismo tiempo ahuyentar a los malos espíritus.

Con el tiempo, los nabos esculpidos con trazos humanos y velas en su interior, adquirirían un nuevo rol: el espantar a los fantasmas y espíritus malévolos en la víspera de All Hollows Even y proteger el hogar de los mismos.

La celebración del Halloween por lo tanto tiene un fuerte componente en la base de la creencia del Purgatorio, además de ser una mezcla de antiguas tradiciones celtas, romanas y cristianas.

HALLOWEEN. Jack O’Lantern. ESTADOS UNIDOS. Elementos incorporados al: «ALL HALLOWS EVEN«.

Durante el siglo XVIII y XIX d.C., los inmigrantes irlandeses y escoceses, llevaron la tradición del Samhain a Estados Unidos y lo popularizaron gracias a leyendas como la de: Jack O’Lantern ó la Linterna de Jack (siempre el típico nabo hueco con una vela en su interior). En la tradición irlandesa, narra la leyenda que Jack, conocido como Jack «el Tacaño» o «el Bebedor», era un bribón astuto, pendenciero y embaucador quien consiguió engañar al diablo para no ir al infierno. Cuando murió, lo rechazaron en el cielo por sus pecados y el diablo no le permitió la entrada al infierno y le obsequió un carbón que ardía eternamente, por lo que Jack vaga atrapado por la oscuridad en el limbo, iluminando su camino en tinieblas con un nabo hueco relleno con el carbón al rojo vivo obsequiado por el diablo, similitud que guarda relación con ahuecar nabos como supuestamente se hacía en la tradición de los celtas según la creencia popular; aunque más comúnmente y mejor documentada el uso de nabos ahuecados durante la Edad Media por los mendigantes o soulers.

Si los nabos ahuecados con forma de cabeza humana representaban las almas del Purgatorio, es posible que la Leyenda de Jack obedezca en realidad al folclore y la mezcla de tradiciones celtas y cristianas en ciertas poblaciones, como un intento para explicar la situación de otro tipo de almas conocidas: las almas en pena, apariciones espectrales, espíritus errantes y los fantasmas en casas antiguas, bosques o ruinas, las cuáles se creía vagaban condenadas en el mundo de los vivos por causa de sus pecados, falta de arrepentimiento o una vida poco decorosa, como el caso de Jack, no logrando acceder al cielo. Este tipo de espíritus también formaba parte de la creencia del mundo de los muertos y su relación con el mundo de los vivos.

Halloween pumpkin head jack lantern on wooden background

Entre las tradiciones de Inglaterra, Gales, Irlanda y Escocia se utilizaban nabos iluminados con velas durante la noche de Samhain por mendigantes y luego por las personas en sus hogares. Pero en América no existían los nabos, por lo que desde el siglo XVIII y XIX, en la celebración del Halloween o Víspera de todos los Santos, los irlandeses, galeses y escoceses inmigrantes en Estados Unidos y Canada decidieron cambiar los nabos por calabazas debido a que éstas eran más fáciles de tallar y además existían excedentes de calabazas en el país.

Durante los primeros años del siglo 20 se sabe que existieron actos vandálicos previo y durante el Halloween ya establecido en varias ciudades de Estados Unidos; esto probablemente por las antiguas tradiciones de los mendigantes que exigían comida en el período de festividad del día de Muertos y el día de todos los Santos, caso contrario hacían bromas pesadas en las casas al no recibir compensación alguna olvidando además el sentido de la tradición por el rezo de las Almas del Purgatorio.

Estas tradiciones pervivían de alguna forma en algunos grupos de inmigrantes irlandeses y escoceses. No se descarta por lo tanto que estas acciones provenieran en realidad de la tradición de mendigantes que sobrevivió en países celtas como Irlanda previo al siglo 20 y extendidas posteriormente al continente americano.

Para calmar los ánimos de los gamberros se les ofrecía golosinas y en este intercambio es donde surge oficialmente el lema de: Trick or Treat, («truco o trato» ó «dulce o travesura» en ciertos ámbitos) así se evitaban bromas pesadas a cambio de una pequeña compensación, lo que trajo posteriormente una modificación de la tradición hacia un ámbito comercial incorporando disfraces elaborados y dulces, haciendo del Halloween una festividad más benigna o divertida que tuvo amplia repercusión especialmente en la cultura americana. Posteriormente se añadieron otros elementos espeluznantes modificados hacia un aspecto divertido como: brujas, demonios, murciélagos, vampiros, hombres lobo, calabazas, películas, series de televisión, etc., lo que dio paso a una fiesta donde la gente podía asustar, disfrazarse y pedir dulces, situación ampliamente conocida en el Halloween moderno.

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