SAMHAIN. ORÍGENES:

Por Samhain se entiende una antigua festividad celta (y muy posible celebrada por otros pueblos del norte de Europa: germanos y nórdicos) cuyos orígenes y significado se pierden en la línea del tiempo; pero que ante todo sería una antigua conmemoración anual que estuvo enfocada en la celebración del cambio de estación y el final de temporada de cosechas, así como el recuerdo de familiares fallecidos entre los grupos étnicos de los celtas.

Los orígenes del Samhain son realmente oscuros y difíciles de precisar ya que no tenemos documentos fidedignos que brinden detalles específicos de esta antigua fiesta celta y la forma exacta como los pueblos del norte de Europa lo celebraban.

El Halloween actual, una festividad de carácter comercial o de cambio de estación, celebrada en ciertos países como Estados Unidos, es una variación del antiguo Samhain, desarrollada por la tradición de antiguos países celtas (como Irlanda) a la cual se han incorporado diversas creencias y patrones culturales cuyo significado está actualmente tergiversado históricamente; esto debido a la escasez de fuentes históricas fiables.

EL SAMHAIN Y El CALENDARIO CELTA.

Los antiguos habitantes celtas de Irlanda, Gales, Inglaterra, Escocia, el norte de España y Francia, celebraban una festividad llamada: Samhain.

Samhain proviene de la palabra gaélica que significa: “Fin del verano”. En otras variaciones linguisticas era conocido en Escocia y Gales como Samhainn y Sauinn respectivamente.

Con exactitud, se desconoce cómo era celebrada dicha fiesta entre los pueblos celtas de Europa; ya que se carece de fuentes fiables históricas escritas sobre la misma. Los celtas no plasmaban sus ideas por medio de la escritura a diferencia de pueblos como: Roma o el Antiguo Egipto; y aunque tuvieron una especie de alfabeto gráfico conocido como Ogham, este podría haber servido más bien como una especie de conjunto de símbolos de carácter rúnico-religioso. Por otro lado la llegada del Imperio Romano a las tierras de Francia y Britania y la consecuente conquista de los pueblos celtas, trajo consigo la modificación de costumbres y ritos locales, así como la fusión de algunos conceptos religiosos.

Druidas y guerreros celtas.

Los pueblos celtas transmitieron el conocimiento de sus costumbres por medio de la tradición oral, desarrollando así sus ritos y actividades religiosas de los cuáles poco se conoce con exactitud. Samhain era un festival desarrollado entre los últimos días de lo que hoy es el mes de octubre y mediados de noviembre del calendario Gregoriano (los celtas a diferencia de los romanos contaban los días según las estaciones y los cambios lunares), coincidiendo con el cambio de estación y, muy probablemente, no era una celebración exclusiva de un solo día ni una fecha exacta, sino de varios días fijados en una especie de rito donde los celtas celebraban el final de un período que coincidía con el fin de la temporada de las cosechas y al mismo tiempo marcaba el fin de la época de luz (primavera, verano) y el inicio del invierno o época de oscuridad (especialmente en la zonas septentrionales de Europa) de tal forma que la llegada del invierno señalaba el inicio del año celta.

El Samhain determinaba el fin de un año y el inicio de otro.

El año celta estaba dividido en cuatro estaciones, las cuáles estaban precedidas por días festivos, tiempo que la mayoría de los celtas dedicaban a festines y juegos (como todo pueblo de carácter guerrero: torneos de luchas cuerpo a cuerpo entre rivales, competencias de habilidades guerreras, música, bebida, celebraciones de boda, juicios, bailes, reunion de líderes locales, poesía por parte de los bardos, etc) mientras que los sacerdotes celtas, los druidas, cumplían las obligaciones religiosas correspondientes como sacrificios de animales o la presentación de ofrendas a los dioses. El calendario de los celtas, a cargo de los druidas, estaba enfocado no solo a marcar el cambio de estación, sino a señalar los días de festividad, muy importantes para la cultura antigua en los pueblos de Europa.

La primera festividad de los celtas era consagrada a la diosa Imbolc, acontecido en febrero, época donde nacían los corderos y las ovejas producían mayor cantidad de leche.

La segunda festividad para los celtas era la llegada de la primavera en mayo, dedicado al dios Beltaine o Belenos, el cual daría origen a la mítica festividad del Walpurgisnatch, durante la cual los druidas y celtas celebraban la llegada de la estación propicia para la reproducción del ganado, así como la representación de la fertilidad para los clanes, haciendo fogatas que simbolizaban la purificación. Se cree que en esta festividad los druidas y celtas desfilaban a sus mejores animales alrededor de las fogatas como símbolo purificador.

La tercera festividad era la de Lugnasa, o del dios Lug, de carácter agrario y tiempo de máximo esplendor del sol. En esta festividad los druidas mediaban como jueces entre el pueblo celta, se rendía tributo al dios Lug y a sus dos esposas: Nas y Buy; se realizaban asambleas, donde los pueblos celtas celebraban una especie de contiendas y competencias deportivas de carácter guerrero, concursos de poesía, canto, danza, etc.

La última festividad era la de Samhain, como cierre del año celta y su vez el inicio de un nuevo año, celebrado posiblemente desde finales de octubre y mediados de noviembre, que marcaba la despedida de la estación de luz o primavera y la llegada de la estación oscura o invierno, teniendo como fin principal la celebración del período final de la recolección de las cosechas y la preparación para la superviviencia durante los rigores del invierno; época donde no se podía sembrar y en la cual los antiguos celtas dependían su subsistencia de la previa recolección de los frutos y el cuidado del ganado en la primavera y el verano para sobrevivir en el subsecuente ambiente invernal.

La agricultura, la cosecha de granos y el cuidado del ganado siempre han sido elementos importantes en la cultura de los pueblos primitivos, especialmente entre aquellos de las regiones septentrionales en convivencia con las cuatro estaciones, entre estas, el invierno; obligados a cosechar y permanecer al cuidado de animales de granja para sobrevivir durante un período de frío, nieve y ventiscas.

Notando dichas celebraciones celtas puede recabarse que éstas estaban dotadas de un carácter de relación entre el pueblo con la naturaleza, de la cual dependían para su supervivencia.

La naturaleza, como entorno para los celtas, creó en ellos un sentido de conexión marcado por los cambios de la misma, además de estar acorde con su desarrollo y su superviviencia frente a las duras condiciones climáticas.

Para los pueblos de la antigüedad, especialmente de las regiones del norte de Europa, la recolección de la cosecha marcaba la diferencia entre la vida y la muerte como preparación para el invierno. Si los cultivos se perdían, la gente moría de hambre, relacionando el crudo invierno como una época de muerte. Al mismo tiempo los pueblos celtas tenían por patrón cultural la relación del año nuevo con el final de la estación de la primavera y la contraposición del invierno. El Samhain era para los pueblos celtas el inicio de un nuevo año; por lo que el año celta iniciaba con la época fría y terminaba con la primavera y el verano, época de oscuridad y época de luz respectivamente.

Los celtas tenían costumbres y conceptos particulares desarrollados por la convivencia con el entorno, los cuales no eran muy diferentes a otros pueblos en su conexión con el significado de la vida y la relación con el medio ambiente que los rodeaba. No es extraño que para los celtas la naturaleza era importante. Los druidas tenían un amplio respeto por los árboles, especialmente por el roble. La naturaleza tuvo influencia en la mentalidad de los pueblos antiguos sobre muchos aspectos como por ejemplo: el religioso. Para los pueblos de la antigüedad, en especial los celtas, la naturaleza y los cambios de la misma terminaron por desarrollar ciertas ideas, mitos y conceptos que fueron adaptados a su cultura y su forma de ver el mundo que los rodeaba. Para los celtas, la naturaleza traía consigo cambios que eran el reflejo en la vida del ser humano. Uno de estos conceptos fundamentales eran las estaciones y sus implicaciones en el desarrollo de la vida de las personas: en la primavera y el verano la naturaleza se llenaba de vida pues los árboles y plantas reverdecían, la tierra permitía la siembra y los animales se apareaban, mientras que en el otoño y precisamente en el invierno, la naturaleza fallecía debido a que los árboles perdían su vigor y sus hojas y las plantas tendían a secarse, los animales migraban y otros invernaban.

Para los celtas el cambio de estación del invierno resultaba en un período de condiciones climáticas adversas y por lo tanto comprendieron que debían prepararse para sobrevivir durante el gélido clima. El cambio de la naturaleza con la llegada del otoño resultó por lo tanto en un efecto simbólico con respecto a la muerte de la naturaleza y con ello el reflejo de la misma en los seres humanos; ya que en el otoño los árboles pierden sus hojas y la naturaleza pierde su capacidad de vitalidad, desarrollando una creencia popular en los celtas, junto con sus sacerdotes: los druidas, que el cambio de estación marcaba no solo el final de las cosechas y el inicio del invierno o año nuevo, sino el sentido de la muerte en los seres humanos y así: el recuerdo de los seres queridos fallecidos. El cambio de estación del Samhain representó el aspecto de la muerte reflejado por el medio ambiente y por lo tanto la superstición del límite entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos, de tal forma que los espíritus o los fantasmas de los muertos venían de otro mundo a visitar a los vivos.

SAMHAIN. DRUIDAS Y FOGATAS:

Se desconoce exactamente como los celtas celebraban el Samhain pues se carece de referencias históricas sobre dicha festividad. No obstante, se especula que, como toda festividad celta, estaba alineada bajo el liderazgo de los druidas, quienes como sacerdotes tenían un papel fundamental dentro de la cultura celta.

El papel de los druidas fue amplio, ya que no solo estaban a cargo de mediadores entre hombres y dioses en la religión celta, sino que actuaban en la práctica como: médicos, consejeros, jueces, guías espirituales, bardos, maestros, etc. Se cree que la noche de Samhain los celtas a cargo del consejo de los druidas preparaban enormes fogatas en las aldeas y al interior de los bosques, en estos últimos muy posiblemente en centros de culto, como una forma de celebración del fin de la estación y a su vez como una forma de honrar a los muertos: druidas, guerreros y familiares fallecidos.

Las supersticiones podrían haber dominado el concepto que los celtas y los druidas tenían con una estación que simbolizaba la muerte, por lo que el inicio del invierno pudo estar enfocado en el encuentro con espíritus y seres sobrenaturales que vagaban por el mundo de los vivos. En este campo: espíritus tanto benignos como malignos.

Si los druidas ejercían una gran influencia sobre los celtas, su papel como sacerdotes no era cuestionado, por lo que estos debieron contar con dogmas para su papel con los muertos y los espíritus de los fallecidos. Estos debieron ser rituales específicos. Y si acaso fuera la regla, estos ritos estaban enfocados en la celebración del Samhain con mayor énfasis.

Julio César. Conquista de las Galias.

La desaparición de la influencia de los druidas sobre los pueblos celtas sobrevino con el tiempo, y estuvo a cargo del Imperio Romano, el cual con sus legiones conquistó las tierras celtas desde las campañas emprendidas por Julio César y sus conquistas sobre territorio galo (Francia) y posteriormente Britania (Inglaterra).

La conquista de Roma estuvo acompañada por la proscripción de los druidas quienes ejercían influencia sobre los celtas así como la prohibición de ritos y tradiciones que posteriormente fueron fusionadas con las ideas religiosas del Imperio Romano. Así se perdieron muchos conceptos, sentido y significado en celebraciones como el caso del Samhain.

SAMHAIN. OTOÑO Y FESTIVIDAD.

El Samhain era celebrado por los celtas durante el período entre el equinoccio de otoño y solsticio de invierno durante la luna llena, pues el calendario celta estaba basado en el movimiento lunar, y cuya duración de la celebración del Samhain era muy probablemente durante tres días o más (probablemente una semana); tiempo que transcurría la luna llena, justo durante la mitad del mes celta conocido como Samonios o Samoni.

Se cree que la palabra Samhain proviene de Samonios, nombre del mes celta que correspondía al último del año celta y que actualmente correspondería con el mes de noviembre.

En síntesis, Samhain celebraba el fin de la época de cosecha, se recogían los frutos de la estación de luz (primavera y verano), los celtas daban gracias a los dioses por la cosecha, se preparaban para el frío invierno y el ciclo terminaba con el inicio de un nuevo año. Es posible que se sacrificaran animales como forma de agradecimiento a los dioses.

El contacto con los espíritus estuvo con seguridad plasmado en el Samhain, proveniente de los conceptos y la relación de los celtas con la naturaleza y la muerte representada por el invierno. Sin embargo el concepto común y más difundido del Samhain celta es:

-Los celtas preparaban un banquete como celebración dejando asientos libres con comida y bebida para honrar a los espíritus de los familiares fallecidos que vendrían al mundo de los vivos y así participarían también de la fiesta.

-Se cree además que los druidas en separado del resto del banquete de los clanes celtas realizaban ritos. Dicha liturgia es desconocida y se especula que probablemente consistían en especies de rituales donde trataban de comunicarse con los espíritus benignos de los familiares fallecidos. Se ha extendido la idea que los druidas pintaban sus rostros con efectos desconocidos y aunque muchos teorizan que de dicho ritual se deriva la tradición del disfraz de la festividad moderna conocida como: Halloween, lo más probable es que no fuese el caso (ya que marcha contra toda lógica). No existen pruebas reales que los celtas y los druidas se disfrazaran para dicha festividad.

-Se encendían hogueras cuya función era guiar por medio de la luz a los espíritus de los familiares a las casas de sus seres queridos y que estos participaran de los banquetes y a su vez por medio de la luz de las hogueras alejar a los espíritus malignos (concepto entre el bien y el mal representado la luz de la hoguera como parte del bien y la oscuridad como parte del mal).

-Costumbre de ofrendas para los espíritus eran realizados entre los pueblos celtas. Se teoriza que consistían en recolectar alimentos entre los miembros del clan de los celtas por parte de los druidas, con el fin de ofrecerlos en los rituales a los espíritus malignos o espíritus de familiares que no estaban en paz y así mantenerlos en calma; pues es probable que los celtas creyeran que estos espíritus malignos, a diferencia de los espíritus benignos, podrían enfurecerse y causar calamidades en el mundo de los vivos y lo mejor sería recompensarlos de alguna forma.

-Se cree que los celtas además colocaban pequeñas llamas o las brazas del fuego al interior de nabos disecados, sino hogueras, cuyo objetivo era mantener una forma de luz como forma de protección frente a los espíritus malignos logrando alejarlos, las cuales podrían ser colocados en el interior de las casas o en la fachada y alejar así a los malos espíritus y vivir con tranquilidad durante el transcurso del Samhain. No obstante, no hay pruebas de ello.

Tales costumbres expuestas no están del todo claras en el Samhain. Solo resultan en meras hipótesis. La idea común teoriza que el Samhain era una celebración de hogueras donde se ofrecía un banquete masivo entre los miembros de los clanes, reinando muy posiblemente la música y la bebida como una forma de despedida del verano, dando paso al invierno junto al recuerdo de los seres queridos fallecidos. Según este último concepto en la tradición del Samhain, el velo entre el mundo de los vivos y los muertos caía y los espíritus de los fallecidos podían visitar a sus familiares.

No existe además una fuente que verifique una fecha específica en la que los celtas lo celebraban, ya que esta podría haber variado según la luna llena; no obstante es más probable que se tratara de un festival de tres días de duración cuya fecha culminante no coincidiría necesariamente a finales del mes de octubre actual e inicios de noviembre (entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre según la tradición moderna) sino que fuese celebrada a mediados de noviembre siendo una celebración variable según los ciclos lunares. Se desconoce además si durante dicha festividad eran realizados sacrificios humanos; aunque no hay afirmaciones de tal acontecimiento, tampoco se descarta. Según las tradiciones de los antiguos pueblos europeos, los sacrificios rituales de animales o seres humanos llevaban implícitos una forma de ofrenda o conexión con los dioses. Samhain no sería la excepción, siendo no solo una celebración agrícola y de fiesta sino además una fecha de comunicación con los dioses y el mundo de los muertos.

SAMHAIN Y HALLOWEEN. LEMURIA Y PARENTALIA.

La tradición del recuerdo de los muertos y espíritus estuvo presente en los antiguos pueblos europeos. Entre estos, el recuerdo de familiares y seres queridos. Con la llegada y establecimiento del cristianismo en el siglo VI d.C. durante el Imperio Romano, las tradiciones del recuerdo de los muertos persistieron entre la población europea, especialmente entre las comunidades agrícolas o pueblos y aldeas rurales.

El paganismo o paganus que en latín significa “del campo” o “habitante del campo” fue un término utilizado por los cristianos del Imperio Romano del siglo VI d.C. para designar a las personas que adoraban a otros dioses que no fueran el dios judeo-cristiano, así como un término que señalaba a la gran diversidad de cultos hacia otros dioses que persistían todavía entre la población de Roma en convivencia con el cristianismo dominante y cuya mayor parte se encontraba fuera de las ciudades romanas, es decir: entre la población rural; ya que en estas últimas, las tradiciones antiguas, estaban mejor conservadas.

Aunque el cristianismo fue establecido por Constantino y Teodosio I El Grande, durante el siglo IV d.C. en el Imperio Romano, una buena parte de la población romana persistía en el seguimiento a una diversidad de dioses y sus respectivas tradiciones.

Es ampliamente conocido que al final del Imperio Romano, entre los siglos IV y V d.C., pese a que el cristianismo era una religión oficial y una buena parte de la población era conversa al cristianismo, existían aún ciertas formas de culto a la diosa Isis, al dios Mitra de origen persa (especialmente entre los legionarios romanos) y muchos pueblos germánicos que habitaban cerca de los limes de Roma (fronteras) creían en dioses como Odín o Thor (nórdicos, anglos y sajones) conviviendo entre algunos pueblos germánicos que eran arrianos.

Los patrones culturales entre ciudadanos y pobladores todavía persistían de forma abierta u oculta como parte de sus tradiciones que muy difícilmente fueron erradicadas con la llegada del cristianismo.

Las celebraciones a los muertos, en recuerdo a los familiares fallecidos, no fueron la excepción, pues una creencia y una tradición en diversos pueblos como los celtas y las poblaciones europeas descendientes de los mismos, así como en la tradición del Imperio Romano.

En el Imperio Romano existiron dos festividades ampliamente conocidas y celebradas en el marco del recuerdo de los difuntos. Estas eran las celebraciones de Lemuria y la Parentalia.

La fiesta de Lemuria o Lemuralia consistía en una celebración religiosa de los ciudadanos romanos en la que éstos realizaban ritos de carácter de defensa mágica o sobrenatural, durante tres días y tres noches, con el fin de exorcizar, calmar y desterrar a los espectros de los difuntos inquietos o malignos, impidiendo que embrujaran sus hogares o dañaran a sus familiares. En el calendario juliano esta fiesta era celebrada durante tres días: el 9, 11 y 13 de mayo.

La fiesta de Parentales ó Parentalia era una celebración de carácter fúnebre en la Antigua Roma acaecida durante el 13 al 21 de febrero en honor a los difuntos de la familia romana (parentes). En tales ocasiones, los parientes y amigos de los muertos visitaban las tumbas y realizaban sobre ellas sacrificios y ofrendas de leche, vino, miel y harina así como la celebración con banquetes honrando a los manes (espíritus de los fallecidos) similar al Samhain. En ambos casos, Lemuria y Parentalia, se buscaba recordar a los difuntos, así como aplacar la furia de estos espíritus por medio de ofrendas y también calmar su agonía; ya que en este último caso, los fallecidos podrían estar sufriendo en el mundo de los espíritus.

La celebración o recuerdo de los familiares muertos persistió (así como otras tradiciones de los pueblos antiguos de Europa) con la caída del Imperio de Roma y entre los nacientes reinos cristianos de la Edad Media. Muchas de estas celebraciones convertidas en verdaderas tradiciones entre las poblaciones, no resultó del agrado del cristianismo representado por la Iglesia Católica; ya que veía en ello ideas y conceptos de claros orígenes paganos. El cristianismo decidió en un inicio prohibir estas celebraciones para erradicarlas; sin embargo no obtuvo éxito. La iglesia se vió obligada por lo tanto a adoptar tales tradiciones salvo que con otro significado para intentar modificarlas en un sentido cristiano.

En su momento el papa Gregorio IV (827 a 844 d.C.) decidió combatir la celebración del Samhain (que por lo visto estaba extendida por el legado celta y a su vez por el legado romano) y su implicación con los muertos a la que consideraba pagana y a la vez facilitando la conversión de otros pueblos paganos (germánicos), estableciendo una combinación de tradiciones para no contrariar la creencia de las personas, aprovechando la festividad de Samhain y el recuerdo de los muertos, convirtiendo de tal forma la festividad en el Día de Todos los Santos ó: All Hallow´s Day, celebrada el 1 de noviembre del calendario gregoriano actual, respetando de tal forma la importancia que las personas daban a los fallecidos, excepto que estaría enfocado al recuerdo de los santos cristianos fallecidos.

Hay que recordar que durante el siglo VIII y IX d.C. los pueblos del norte de Europa (como los vikingos) todavía eran paganos. Inclusive con la llegada y expansión del cristianismo a Escandinavia, muchos zonas y pueblos nórdicos persistían en el culto a los antiguos dioses (Odin, Thor, Frey, Freya, etc) de forma abierta u oculta.

La Iglesia Católica en un principio había adoptado Lemuria y la Parentalia para celebrarlos como ritos católicos y en un sentido religioso para honrar a los familiares muertos celebrados respectivamente en febrero y mayo del calendario gregoriano.

Sin embargo debido a que el Samhain persistía celebrándose entre la población, la Iglesia Católica trasladó ambas fiestas de Lemuria y Parentalia celebradas en febrero y mayo hacia el período del 31 de octubre y el 1 y 2 de noviembre, con el fin de cristianizar el Samhain, conservando algunos aspectos de Lemuria y la Parentalia y estableciendo una fecha fija a la celebración de los muertos.

La versión cristiana de esta festividad fue muy difundida en los países europeos, especialmente durante la Edad Media, derivando posteriormente en el Día de Muertos en ciertos países de latinoamérica.

El cambio del Samhain por lo tanto obedece a la fusión de otras tradiciones antiguas como Lemuria o la fiestas Parentales del antiguo Imperio Romano y la celebración de los pueblos celtas.

Así el 1 de noviembre sería el All Hallows Day o Día de todos los Santos.

El 2 de noviembre a su vez, pasó a ser una festividad que recordaba al día de todos los cristianos fallecidos o All Souls Day (Día de los difuntos o Día de muertos).

Samhain iniciaba la noche del 31 de octubre y al ser un día previo al Día de todos los Santos pasó a convertirse en: All Hallows Evening o All Hallows Eve, “Víspera de todos los Santos” celebrado como una vigilia (misa católica) previa al 1 de noviembre. El término de All Hallows Eve fue modificado y acortándose con el paso del tiempo hasta ser nombrado como Hallows Eve y posteriormente en Hallow Even y finalmente en Halloween.

Muchos han querido ver la celebración actual del Halloween como una representación fidedigna del Samhain celta. El Halloween moderno tendría poco que ver con al Samhain celta. El Halloween habría sido establecido en la base del antiguo Samhain y la cultura celta bajo diversos conceptos culturales que fueron conservados pero a su vez modificados con el paso del tiempo por los pueblos cuyos ancestros fueron de origen celta (Irlanda, Escocia). Popularmente el Halloween, como variante del Samhain, es una celebración reconocida como época de disfraces, recolección de dulces y caramelos casa por casa, el uso de calabazas, figuras decorativas como: brujas y calderos, fantasmas, gatos negros, etc.

EDAD MEDIA. MENDIGANTES Y PURGATORIO.

El día de todos los Santos y el Día de los Difuntos adquirieron gran significado en el mundo cristiano al ser dotados como fechas para recordar a las personas fallecidas desde el punto de vista cristiano. No obstante, el All Hallows Evening o Halloween como fiesta resultante del Samhain fue perdiendo significado original, no solo por su concepto celta sino además por la concepción que el Samhaim adquirió en la Edad Media. Aunque no llegó a desaparecer del todo, especialmente en antiguos territorios celtas como Irlanda, al Samhain fueron incorporados otras tradiciones, conceptos religiosos y leyendas que datan principalmente desde tiempos de la Edad Media y el mundo moderno.

Durante la Edad Media estaba muy arraigada la idea del Purgatorio, el cual era definido como un lugar para expiar los pecados y faltas cometidas por las personas en vida para poder llegar al cielo. El Purgatorio recordaba a los muertos y sus almas. La Iglesia Católica promovió por lo tanto la oración para las almas del Purgatorio con el objetivo de acortar sus penas a expiar. Durante la Edad Media existían grupos de mendigantes (generalmente niños, personas pobres y gente sin oficio) que recorrían las casas pidiendo alimentos, a cambio de ello, se ofrecían a ir a la Iglesia y rezar por las almas del Purgatorio. Según algunos historiadores esto fue el elemento precursor del Truco o Trato (Trick or Treat) del Halloween modernizado y establecido durante el siglo 20, cuyo origen estaría en la oración hacia las almas de las personas fallecidas que estaban “atrapadas” en el Purgatorio en el dogma católico a cambio de alimentos o limosnas.

Cantores en Halloween. Inglaterra.

Aunque estos grupos de mendigantes tienen sus orígenes en la Edad Media, se sabe que para el siglo XVI estos colectivos estaban muy extendidos en los países de Europa, especialmente en: Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda, quienes marchaban de casa en casa cantando y recitando versos por comida. Muchos de estos grupos de mendigantes consumían alcohol y tornaron sus exigencias de comida más amenazantes y violentas con el paso del tiempo, de tal forma que algunos se volvieron delincuentes o simples gamberros que utilizaban máscaras, disfraces o pintaban sus rostros de negro, dando lugar a una costumbre de disfrazarse y cometer actos de vandalismo y bromas pesadas cuando sus demandas de alimentos por el rezo no eran cumplidas, hecho especialmente ocurrido en las zonas rurales. El “truco o trato” (Trick or treat) consistía que estos grupos recibirían comida y a cambio no harían bromas a los habitantes de una casa o no realizarían actos vandálicos en el peor de los casos y a su vez rezarían por las almas del Purgatorio, si acaso esto último en verdad lo hacían.

Se tiene conocimiento que a estos grupos de mendigantes en la Edad Media se les proporcionaba manzanas y el “Pastel de Almas” o Soul Cake en cada casa donde recitaban sus cantos o solicitaban comida a cambio de rezos. El Soul Cake era una especie de torta o pastelillo entregado a estos limosneros para que a cambio de alimentarse pudieran orar por las almas del Purgatorio.

Dicha tradición de entregar pastelillos o Soul Cake por las almas del Purgatorio proviene, según las fuentes, de Inglaterra durante la Edad Media. A estos mendigantes se les conocía en la Inglaterra medieval como soulers. Esta costumbre estuvo vigente tanto en la iglesia anglicana como en la iglesia católica del reino inglés. Muchos de estos pasteles o Soul Cake eran bendecidos por sacerdotes (anglicanos y católicos) previo a ser entregados a los grupos de mendigantes cuando estos iban de casa en casa.

También se ha planteado que estos grupos de mendigantes o soulers desarrollaron otras actividades y otras tradiciones. Se sabe que estos colectivos no solo se disfrazaban, sino que llevaban consigo linternas, posiblemente para iluminar su camino en zonas rurales y urbanas en las horas nocturnas, y que posteriormente se convirtieron en linternas de nabo ahuecadas con trazos humanos (ojos, boca, nariz) con una vela en su interior, la cual portaban durante sus peticiones casa por casa representando el alma atrapada en el Purgatorio al igual que los disfraces.

Disfraces y nabos ahuecados harían recordar las almas del Purgatorio y recordar además la función de los mendigantes al resto de las personas y los motivos de sus rezos, cantos y peticiones. Si los disfraces y las linternas de nabos ahuecadas entre los mendigantes con el paso del tiempo adquirieron el significado de las almas atrapadas en el Purgatorio, con los siglos posteriores fueron confundidos en el marco de espíritus, almas en pena, fantasmas o entidades tenebrosas apartados del Purgatorio que asechaban el mundo de los vivos.

Al mismo tiempo la tradición celta de las hogueras de Samhain pervivió en la Edad Media, especialmente en las regiones del campo de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda, donde se hacían hogueras en los llanos y las colinas. En algunos aspectos para recordar y al mismo tiempo purificar las almas del Purgatorio a través del fuego, en otros conceptos para la purificación y la protección contra malos espíritus. Algunos habitantes no podían encender hogueras, por lo que en su lugar encendían velas como forma de protección la noche del All Hallows Eve o Halloween, situándolas en las ventanas o la fachada de sus casas. Tal forma de proceder fue mezclado posteriormente con los nabos ahuecados con trazos humanos como recordartorio de las almas del Purgatorio.

HALLOWEEN. ESTADOS UNIDOS. ELEMENTOS INCORPORADOS AL: “ALL HALLOWS EVEN“.

Durante el siglo XVIII y XIX d.C., los inmigrantes irlandeses y escoceses, llevaron la tradición del Samhain a Estados Unidos y lo popularizaron gracias a leyendas como la de: Jack O’Lantern ó la Linterna de Jack (siempre el típico nabo hueco con una vela en su interior). Se dice en la leyenda que Jack, en la tradición irlandesa, era un bribón astuto quien consiguió engañar al diablo para no ir al infierno. Cuando murió, lo rechazaron en el cielo por sus pecados y el diablo no le permitió la entrada al infierno y le obsequió un carbón que ardía eternamente, por lo que Jack vaga atrapado por la oscuridad en el limbo, iluminando su camino en tinieblas con un nabo hueco relleno con el carbón al rojo vivo obsequiado por el diablo, similitud que guarda relación con ahuecar nabos como supuestamente se hacía en la tradición celta según la creencia popular; aunque más comúnmente y mejor documentada durante la Edad Media.

Si los nabos ahuecados con forma de cabeza humana representaban las almas del Purgatorio, es posible que la Leyenda de Jack obedezca en realidad al folclore y la mezcla de tradiciones celtas y cristianas en ciertas poblaciones, como un intento para explicar la situación de otro tipo de almas conocidas: las almas en pena, apariciones espectrales, espíritus errantes y los fantasmas en casas antiguas, bosques o ruinas, las cuáles se creía vagaban condenadas en el mundo de los vivos por causa de sus pecados, falta de arrepentimiento o una vida poco decorosa, como el caso de Jack, no logrando acceder al cielo. Este tipo de espíritus también formaba parte de la creencia del mundo de los muertos y su relación con el mundo de los vivos.

Halloween pumpkin head jack lantern on wooden background

Entre las tradiciones de Inglaterra, Gales, Irlanda y Escocia se utilizaban nabos iluminados con velas durante la noche de Samhain por mendigantes y luego por las personas en sus hogares. Pero en América no existían los nabos, por lo que desde el siglo XVIII y XIX, en la celebración del Halloween o Víspera de todos los Santos, los irlandeses, galeses y escoceses inmigrantes en Estados Unidos decidieron cambiar los nabos por calabazas debido a que estas eran más fáciles de tallar y además existían excedentes de calabazas en el país.

Durante los primeros años del siglo 20 se sabe que existieron actos vandálicos previo y durante el Halloween ya establecido en varias ciudades de Estados Unidos; esto probablemente por las antiguas tradiciones de los mendigantes que exigían comida en el período de festividad del día de Muertos y el día de todos los Santos, caso contrario hacían bromas pesadas en las casas al no recibir compensación alguna olvidando además el sentido de la tradición por el rezo de las Almas del Purgatorio.

Estas tradiciones pervivían de alguna forma en algunos grupos de inmigrantes irlandeses y escoceses. No se descarta por lo tanto que estas acciones provenieran en realidad de la tradición de mendigantes que sobrevivió en países celtas como Irlanda previo al siglo 20 y extendidas posteriormente al continente americano.

Para calmar los ánimos de los gamberros se les ofrecía golosinas y en este intercambio es donde surge oficialmente el lema de: Trick or Treat, (“truco o trato” ó “dulce o travesura” en ciertos ámbitos) así se evitaban bromas pesadas a cambio de una pequeña compensación, lo que trajo posteriormente una modificación de la tradición hacia un ámbito comercial incorporando disfraces elaborados y dulces, haciendo del Halloween una festividad más benigna o divertida que tuvo amplia repercusión especialmente en la cultura americana. Posteriormente se añadieron otros elementos espeluznantes modificados hacia un aspecto divertido como: brujas, demonios, murciélagos, vampiros, hombres lobo, calabazas, películas, series de televisión, etc. lo que dio paso a una fiesta donde la gente podía asustar, disfrazarse y pedir dulces, situación ampliamente conocida en el Halloween moderno.

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