TÁCTICAS DE GUERRA DE LOS VIKINGOS:

Formaciones de batalla:

Skjaldborg: Muro de Escudos:

Las batallas de tierra estaban favorecidas por la formación de falanges o columnas en número de 3, 4 , 5 o más dependiendo su longitud del número de efectivos participantes y el terreno de batalla. Los escandinavos en conjunto creaban una formación de batalla conocida como “Muro de escudos” o Skjaldborg, el cual consistía en anteponer y traslapar los escudos de toda la primera fila de guerreros frente al enemigo, conformando una barrera compacta de escudos delantera que protegía las primeras filas frente a un ataque frontal del ejército adversario con espadas, hachas o lanzas y cuyo posicionamiento variaba según las situaciones de un conflicto.

El Muro de Escudos tenía variantes que dependían de la táctica y el número de efectivos, como la unión de dos o tres filas de vikingos que formaban una amplia muralla de escudos al frente unidos entre sí, uno por encima del otro, de tal forma que la fila frontal de escudos casi a ras de suelo cubría las posiciones inferiores, la fila de escudos intermedia protegía las posiciones frontales y la fila de escudos superior era alzada justo por encima de las cabezas de los guerreros como defensa. Esta variante resultaba efectiva para defenderse de cargas masivas y de lanzas y flechas enemigas arrojadas hacia las filas.

La formación del Skjaldborg no era estática. Una vez formado la muralla de escudos las filas avanzaban progresivamente, lenta o de forma rápida, hacia el frente para chocar con el enemigo de infantería que, si era franco, inglés o vikingo también, haría la misma formación generalmente. La colisión entre ambos bandos en un Muro de Escudos era brutal, con movimientos de forcejeo, empuje, golpes mortales de espadas y hachas, gritos y múltiples heridos. Desde los huecos o espacios en puntos superiores, intermedios e inferiores de un Muro de Escudos, o penetrando los mismos escudos, sobresalían puntas de lanzas y espadas que buscaban herir al adversario al frente. En algún punto eran utilizadas hachas y jabalinas arrojadas por encima del Muro de Escudos sobre las cabezas del enemigo que en su trayectoria resultaban ser letales. En otros casos pequeñas espadas o puñales sobresalían por debajo del filo de los escudos buscando herir al soldado oponente desde abajo. Algunos escudos no resistían y tendían a fracturarse producto de la colisión sucesiva, el forcejeo o los golpes de hachas y espadas. El objetivo de la colisión era empujar hacia atrás al ejército adversario y ganar mayor terreno, también causar el mayor número de bajas posibles en el forcejeo y, por supuesto, abrir una brecha en la formación adversaria lo que conseguía dividir y desbaratar al ejército contrincante. Si un vikingo de la primera fila caía muerto o herido de gravedad, el nórdico a su espalda, ubicado en la fila trasera, debía reemplazarlo a la mayor brevedad posible para evitar que el Muro de Escudos fuese roto y que el contrincante pudiera traspasarlo.

En grandes batallas las primeras filas del Muro de Escudos eran empujadas por las filas traseras lo que ocasionaba forcejeos de gran intensidad, aplastamientos y violencia.

En un Muro de Escudos las primeras filas estaban formadas por los vikingos expertos o veteranos. No obstante, en la práctica, tarde o temprano un vikingo novato debía formar parte de la primera línea de un muro de escudos para ganar experiencia y desarrollar el arte marcial de la guerra.

El Skjaldborg podía permitirse también ser versátil. Ciertas tácticas consentían en un elemento sorpresa la apertura de dos filas de escudos de la primera línea (intermedia y superior) para permitir que una columna de arqueros posicionados tras la primera fila de vikingos disparara una carga de flechas hacia el enemigo; una vez disparadas las saetas el Muro de Escudos era formado nuevamente y de inmediato. En ocasiones los arqueros estaban ubicados en la parte posterior de un destacamento vikingo que formaba el Muro de Escudos y desde una determinada longitud disparaban flechas al enemigo, especialmente al momento que dos bandos habían formado un Muro de Escudos a distancia y corrían para realizar una colisión. Esto con el objetivo de eliminar al mayor número de adversarios y disminuir así la formación del Muro de Escudos del contrincante. En otras ocasiones podían arrojarse lanzas, jabalinas o hachas desde las posiciones traseras del Skjaldborg.

Un Muro de Escudos podía adoptar una forma envolvente. Cuando el número de soldados adversarios era mucho menor, los flancos empujaban hacia el frente y al interior envolviendo al destacamento enemigo para liquidarlo. En otras situaciones el Skjaldborg podía ser utilizado solo al inicio de la batalla y roto por cuenta de los mismos vikingos para dar paso a una batalla campal o auténtica meleé.

Wikimedia Commons. Author: Vikings Of Middle England. Link: https://en.wikipedia.org/wiki/Vikings_Of_Middle_England

Batallas famosas donde el Skjaldborg ha sido registrado: La batalla de Brunanburh en 937 d.C. entre el ejército de Wessex, dirigido por el rey Athelstan y su hermano Edmundo, frente a una coalición del reino vikingo de Dublín y los reinos de Escocia y de Strathclyde. Además en la batalla de Ashdon y Marton entre sajones y vikingos en el año 871.

-Castillo de Escudos:

Consistía en la formación de un burgo de escudos, donde la primera fila del contingente vikingo formaba un muro de escudos al frente y el resto de filas alzaba sus escudos emparejados por encima de sus cabezas, formando una especie de castillo de escudos. Esta formación era similar al “testudo romano”. El objetivo era detener un gran número de proyectiles arrojados como: piedras, lanzas y flechas a toda una formación.

La alineación podía tomar forma circular o de columnas cerradas. Era muy notable si los vikingos formaban un circulo y se protegían con sus escudos alzados cubriendo todos los espacios con esta técnica, siendo utilizada para casos de emboscadas. En otras situaciones podía tomar forma semicircular o de herradura cuando el terreno de batalla contaba con un bosque, un escarpado o un acantilado ubicado a las espaldas del grupo de vikingos.

En el caso de un castillo de escudos en formación de columnas era utilizado para acercarse y atacar las puertas o muros de una fortaleza amurallada.

-Svynfylking:

No se tienen datos precisos de esta formación de ataque. Su nombre podría traducirse de diversas maneras como: “colmillos de jabalí”, “punta de jabalí”, “hocico de jabalí” o “cuña del verraco (jabalí)”. Dicha alineación era una formación en cuña en grupo que trataba de imitar el ataque de un jabalí (animal apreciado por los vikingos al igual que el oso y el lobo). Se piensa que era realizada por soldados especiales llamados de la misma forma Svynfylking o “guerreros jabalí”; siendo similares a los berserker o ulfhednar.

La formación consistía en el posicionamiento de dos guerreros armados uno al lado de otro en una sola línea al frente (generalmente los más fuertes), la siguiente línea estaría formada por tres guerreros emparejados justamente por detrás de los dos primeros guerreros, la tercera línea estaría conformada por cinco guerreros, la cuarta por siete, de tal forma que las filas sucesivas incrementarían sus efectivos hasta que la última línea de esta formación tendría una base mayor de combatientes dando forma a un triángulo. El número exacto de efectivos que la conformaban es desconocido.

Formada la alineación de Svynfylking, maniobraba en grupo hacia el frente para golpear las filas del enemigo en forma de cuña. Posiblemente era un golpe en marcha rápida y brutal con hachas o lanzas. El objetivo era romper las filas del enemigo abriendo una brecha por medio del golpe de la punta o vértice de la formación y causar una división entre las filas del adversario.

-Caballería:

Los vikingos introdujeron la caballería a sus fuerzas beligerantes tras el contacto con los francos y otros reinos. Se data que aproximadamente desde el año 840 d.C. los primeros contingentes vikingos utilizaban el caballo como medio de transporte embarcándolos en sus naves. A pesar de esto, en un principio se mostraron reacios a luchar frente a la caballería enemiga con sus caballos, aunque esto les ocasionaba derrotas, especialmente frente a la caballería de los francos. En la batalla de Saucourt en el año 881 d.C. entre francos y vikingos, los nórdicos perdieron entre 8,000 y 9,000 efectivos debido al ataque de la caballería franca.

Solo los jarl, hersir y guerreros de élite o nórdicos adinerados podían darse el lujo de contar con caballos para cabalgarlos. Generalmente solo eran utilizados para desplazarse de un territorio a otro en expediciones o incursiones de asalto terrestres. En estos desplazamientos había combinación de infantería y caballería vikinga. Esta última era utilizada para incursiones y escaramuzas menores. En las grandes luchas los caballos eran posicionados en la parte posterior del destacamento vikingo en el campo de batalla en una ruta de escape con el objetivo de montarlos en caso de huir tras una eventual derrota. La renuencia ocasional de utilizar caballos en una batalla como unidad de guerra podría surgir de la idea que un caballo proporcionaba ventaja y seguridad en comparación con una confrontación a pie, algo que algunos escandinavos veían mal, especialmente porque un jarl o líder vikingo debía luchar al frente con sus hombres en similares condiciones.

No obstante, años posteriores, los nórdicos formaron regimientos de caballería que entraban en batalla; aunque no era algo habitual.

ꟷ Las Batallas de Sulcoit en 968 d.C. en Irlanda y la Batalla de Montfaucon en el reino franco en 888 d.C., según el cronista Abbo de Fleury, los vikingos emplearon destacamentos de caballería luchando de forma separada junto a su infantería frente a los ejércitos cristianos.

La creación de esta caballería permitió además la formación de grupos de exploración a caballo vikingos. Los caballos eran comprados, robados o capturados tras las batallas en el reino de los francos y luego introducidos en Inglaterra, Irlanda, Escocia, Escandinavia y otros asentamientos nórdicos. Frente a una carga de caballería, los vikingos no presentaban formaciones abiertas, sino un Muro de Escudos con lanzas en ristre sobresaliendo y apuntando a los caballos con todos y cada uno de los integrantes manteniéndose firme. La carga de caballería adversaria avanzaba en formaciones abiertas o cerradas, arrojando jabalinas sobre los vikingos o cargando para derribar el muro de escudos adversario en grupo. Generalmente era difícil para la infantería detener una carga de caballería, especialmente si ésta atacaba de forma cerrada y contaba con férrea disciplina. Por otro lado, algunas tácticas de caballería atacaban los costados de las formaciones enemigas al mismo tiempo para romper la formación.

Los vikingos evitaban en lo posible enfrentarse a cargas de caballería y como táctica frente a ésta buscaban la formación de un muro de escudos con protección de los flancos por medio de obstáculos en el terreno (bosques, rocas, hondonadas, etc.), además utilizaban fosos o trincheras al frente de sus formaciones para detener el avance de la caballería enemiga, además de muros de empalizadas en batallas o como defensa de campamentos con el objetivo de frenar una carga de jinetes armados.

Aún con la incorporación de una unidad de caballería en las filas de un ejército vikingo, los efectivos a caballo eran pocos. La adquisición de un caballo resultaba costoso y los cuidados del animal eran múltiples, lo que equivalía a un mantenimiento que conllevaba gastos en alimentación, solventar enfermedades del animal, aseo, adiestramiento, ejercicio regular, mantenerlos a resguardo durante el invierno, creación de establos por su tamaño, equipo como: estribos, montura y herraduras, etc. La mayor parte de los miembros de una tropa vikinga siguieron siendo guerreros de infantería y el uso táctico de la caballería variaba según las circunstancias.

Estrategias o Modalidades de ataque vikingos:

-Asedios.

Los asedios han formado parte del arte de la guerra en la historia militar de las civilizaciones. En general un asedio estaba limitado a una ciudad amurallada, no obstante podían existir asedios a fortalezas, campamentos y en puertos por medio de barcos. Un asedio impide el libre tránsito de los habitantes de una ciudad con la comarca, limita las vías de comunicación, pone en peligro la vida de los pobladores y su destino (expulsión, pérdida de bienes, esclavitud, etc), implica la pérdida de un territorio para un reino y afecta la economía de todos los moradores.

Un asedio siempre era algo indeseable y frente a este los residentes de una ciudad solo tenían dos caminos: enfrentarse a las fuerzas sitiadoras o pactar una rendición. Si los asediados decidían confrontar a las fuerzas enemigas podían terminar por repeler el asedio y destruir o hacer desistir a las fuerzas sitiadoras, en cambio si el ejército asaltante capturaba la ciudad no había perdón alguno para sus habitantes, mucho peor si el ejército sitiador había ofrecido antes términos de paz a cambio de rendición y la ciudad lo hubiera rechazado.

Por otro lado si los sitiados decidían pactar y rendirse implicaba comúnmente salvar sus vidas y conservar sus bienes, no obstante estaban comprometidos a diversas situaciones como: pagar un fuerte tributo, alimentar y alojar a los asaltantes, ceder algunas posesiones o tierras, estar bajo el mandato de un nuevo rey o señor, mantener obediencia, aportar trabajo colectivo, etc.

Por lo regular una ciudad era tomada por medio del asedio en un ataque rápido y contundente de las fuerzas sitiadoras, asaltos sorpresivos, derribando una parte de las murallas para abrir una brecha, sobornando a un habitante local para que traicionara a la ciudad abriendo sus puertas o imponiendo un cerco (rodear toda la ciudad con efectivos) que podía durar meses para que los pobladores murieran de hambre y sed al agotarse sus provisiones.

Un asedio implicaba el uso de gran número de efectivos, máquinas de asedio, armas y provisiones y los vikingos lo sabían. Generalmente eran requeridas catapultas, torres de asedio o arietes. Los vikingos no portaban estas armas de ingeniería en sus expediciones por lo que debían fabricarlas durante el sitio.

Buena parte de los asedios terminaban en fracaso. París fue sitiada por los vikingos del 885 al 886 d.C. La ciudad en esa ocasión resistió por lo que los guerreros nórdicos tuvieron que retirarse.

Ante un asedio los vikingos aseguraban el área realizando expediciones de vigilancia en la zona (evitando ser sorprendidos por tropas de refuerzo para la ciudad sitiada), establecían sus líneas de suministros y posteriormente almacenaban agua y alimentos. Inmediatamente levantaban un campamento fortificado alrededor de la ciudad sitiada entre estacas, trincheras y empalizadas como medidas de defensa.

El objetivo del asedio vikingo era traspasar las murallas de la ciudad por medio de escaleras que los nórdicos utilizaban para subir y acceder al adarve. Al mismo tiempo buscaban derribar una parte de la muralla que rodeaba la ciudad cavando fosos al pie de la misma para destruir las bases de una sección del muro. También intentaban derribar las puertas por medio de arietes. El uso de flechas incendiarias era común en los asedios y batallas navales en la antigüedad; ya que con esta táctica se buscaba no solo causar bajas entre los defensores, sino provocar incendios al interior de la ciudad haciendo que los sitiados dedicaran esfuerzos para apagar el fuego y así descuidaran las defensas de las murallas. 

ꟷ Londres, entre los años 842 y 1015 experimentó 9 ataques vikingos.

-Strandhögg: Entendido como un “asalto rápido” consistía en atacar un asentamiento en la costa o a la orilla de un río, neutralizar las defensas locales, tomar el botín y huir lo más pronto posible. La tripulación de los barcos vikingos atacaba, generalmente de forma sorpresiva: asentamientos, iglesias y pueblos en la costa del mar o en la rivera de ríos para saquear y retirarse antes que los atacados pudieran organizarse o aparecieran fuerzas de defensa.

En la práctica el strandhögg pudo no ser efectivo completamente. Un hecho olvidado es que en múltiples ocasiones en el strandhögg los vikingos tuvieron que enfrentarse a fuerzas de defensa locales preparadas o contraatacar cuando estas aparecían durante el saqueo, hecho especialmente acaecido cuando las depredadoras actividades vikingas fueron ampliamente conocidas en los reinos europeos, obligando a estos a tomar precauciones, especialmente en puertos y ciudades costeras o fluviales. En muchos casos los “lobos de mar” no siempre salían victoriosos en un strandhögg. Si la defensa local era demasiado fuerte la expedición vikinga debía abstenerse de atacar y si lo hacía debía retirarse si las bajas eran cuantiosas.

Por otro lado, si bien lograban algún botín en los asaltos costeros, no salían ilesos del todo. En un strandhögg podían existir vikingos muertos y heridos de gravedad. Los asaltos vikingos eran preferiblemente realizados en sitios con poca o nula vigilancia, como monasterios, iglesias y pueblos cercanos a la costa del mar. Los puertos mercantes en las costas, golfos, bahías o ríos eran una elección preferida por los vikingos, no solo por el evidente flujo de mercancías, sino porque si estos puertos acaso contaban con murallas defensivas, el lado marino del muelle siempre estaba abierto al mar para las embarcaciones, convirtiéndose por lo tanto en una vía de acceso al lugar y a la vez de escape.

Esto les permitía asaltar no solo las embarcaciones ancladas, sino poder acceder a otros recintos del puerto como bodegas que pudieran contener tesoros, mercancías y otro tipo de implementos a saquear.

-Batalla naval y asaltos marinos (Piratería).

Las batallas navales: eran menos comunes a comparación de un strandhögg o batallas terrestres y ocurrían generalmente frente a la costa, los fiordos o los puertos.

Estaban constituidas por múltiples barcos que cargaban contra otros en una formación lineal cerrada, con las proas apuntando hacia el frente, las velas y el mástil eran arriados con lo que se conseguía una mayor plataforma de batalla mientras eran utilizados los remos para aproximarse a la flota adversaria. Los barcos más grandes iban al centro y los pequeños a los costados. Ambos bandos se acercaban y desde las embarcaciones eran arrojados garfios para anclar los barcos enemigos e intentar abordarlos en una carga de la tripulación. Los vikingos formaban muro de escudos y arrojaban lanzas y flechas a la embarcación enemiga a medida que se aproximaban. Podían utilizarse además flechas incendiarias. En ocasiones existía una segunda línea de barcos por detrás de la primera en combate, los cuales estaban encargados de proteger ambos flancos de la formación al frente, servir de reserva o perseguir a las embarcaciones en fuga.

Los vikingos trataban de no dañar los barcos enemigos en las batallas navales, pues capturar una embarcación enemiga en buen estado era indiscutiblemente un buen botín. No obstante, dependiendo de las circunstancias las cosas podían cambiar y debían hundir el navío para lograr una victoria.

Muchas formaciones navales buscaban colocarse entre obstáculos naturales como arrecifes o rocas, esto para evitar que los barcos enemigos pudieran flanquearlos. Debido al peligro de caer al agua muchos vikingos no utilizaban cota de malla o traje acolchado ya que esto le impedía nadar y morir ahogados.

La Batalla Naval de Hafrsfjord, fijada en 782 d.C. en Escandinavia fue una batalla naval decisiva donde las fuerzas del rey Harald I de Noruega o Haraldr Halfdanarson (Harald “Cabellera Hermosa”) derrotaron a una coalición de barcos vikingos de las regiones de Hordaland, Rogaland, Agder y Telemark, permitiendo la unificación de Noruega y convirtiendo a Harald en su primer rey.

Piratería:

En ocasiones los vikingos buscaban asaltar barcos mercantes, ya que estos transportaban diferente tipo de productos. Los barcos mercantes eran lentos y tenían poca o nula tripulación de defensa.

Generalmente eran interceptados en alta mar, en rutas comerciales marinas o en los fiordos. Muchos vikingos escondían sus embarcaciones en ensenadas a la espera de la aparición de un barco con mercancías. Los vikingos interceptaban la embarcación, si los tripulantes se resistían eran asesinados; en cambio si no se resistían podían dejarlos marchar tras arrebatarles la mercancía. Si alguno de los tripulantes era considerado valioso (noble, obispo, hombre adinerado, etc.) podían retenerlo y pedir rescate por él. 

La diferencia entre la piratería y el strandhögg era que el primero tenía como objetivos el asalto a embarcaciones en alta mar, especialmente en rutas comerciales marítimas; mientras que el strandhögg atacaba puertos y ciudades en la costa, en este caso, puntos fijos establecidos.

-Asalto a monasterios, granjas y ciudades (incursiones terrestres):

Una expedición militar vikinga era llamada: leidangr.  Sin embargo, otras fuentes la traducen como leva militar y otras como sinónimo de flota naval. Una expedición vikinga por lo común consistía en viajar a través de un drakkar hacia otras regiones para comerciar, saquear, explorar, conquistar tierras o una combinación de todos esos factores. Una expedición vikinga podía convertirse en un strandhögg al asaltar objetivos ubicados en la costa del mar o que estuvieran ubicados al lado de un río navegable. Una expedición vikinga podía llevar al ataque de una embarcación en alta mar en un acto pirata. La expedición de un grupo de vikingos podía conducirlos a arrebatar las tierras de un reino y luego asentarse en ellas en una conquista. En conclusión: “múltiples desenlaces”.

Los objetivos a asaltar eran: iglesias, monasterios, granjas, puertos y pueblos sin vigilancia. En ocasiones ciudades y emplazamientos militares dependiendo de sus defensas y la cantidad de efectivos vikingos en la expedición capaces de afrontarlos. En múltiples ocasiones, los objetivos de asalto de los vikingos no estaban cerca de la costa o las vías fluviales, hecho que obligaba a los vikingos a internarse tierra adentro en marchas forzadas en busca de objetivos, convirtiendo la expedición en una incursión de saqueo terrestre.

Estos objetivos de búsqueda no dejaban de ser iglesias, monasterios y poblaciones desvalidas generalmente en valles, praderas o bosques. Podían tomar un par de kilómetros de recorrido o distancias considerables. Las expediciones vikingas dejaban a resguardo sus barcos bajo el cuidado de un contingente vikingo en ríos o en la costa mientras se internaban al interior; esto era muy importante ya que sus navíos eran su único medio de escape en territorio hostil o desconocido.

Los riesgos estaban presentes: un escaso número de efectivos vikingos podía ser derrotado fácilmente, en cambio una tropa numerosa podía delatar su presencia, aunque hicieran frente a una amenaza, por lo tanto, para los vikingos, los asaltos costeros como las incursiones y expediciones al interior de reinos debían llevar consigo el factor sorpresa, lo cual implicaba en muchos casos un acercamiento sigiloso y rápido.

Ubicados en el objetivo los vikingos podían proceder de diferente manera para el asalto según el tipo de instalación, no obstante, por lo común, acechaban el terreno en busca de defensores locales, obstáculos a franquear, tipo de terreno (bosques, llanos, vados, etc), además el cálculo de la cantidad y tipo de habitantes (hombres jóvenes podrían defenderse mejor que los ancianos, mujeres y niños en villas y ciudades), así como las vías de ingreso y vías de escape.

Los ataques a monasterios, abadías e iglesias resultaban más sencillos debido a que sus muros no estaban defendidos y los monjes guardaban reliquias, tesoros y monedas en oro y plata, por lo que en muchos casos el ataque era improvisado. Además, estos lugares contaban con: barriles de vino, agua, provisiones de trigo, especies, cereales, herramientas, etc.  Los sacerdotes eran reducidos por los vikingos en el asalto, torturados para que revelaran la ubicación de las reliquias y tesoros, pues comúnmente los mantenían escondidos, algunos eran asesinados y los más jóvenes eran capturados y apresados para ser vendidos en los mercados de esclavos. Ocasionalmente los vikingos no quemaban estos monasterios o iglesias pues reconocían que los sacerdotes cristianos los volverían a utilizar, habitar y contendrían de nuevo joyas y reliquias a tomar para una futura incursión. Esto último ha hecho pensar a muchos historiadores y expertos en el tema que los asaltos vikingos continentales fueron más comunes de lo que se piensa; ya que los escandinavos retornaban a los monasterios, villas o pueblos que habían asaltado en incursiones anteriores.

En otros casos se encontraban con conventos de monjas, las cuales eran sometidas, violadas y luego apresadas y llevadas como esclavas o en calidad de concubinas. Contrariamente también existían casos donde los monjes, e inclusive monjas, se armaban para defenderse y atacar a los vikingos, lo que al final tenía poca o nula efectividad; ya que caldeaban el ánimo de los nórdicos.

La toma y saqueo de granjas, pueblos y ciudades sin murallas y sin fortificaciones estaba reservado para destacamentos vikingos más numerosos y mejor organizados; puesto que el saqueo de una ciudad es casi similar en ciertos aspectos al de un convento solo que a mayor escala y requería una mayor planificación. Inclusive los granjeros podrían estar organizados para intentar repeler un ataque y las familias a huir a un punto seguro. Los vikingos no subestimaban a los agricultores, una razón para sus fieros ataques.

Se estudiaba el terreno y se intentaba cerrar todas las vías de escape por medio de destacamentos para evitar fugas de habitantes. En estos casos los vikingos estaban mejor preparados ya que había cierto grado de resistencia por algunos pobladores que se defendían. La destrucción era indiscriminada con muertos e incendios. Los vikingos podían asaltar la iglesia de la localidad y podían obtener riquezas en las casas de los moradores, hacerse de implementos como pieles, paños, madera, herramientas, caballos, etc. así como tomar a los sobrevivientes para convertirlos en esclavos. Ciudades con murallas fortificadas debían ser atacadas con un verdadero ejército y contar con mejor preparación.

ꟷ  En el año 810 d.C., durante el reinado de Carlomagno, una flota danesa de 200 naves vikingas dirigidas por el rey escandinavo Göttrick o Gudrød (Godofredo I de Dinamarca) alcanzó la costa de Frisia atacando las islas costeras y luego realizando brutales incursiones de ataque tierra adentro, derrotando a las fuerzas defensoras de los frisones en tres batallas. Los vikingos vencedores demandaron un alto Danegeld (impuesto; tributo) a los vencidos quienes terminaron pagándolo. Según historiadores, estas acciones no fueron simples incursiones, sino expediciones al interior planeadas contra el imperio Carolingio.

ꟷ Desde el año 850 d.C. en adelante los vikingos desarrollaron nuevas fases de sus ataques: en Frankia (Francia) sus incursiones ya no se hacían solo por la navegación en los ríos, sus ataques eran ahora campañas de batalla y estrategia movilizando sus fuerzas junto a su caballería (jinetes vikingos) en ataques a la campiña francesa ya que en el 864 d.C. atracaron sus barcos en el río Charente y viajaron a campo traviesa con sus caballos hasta Clermont en Auvernia para atacarla. Una caminata de más de 100 kilómetros.

-Hall Burning o “Quema del Salón”:

Era una táctica común de asalto a estructuras, instalaciones o granjas, dirigidas también al salón u hogar del jarl o un noble. Era común entre guerras vecinales y enfrentamientos civiles.

Consistía en un destacamento armado de vikingos quienes rodeaban por completo con todos sus efectivos un edificio con guerreros o familias en su interior, posteriormente prendían fuego con teas o flechas incendiarias el tejado, desatando llamas que se extendían a toda la estructura para que fuese consumida.

El objetivo era eliminar a los residentes del edificio por medio del fuego o por asfixia a causa del humo; a su vez el contingente que rodeaba la instalación evitaba que los atacados escaparan atrancando las puertas desde afuera o asesinándolos con hachas y espadas si traspasaban el umbral. Este método de ataque o trampa era realizado de noche, especialmente a altas horas cuando todos los habitantes estaban profundamente dormidos y en múltiples ocasiones los guardias de turno eran eliminados sigilosamente para evitar que dieran la alarma. Debido a que era una actividad conocida entre los vikingos, especialmente durante conflictos internos en Escandinavia, se apostaban varios centinelas en el perímetro del edificio; por lo que este tipo de operaciones para ser ejecutadas requería en ocasiones de un conjunto de guerreros aventajados. 

Ingeniería vikinga:

-Fortificaciones y campamentos:

En una campaña o expedición, un ejército escandinavo o una banda de vikingos podía detenerse para establecer una base de operaciones la cual consistía en un campamento o una fortificación. El objetivo de estos era que todo el destacamento militar, el aparato logístico, los recursos y provisiones fuese acuartelado en su interior como medida defensiva. Una vez establecidos podían conseguir otros recursos de la comarca para aprovisionarse (alimentos, animales de granja, sogas, caballos, herramientas, etc.) por medio del comercio, la negociación o el saqueo.

Estos cuarteles podían ser transitorios o permanentes. Los campamentos podían ser frugales según los objetivos de la expedición, la resistencia y ataque de fuerzas hostiles, ausencia de recursos o una mala estación. Los campamentos simples de tiendas y toldos no eran aconsejables para pasar el invierno. En el caso de cuarteles permanentes, de evidente carácter militar, podían formarse al interior o fuera de estos asentamientos definitivos o comúnmente cuarteles arrebatados a sus adversarios, que con el paso del tiempo se convertían en pueblos o ciudades con su expansión territorial en áreas vecinas formando un gran feudo vikingo. Los mejores ejemplos: el Danelaw en Inglaterra o el Ducado de Normandía en Francia.

Wikimedia commons. Trelleborgen. Author: Sven Rosborn. Link: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Trelleborgen2.jpg

Las fortificaciones vikingas en general podían ser: simples campamentos (tiendas y toldos) con empalizadas a su alrededor, cuarteles fortificados y ciudades amuralladas arrebatados al enemigo que protegían al destacamento en su interior. Muchas de estas fortificaciones servían de alojamiento a la población nórdica en tiempos de crisis y su establecimiento debía tener la certeza que el territorio pertenecía a los vikingos y no a otros clanes rivales o fuerzas hostiles. Cabe recordar que muchos vikingos viajaban con sus familias especialmente cuando las expediciones iban destinadas a conquistar tierras.

Algunas de estas fortificaciones eran circulares y contaban con galeras cuadradas en su interior. Estaban fabricadas con vigas de madera entrelazadas con bancadas de tierra con fosos y murallas a su alrededor. Yacimiento arqueológico famoso de este tipo de cuarteles vikingos son los de Trelleborg y su réplica.

Muros de contención: Danevirke:

El Danevirke fue un muro y foso de contención que se extendía 30 kilómetros en la base de la península de Jutlandia similar al Muro de Adriano (este último más largo y mejor fortificado). Su construcción inició en al año 808 d.C. con el rey danés Godfred (Gudrød) o Godofredo I de Dinamarca, o posiblemente décadas atrás durante el siglo VIII, con el objetivo de detener una posible invasión de Carlomagno tras sus conquistas en Sajonia.

Con sus millas de largo proporcionaba una defensa estratégica. Contaba con una sola puerta cerca de Hedeby (Dinamarca) y canalizaba todo el comercio entre daneses y el Imperio Carolingio. Contenía guarniciones a lo largo de su recorrido que podían dar la alarma en caso de un ataque o invasión.

En general los muros de contención eran prioritarios. Cuando los vikingos conquistaban un pueblo o ciudad sin murallas, optaban por levantar muros defensivos para evitar ataques en su contra, convirtiendo el lugar en un cuartel o pueblo fortificado. En el caso de ciudades o fortalezas arrebatadas que contaban con muros de defensa era prioridad reforzarlos.

En Escandinavia algunos puertos defensivos instalaban en sus perímetros líneas de estacas o empalizadas enterradas sobre el agua y troncos que emergieran en la superficie con el fin de servir de barreras para detener o retrasar el avance de flotas enemigas. Algunas ciudades nórdicas portuarias tenían empalizadas o amplias murallas defensivas a sus alrededores para su defensa.

MÉTODO DE JUSTICIA:

Holmgang (Holmganga):

El Hólmgang o Holmganga cuyo término significa: “Ir a la isla” o “excursión a la isla”, consistía en un duelo frente a testigos entre dos contendientes a quienes se les suministraba una espada, un hacha, una lanza y tres escudos.  Ambos contrincantes luchaban entre sí con las armas mencionadas hasta conseguir un claro vencedor. Se ganaba el duelo cuando uno de los oponentes ponía un pie fuera del área de combate previamente seleccionada, cuando sufría múltiples heridas que le impedían seguir luchando o cuando un contendiente decidía rendirse por cansancio.

El objetivo del Holmganga era restituir el honor de un ofendido y determinar la culpabilidad o inocencia de uno de los contrincantes. El vencedor era inocente o restituía el honor, el perdedor era el culpable y debía resarcir el daño ocasionado según el caso.

Si un hombre libre nórdico mataba a otro, la familia exigía justicia en forma de compensación económica conocida como: Wergeld o “pago de reparación por homicidio o delito”. Si el acusado se negaba a la compensación, interponiendo argumentos de defensa, entonces la disputa era resuelta por medio del Holmganga interpuesta por el Thing o el jarl local. Si el acusado resultaba vencido debía pagar el wergeld exigido por la familia ofendida, pero si el acusado resultaba vencedor era declarado inocente aunque fuese culpable.

El Holmganga era una variante de dictamen de un juicio en la sociedad escandinava para resarcir un delito generalmente de gravedad (asesinato, violación, robo, etc.) además de reparar una ofensa, solventar una difamación o para resolver una disputa entre guerreros vikingos o miembros de la sociedad escandinava. Las rivalidades entre los miembros del hird o entre miembros de la nobleza podían llevar al Holmganga también.

En la práctica, aunque el Holmganga era una forma de justicia en la sociedad vikinga, el resultado (vencedor y vencido o sobreviviente y fallecido) no siempre era del agrado de los duelistas y de sus familias o amigos y terminaba por no ser respetado; incluso aunque se pagara un wergeld. Si un asesino resultaba vencedor en el Holmganga, la familia del perdedor solo respetaba en apariencia el veredicto; posteriormente buscaba venganza asesinando al duelista victorioso al margen de la ley del thing (contratando a otro asesino, realizando una emboscada, ataque en grupo durante la noche, etc.), lo que ocasionaba comúnmente guerras entre familias que podían durar generaciones.

El Holmganga en un principio era celebrado en una pequeña isla o montículo en medio de un río. Esto con el fin de evitar que uno de los contendientes huyera. En regiones como Islandia era celebrado sobre un paño de aproximadamente 5 metros de circunferencia que servía de duela. En todo caso si uno de los duelistas caía fuera del círculo perdía el duelo. En la práctica, el Holmganga era celebrado en cualquier descampado con los guerreros vikingos o los habitantes escandinavos formando un amplio círculo alrededor sirviendo como testigos de la lucha entre dos contendientes y a su vez evitar que huyeran.

Aunque el Holmganga tenía reglas que variaban según regiones de Escandinavia, buscaba la manera posible que ambos contendientes sobrevivieran sin llegar a causarse daño de muerte. Sin embargo, en múltiples ocasiones, el Holmganga ocasionaba muertos y heridos de gravedad, especialmente entre combatientes experimentados.

Muchos guerreros del hird, especialmente los más habilidosos o los mejores guerreros, buscaban la victoria en el Holmganga para ganar prestigio, obtener fortuna, demostrar su valía como guerreros o como una forma de intimidación hacia el resto de vikingos. Se sabe de guerreros escandinavos que hacían del Holmganga una forma de vida buscando compensación en dinero, bienes o tierras. Los berserker y los ulfhednar participaban del Holmganga para obtener propiedades, mujeres y dinero. Esto implicaba “provocar” a otros para que se sometieran al Holmganga por medio de insultos o agravios. Un escandinavo ofendido o acusado no podía rechazar el Holmganga una vez fuese declarado. No acceder a participar al Holmganga o no aparecer previo al mismo era considerado como abandono del duelo y podía declararse al sujeto en cuestión como proscrito. Durante el desarrollo del Holmganga, si uno de los contendientes abandonaba el encuentro por miedo, era considerado señal de cobardía y era declarado al destierro como proscrito.

El Holmganga tenía un alto respeto y sentido del honor en el arte de la guerra de los vikingos y era realizado comúnmente entre los guerreros de élite, los guerreros vikingos más experimentados, berserker, ulhfednar, mercenarios, etc; aunque también podía ser ejecutado entre granjeros, artesanos o comerciantes en disputa. En ocasiones el Holmganga era utilizado como una forma de resolver altercados entre grupos de hird adversarios, jarls rivales y como forma de justicia entre vikingos durante las campañas de guerra, incursiones de asalto y probablemente como veredicto entre dos bandos contendientes que escogían cada uno a su mejor guerrero para que lucharan entre sí.

El Holmganga acabó con el tiempo siendo utilizado por duelistas profesionales para retar a habitantes escandinavos con poca experiencia de batalla, especialmente si eran prósperos o contaban con bienes, por lo que fue considerado como un “robo legalizado” y terminaron siendo prohibidos en Islandia en 1006 y en Noruega en 1014.

No se descarta que el Holmganga fuera utilizado como un sistema ritual, prueba de iniciación como en el caso de la orden vikinga de Jomsviking. Es posible que fuera utilizado como una prueba de ingreso a grupos de berserker, ulfhednar u otro tipo de mercenarios. Y en una visión idealizada del mundo vikingo, como un “suicidio ritual” en vikingos de mayor edad que, según el dogma de la religión nórdica, deseaban ingresar al Valhalla muriendo con honor peleando una última batalla en forma de duelo contra un rival más joven o experto.

MERCENARIOS:

Varegos:

Una de las principales actividades de los vikingos fue el dedicarse a ser mercenarios. Esta condición resultaba en algunos casos más beneficiosa que las incursiones de pillaje, ya que al estar contratados por un jarl solo trabajaban en objetivos definidos por dinero y en algunos casos los excluía de juramentos hacia un señor vikingo. La paga por sus servicios podía ser onerosa según su experiencia y eficacia por lo que un mercenario debía contar con excelentes habilidades marciales.

En la sociedad nórdica podían dedicarse a ser mercenarios: los berserker, ulfhednar, proscritos, miembros renegados del hird, vikingos, soldados rasos e inclusive granjeros que deseaban mejorar su vida y sus ingresos con afán de aventura optando por aceptar riesgos en el camino de las armas.

Algunos vikingos invadían territorios para saquear apoderándose de los mismos sin lograr ser derrotados en un principio, obligando a los señores locales o reyes a contratarlos como mercenarios o entregarles tierras para defenderlas de otros enemigos. Ejemplo de ello es el vikingo Ulf el Gallego o el “Lobo de Galicia” quien según las sagas tras sus ataques en Jakobsland (Santiago de Compostela) sirvió como mercenario en Galicia (España) y el vikingo Hrolf Ganger o Rollo “El Caminante” a quien el rey, Carlos el Simple, cedió el territorio de Normandía para frenar sus saqueos en Frankia (Francia) a cambio de combatir a otros vikingos.

Aunque había mercenarios en Escandinavia entre los más reconocidos en el mundo vikingo fueron los Varegos o Vaeringr, llamados Varjag en Europa del este o simplemente rus, rhos o ruotsi (“remeros”). El término “varego” designaba a todo vikingo independiente de su origen (aunque por lo común provenientes de Suecia y regiones de Europa del este) que hacía viajes de comercio y ataques constantes a Miklagard (Constantinopla) y otras regiones del Imperio Bizantino así como el mundo árabe, donde fueron llamados por los musulmanes como: Waranke, Varanke o ar- Rus.

ꟷ En el año 839 d.C. los vikingos que alcanzaron Bizancio fueron contratados como mercenarios por el emperador Teófilo para abastecer de soldados sus tropas, sirviendo en expediciones navales y formando parte del ejército.

ꟷ Para el año 988 el emperador en turno de Bizancio, Basilio II, decide formar una guardia personal de soldados leales, estrictamente de procedencia nórdica llamada: Tágma tōn Varángōn o Guardia Varega. Esto por causa de su fiereza demostrada en combate y a que los altos mandos militares bizantinos cambiaban lealtades con los pretendientes al trono, a diferencia de la alta lealtad de los escandinavos a cambio de una buena paga. Miles de vikingos posteriormente viajaban desde Escandinavia para unirse a la Guardia Varega debido a los vínculos nórdicos que les unía buscando subsistencia como mercenarios. También viajaban escandinavos para formar parte de la Guardia Varega asentados en otras regiones como Inglaterra o Normandía.

Las principales funciones de la Guardia Varega fueron proporcionar seguridad al Emperador y formar parte del ejército como tropas de élite.

ꟷ Bizancio no fue el único lugar donde contrataban mercenarios vikingos. Se sabe que durante el siglo XI la región de Rus de Kiev entre el 980-1060 d.C. y la ciudad de Londres en 1018-1066 d.C. contrataron en ocasiones el servicio de mercenarios vikingos.

Jomsviking:

Jomsviking fue el nombre de una hermandad de guerreros escandinavos cuya principal actividad bélica fue la de servir como mercenarios a aquellos capaces de pagarles por sus servicios.

Fueron conocidos por ser fieros y expertos guerreros. Estuvieron activos entre los siglos X y XI d.C. en Escandinavia y tuvieron una base de operaciones o cuartel general conocido como: Jomsborg, cuya ubicación se desconoce con exactitud; aunque se sospecha que estuvo en las costas del mar Báltico, presumiblemente en Polonia, desde donde lanzaban sus incursiones al ser contratados, principalmente hacia Escandinavia e Inglaterra; ya que contaban con su propio armamento y barcos drakkar. Presumiblemente también realizaron incursiones bélicas por su cuenta.

Eran conocidos además por ser experimentados en la guerra, además de ser devotos seguidores de Thor y Odín, tenían reglamentos internos equivalentes a una orden monástica militar, por lo que en cierta forma se les ha comparado con monjes guerreros, similar a los caballeros Templarios, Hospitalarios y Teutónicos al estilo vikingo. El ingreso a esta orden estaba sujeto solo a los más fieros, disciplinados, habilidosos y fuertes guerreros y era realizada por medio de una variante del Holmganga.

La saga escandinava: Jomsvikinga narra la fundación de Jomsborg y las misiones sobre ésta mítica hermandad.

GANANCIA Y RESULTADOS DE LA GUERRA:

Danegeld o Impuesto de Guerra y tributo:

Entendido como una estrategia vikinga, el impuesto de guerra o tributo era llamado: danegeld o comúnmente llamado también: geld (oro danés) el cual consistía en un impuesto que las poblaciones conquistadas o atacadas debían pagar a un contingente vikingo para no ser arrasadas. Generalmente tras una batalla victoriosa los vikingos exigían tributo a los vencidos, en otras ocasiones los vikingos llegaban a un pueblo, ciudad o reino y exigían tributo para no atacar.

Esto contribuía a que los vikingos descansaran sus tropas y a la vez por medio del oro financiar sus campañas y sufragar gastos, por lo que el Danegeld era una ganancia de guerra. En muchos casos los habitantes accedían a pagar. El Danegeld, por lo general, se pagaba en oro o plata. Además, el hecho de pagar un danegeld no era garantía que otra flota vikinga distinta no atacaría, pues el trato era con una partida de vikingos en específico.

ꟷ Según las fuentes en el año 845 d.C. el vikingo Ragnar Lodbrok, alcanzó los límites de París y amenazó con arrasar la ciudad, por lo que recibió un tributo de aproximadamente seis toneladas de plata junto con lingotes de oro.

ꟷ En el año 857 d.C. el caudillo vikingo Berno y sus destacamentos habían atacado distintos puntos del río Sena; por lo que en noviembre de 858 d.C. la ciudad de París recaudó un danegeld para pagarle a condición que cesara sus actividades de rapiña.

ꟷ El rey Etelredo II, rey de Inglaterra entre los años 978 y 1016 d.C. pagó un danegeld a los vikingos invasores.

ꟷ En el año 858 d.C. una flota vikinga de cien drakkars llegó a las costas de Galicia (España). Los nórdicos alcanzaron Jakobsland (Santiago de Compostela) estableciendo un asedio. La ciudad pagó un tributo para librarse de la amenaza vikinga. Sin embargo, continuaron con el sitio hasta que el ejército del Rey Ordoño I, bajo el mando del conde Pedro Theon, llegó a la ciudad y derrotó a los vikingos.

Rescate:

El secuestro de personas y ciudades con sus moradores no era necesariamente una finalidad de los vikingos en sus incursiones, ya que entre sus objetivos de ataque estaba como prioridad la captura de los habitantes para convertirlos en esclavos y venderlos en los mercados de Escandinavia o en Miklagard (Constantinopla). No obstante, en casos de personalidades importantes capturados en los campos de batalla o incursiones como: nobles, abades o militares de alto rango, podían utilizarlos como intercambio de rehenes o pedir un rescate por ellos para obtener ganancias y en algunas ocasiones se pedía rescate por toda la ciudad, lo que incluía a sus habitantes.

Por regla, la vida de los rehenes era respetada hasta conseguir un acuerdo por su liberación; mientras eso ocurría podían estar encarcelados y encadenados. Si nadie pagaba un rescate por un rehén entonces los vikingos determinaban si era apto para el trabajo y en caso de serlo lo convertían en esclavo. Si no era apto para el trabajo entonces era ejecutado o posiblemente ofrecido en sacrificio a los dioses.

ꟷ Un caso emblemático es el de la captura del rey de Pamplona García Íniguez en el año 859 d.C. por una expedición vikinga que decidió atacar España (entre los reinos musulmanes y reinos cristianos de la Península ibérica) subiendo a través del río Ebro tras dejar sus bases de Camarga (Camargue, Francia). El rey fue liberado tras pagar un rescate de 70,000 monedas de oro.

Botín:

El botín era el producto de la incursión y debía repartirse equitativamente entre los integrantes de la misma; ya que era la “paga” del guerrero vikingo. Sin embargo, el caudillo vikingo se quedaba con la mayor parte debido a que debía financiar la expedición e invertir el dinero en la compra de barcos, materiales, armas, etc., así como ofrecer banquetes y recompensas a sus guerreros. Si un líder vikingo agasajaba a sus guerreros con banquetes, pero no compartía o daba una parte del botín obtenido entonces perdía el respeto y sus guerreros buscarían otro señor a quien servir en futuras incursiones.

El botín era variado y podía consistir en múltiples implementos, no obstante, lo más valioso eran objetos de saqueo como: telas, pieles, espadas y armaduras (cotas, cascos, etc.) que arrebataban a los prisioneros de guerra o a los soldados enemigos muertos, tesoros, joyas, monedas de oro y plata y esclavos.

Esclavos:

Los esclavos eran importantes para el mundo vikingo; ya que los esclavos realizaban las tareas pesadas y cotidianas. No recibían paga alguna, en cambio debían ser alimentados, vestidos y cuidados en cierta forma para garantizar sus capacidades de trabajo; aunque eso no los eximía de maltratos, abusos y posiblemente servir de sacrificios en rituales de la religión escandinava. Comúnmente los jarls, nobles y vikingos adinerados o con ciertas posibilidades económicas podían permitirse contar con esclavos a su servicio debido al costo de su manutención.

Los esclavos podían ser comprados en los mercados de Escandinavia; aunque una buena parte provenía de la captura en las incursiones vikingas. Los hombres capturados venidos a esclavos eran destinados a trabajar en labores pesadas de granja, minas, sector construcción o ser vendidos en los puertos de Escandinavia y los mercados de Miklagard, etc. Las mujeres capturadas acababan como esclavas para ser destinadas a las tareas domésticas del hogar, ciertas actividades agrícolas, para ser vendidas al mejor postor y en otros casos como concubinas; muchas mujeres capturadas terminaban como esposas de los vikingos. Por otro lado, no todas las incursiones de pillaje vikingas terminaban con la captura de hombres y mujeres como esclavos, ya que esta situación dependía mucho del estado íntegro del capturado, de la capacidad de alimentación y líneas de suministros de la expedición vikinga, a la capacidad de un drakkar para el traslado de la tripulación junto al botín y una posible cantidad de los apresados, así como el respectivo cuidado de tales cautivos. Un hombre o mujer esclavos muy maltratados, enfermos, lesionados, mal heridos o con impedimentos físicos no eran aceptados en los mercados de esclavos; nadie los compraría. En múltiples ocasiones los vikingos solo se conformaban con el botín, no sin someter a torturas y vejaciones a los pobladores en sus asaltos.

En ocasiones los papeles se invertían; ya que los vikingos podían ser derrotados en sus incursiones y terminaban siendo torturados o ejecutados.

Tierras:

La adquisición de tierras era un objetivo valorado por los vikingos. Aunque muchos retornaban a Escandinavia con el botín obtenido, muchos otros tomaban las tierras conquistadas al adversario, por lo común, para establecer una granja con sus familias y de ser posible hacer comercio.

No obstante, en varias ocasiones la toma de tierras implicaba arrebatárselas a los habitantes autóctonos, establecer defensas contra el enemigo, establecer alianzas o firmar acuerdos. En otras ocasiones implicaba respetar a los ciudadanos conquistados para que estos aceptaran la autoridad de los nuevos gobernantes.

ꟷ Durante finales del siglo IX d.C. Alfredo El Grande (Inglaterra) había conseguido expandir las fronteras de su reino: Wessex, que se extendía por el sur inglés estando enfrentado a los vikingos daneses y noruegos; sin embargo, en el año 886 realizó tratados de paz con el rey nórdico Guthrum y su ejército de vikingos, acordando que los escandinavos no atacarían más, estableciendo las tierras y las fronteras del Danelaw el cual sería el territorio ocupado por los escandinavos en Inglaterra.

ꟷ En el año 911  d.C. el vikingo Rolf Ganger o Rollo “El Caminante” firmó un acuerdo con el rey francés Carlos “El Simple” obteniendo las tierras de Normandía de forma legal, permitiendo que muchos vikingos lograran obtener tierras e inclusive casarse con mujeres locales, a condición que defendieran las tierras de otros ataques vikingos y respetaran a los habitantes cristianos. 

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