La Era de los Descubrimientos.

Al hablar de la Era de los Descubrimientos, el término se extiende a una época de exploración y expansionismo europeo, lo cual incluye un período de tiempo histórico caracterizado por el predominio de los viajes marítimos, colonización, expediciones militares de conquista, así como evangelización y propagación de los valores y la cultura europeas de su tiempo.

Los motivos de esta expansión de Europa están en la caída de la ciudad de Constantinopla en 1495 siendo asaltada y tomada por los turcos otomanos, acontecimiento que provocó el predominio del Imperio Otomano sobre Medio Oriente, tomando para sí importantes centros comerciales y vías de acceso marítimas y terrestres al este de Europa; situación que cerraba las rutas de acceso al comercio entre Occidente y la India.

La conquista de Ceuta (región en el estrecho de Gibraltar en la costa africana) en 1415 a los musulmanes por los ejércitos de Portugal del príncipe Enrique el Navegante, sería para algunos historiadores el inicio de la expansión europea o Era de los Descubrimientos y una forma de respuesta frente a la creciente expansión islámica, la cual sería frenada por los europeos hasta los siglos XVI y XVII en los conflictos de: el Sitio de Viena de 1529, la Batalla de Lepanto 1571 y la Batalla de Kahlenberg en 1683.

Por otro lado, Europa, pese a encontrarse cercada al este y el sur por el mundo musulmán, había abierto relaciones comerciales con los territorios islámicos entre períodos de guerras, situación que permitiría a los europeos apreciar productos en manos de los mercaderes árabes como: el azúcar, las especies (canela, pimienta etc.), alfombras, joyas o las telas; y al mismo tiempo aprender de las ciencias árabes y la importación del conocimiento desde China y la India, situaciones que desencadenarían la curiosidad y las ansias por el saber científico europeo y con ello aumentar el afán por los viajes y la exploración.

Parte de tal expansión también tuvo otros motivos como: la naciente burguesía donde comerciantes adinerados buscaban aumentar sus ganancias por lo que apoyaban patrocinando exploraciones en busca de nuevas rutas y emporios comerciales.

Los reyes habían aumentado su poder desde finales de la Edad Media produciendo una centralización del mismo, lo que les llevaría a incrementar posesiones territoriales por medio del descubrimiento de nuevas tierras para colonizarlas.

Los adelantos científicos de la época permitieron la navegación a través de los océanos incorporando a la ciencia náutica el uso del astrolabio, el cuadrante o la brújula, además de la fabricación de nuevos barcos como la carabela cuyas características permitían realizar viajes marítimos con eficacia debido a su: maniobrabilidad, capacidad de carga y porque podía alcanzar mayor velocidad en el agua.

La Era de los descubrimientos incluye una serie de exploraciones esenciales que ampliaron la visión de los habitantes del planeta, estableciendo el contacto entre diversas culturas ajenas o desconocidas, además de extender el acercamiento entre las ya conocidas (Europa y el mundo árabe).

Las exploraciones que permitieron abrir el contacto entre diversas culturas han existido a lo largo de la historia, las cuales podrían catalogarse también como descubrimientos. Ejemplos serían la época de expansión marítima de los nórdicos por medio de los guerreros saqueadores vikingr o vikingos en sus drakkar desde el siglo IX d.C. quienes permitieron un contacto sólido entre Escandinavia con las regiones de Europa, el mar Mediterráneo, Bizancio e inclusive con el mundo árabe.

Destaca en este aspecto también el viaje de Marco Polo a Oriente en 1271 o las rutas comerciales y migratorias entre el mundo islámico, la India y China a través del océano Indico.

Pero precisamente es la “Era de los Descubrimientos” comprendida entre los siglos XV al XVIII cuando Europa abrió las rutas marítimas hacia regiones del globo terráqueo poco o nunca exploradas y que posteriormente unirían a los reinos ya conocidos, siendo descubrimientos esenciales, los cuales incluyen: la exploración de las costas africanas, el descubrimiento de América o el “Nuevo Mundo”, el establecimiento de la ruta del cabo de Buena Esperanza hacia las Indias y la primera circunnavegación del globo.

Estos fueron acontecimientos fundamentales que iniciaron las relaciones científicas, comerciales y culturales con el resto del planeta.

Las exploraciones de este período fueron esenciales, destacando las expediciones marítimas para poder realizar viajes extensos oceánicos, trazando costas y el hallazgo de nuevos territorios y el respectivo conocimiento de su existencia. En este último aspecto destaca el continente americano que, a pesar de su existencia, era desconocido para Europa, Medio Oriente y el resto de Asia, de ahí que su hallazgo para Europa, y el resto del mundo, haya sido parte de un acontecimiento trascendental en la historia de la humanidad.

Así, por Era de los Descubrimientos se entiende una serie de exploraciones que permitieron el hallazgo de regiones existentes del planeta que no habían estado en contacto entre sí, y por lo tanto eran desconocidas las unas a las otras, permitiendo establecer por medio de las sucesivas expediciones una serie de relaciones económicas, sociales y culturales entre las sociedades que habitaban esos territorios ahora reconocidos.

Los viajes de Cristóbal Colon en el Nuevo Mundo desde 1492 pusieron en contacto a los europeos con los nativos caribeños y centroamericanos, o la expedición de Hernán Cortés en Mesoamérica puso en contacto a los españoles con los aztecas de Tenochtitlán, llevando como resultado a un descubrimiento entre sociedades diferentes en la época.

Para los aztecas y los nativos caribeños debió resultar asombroso el “descubrir” a soldados españoles desembarcando en grandes navíos en las costas, vistiendo corazas brillantes, portando espadas, casos y arcabuces, ondeando estandartes reales y montando caballos; aspectos totalmente desconocidos para su cultura. Los españoles a su vez debieron quedar asombrados al “descubrir” las edificaciones piramidales de Tenochtitlán y la organización de las ciudades mesoamericanas como una cultura nueva y distinta a la que desconocían en absoluto.

La Era de los Descubrimientos con sus respectivos viajes de exploración a lo largo de los siguientes siglos permitió abarcar el contacto significativo del globo entre europeos y no europeos.

Por otro lado, existió un punto negativo en el descubrimiento en un inevitable choque de culturas, especialmente en el descubrimiento de América; ya que Asia y África mantenían ciertos contactos con el continente europeo.

Tanto europeos como nativos americanos tenían distintas formas de pensamiento, al igual que diferentes patrones culturales y, además, peculiares formas de una visión de la vida. Situaciones que desencadenarían la formación de alianzas y en otras circunstancias puntos de vista distintos que desataría conflictos.

Reinos como España y Portugal buscaban no solo nuevas rutas comerciales, sino la colonización de territorios para expandir las fronteras de sus reinos, hecho comprensible por causa de la creciente rivalidad y conflictos entre los diferentes reinos de Europa, provocando la imperante búsqueda de las materias primas y recursos para el sostenimiento y defensa de una nación entera.

El comercio de un reino y el mantenimiento de sus ejércitos serían indispensables posterior a la Edad Media y el inicio de la Era Moderna. A esto, en siglos venideros, se uniría una excelente economía y el adelanto científico, aspectos fundamentales, esenciales y decisivos para el desarrollo de una nación. 

El oro o la plata, por ejemplo, no era necesariamente un recurso para aumentar las ansias de riqueza desmedida de un noble o un conquistador sediento de gloria y dinero, sino un requerimiento para sostener el aparato de la administración de una monarquía y una base económica necesaria para las funciones de un reino. El oro era indispensable para la acuñación de moneda en Europa, pieza importante para el comercio y las actividades financieras.

La colonización que sobrevino con la Era de los Descubrimientos, conllevaba obligatoriamente como punta de lanza la evangelización de la doctrina cristiana, acontecimiento contrario a la visión religiosa de los pueblos nativos de América y otras latitudes, lo mismo que la adaptación a una cultura europea.

La colonización de un territorio, si bien llevaba implícito el aspecto civilizador y la unificación de pensamientos, terminó por desplazar los aspectos culturales de los pueblos nativos americanos.

La forma de vida, cultura y comprensión de unos pueblos chocarían contra la visión de otros.

Comercio y carabelas.

El impulso primordial de la Era de los Descubrimientos estuvo en el factor comercial y el transporte a través del océano por medio de la navegación. Esto desembocaría en el desarrollo de mejores embarcaciones con mayor capacidad de transporte y al final con mayor capacidad para la guerra, factores indispensables para revitalizar la economía de los reinos europeos tras siglos de conflictos, alteraciones climáticas, peste y enfermedades, crisis demográfica, etc.

La Era de los Descubrimientos trajo consigo una mejora en el comercio mundial. El descubrimiento de América junto con los viajes transoceánicos hacia Asia y África permitió la introducción de especies de plantas comestibles y otros materiales del Nuevo Mundo y otras regiones a Europa. Los fines comerciales fueron los factores indispensables para el desarrollo de la Era de los Descubrimientos y la expansión de las rutas comerciales en todo el planeta.

Así como el café y el té llegaron desde oriente a Europa, el maíz, el chile, el cacahuate, el tomate, etc., alcanzaron el territorio europeo fomentando su consumo y su respectivo comercio. De tal forma que los intercambios comerciales con Asia y las riquezas minerales de América robustecieron la economía de Europa. Muy importante fueron las especias.

La Era de los Descubrimientos permitió el desarrollo y establecimiento de las lenguas entre los cambios culturales y sociales subsecuentes. El idioma español, el inglés, el francés y el portugués se extendieron por todas las regiones del continente americano durante la colonización.

Uno de los principales factores para el origen y desarrollo de la Era de los Descubrimientos fue la mejora, el diseño y construcción de los barcos para los viajes durante los siglos XV y XVI.

Desde los siglos XIV y XV, los barcos del norte y sur de Europa eran distintos manteniendo identidades separadas. En el norte de Europa se fabricaban bajeles robustos conocidos como cogs que utilizaban velas cuadradas y estaban construidos sobre planchas de madera que se superponían entre sí al igual que los antiguos barcos vikingos. En el sur se construían galeras de estrechos cascos y movidos por bancos de remeros o velas latinas (triangulares) más aptas para la guerra (como la Batalla de Lepanto en 1571) que para viajes largos en rudas condiciones como el Atlántico.

Portugal y España fabricarían un híbrido de ambos modelos de barcos que resultaría ser la carabela, embarcación pequeña pero ágil entre 60 y 70 toneladas de capacidad de desplazamiento y con 60 a 70 pies de longitud, con poca capacidad de carga compensado con una combinación de velas latinas y cuadradas y dotada con una quilla en punta y un timón de codaste que le otorgaban rapidez en los viajes por mar, especialmente con vientos favorables,  las cuáles serían asignadas para las exploraciones marinas. Dos de los tres barcos en la expedición de Cristóbal Colón de 1492, La Pinta y La Niña, eran carabelas. Las carabelas fueron utilizadas principalmente por sus características para los viajes de exploración.

Las carabelas posteriormente darían paso a la construcción de galeones, naos y carracas.

Vikingos antes que Colón y el Kon Tiki.

Cinco siglos antes que Colón, según las crónicas escandinavas, aproximadamente entre finales del siglo X y principios del siglo XI Leif Erikson, hijo de Erik El Rojo, pisaba tierras americanas en Terranova, actual Canadá, habiendo cruzado el atlántico Norte.

Según los indicios y datos, colonias escandinavas conocidas por las sagas nórdicas como «Markland» y «Vinland» (posiblemente Nueva Escocia y Terranova respectivamente) fueron establecidas en el continente americano cerca del año 1000 d.C., lo que demostraría la llegada de los primeros europeos previo al descubrimiento de América por Colón.

Sin embargo, la llegada de los nórdicos a América, aunque admirable y reconocida por múltiples historiadores, ha quedado descartada como un descubrimiento debido a que los vikingos no establecieron una presencia permanente en el continente, ni dieron comienzo a una colonización a diferencia de españoles, portugueses, franceses o ingleses cientos de años después.

Los últimos estudios realizados y publicados en octubre de 2021 por la revista de carácter científico Nature podrían arrojar evidencias fidedignas de la presencia de los vikingos en el continente americano estableciendo una fecha fija de tiempo al 1021 d.C. relacionados con los hallazgos recientes de artefactos de madera de la zona de los restos de sus asentamientos en Canada.

Link: https://www.nature.com/articles/s41586-021-03972-8

Link: https://cientificamente.com.ar/2021/10/28/los-vikingos-ya-estaban-presentes-en-america-hace-exactamente-1-000-anos/#more-5406

En 1960 el investigador noruego Helge Ingstad y su esposa, la arqueóloga Anne Stine Ingstad, descubrieron las ruinas de un asentamiento humano en la localidad de L’Anse-aux-Meadows en la península septentrional de Terranova, Canadá. Tras una serie de excavaciones y estudios posteriores llegaron a la conclusión que las runinas eran los restos de un asentamiento de origen europeo vinculados a los escandinavos; ya que el lugar tenía utensilios de manufactura vikinga y consistió específicamente en un asentamiento conformado por: tres viviendas, un aserradero, tres almacenes, un astillero y una forja; cuyo desarrollo habría estado activo entre los años 990 y 1050 d.C.

Poco más de 60 años después, en un nuevo estudio publicado en octubre de 2021, fueron utilizados tres trozos de madera del área de L’Anse aux Meadows en Terranova, Canada, asociados a la actividad vikinga en la zona; debido a que estos trozos de madera tenían signos de haber sido trabajados con instrumentos de metal: hachas, cuchillos o espadas atribuidos a los vikingos; herramientas no disponibles en América por las tribus nativas locales.

El equipo investigador descubrió en los trozos de madera la presencia de unas partículas de radiocarbono específicas atribuibles a un evento cósmico: una tormenta solar masiva que dejó partículas de radiocarbono durante su actividad en la composición de los árboles acaecida en el año 993 d.C. Los trozos de madera del área de L’Anse aux Meadows, trabajados con herramientas supuestamente nórdicas, contaban con tal muestra de radiocarbono atribuible a la tormenta solar.

Posteriormente se cortaron los anillos hasta el borde de la corteza de los trozos de la madera en estudio para tener una medida exacta o estimada y determinar en qué año el árbol fue talado. Las tres piezas de madera eran de árboles distintos, sin embargo, las tres señalaban hacia el mismo año: 1021 después de Cristo.

Sin obviar el hecho que los escandinavos en definitiva habrían llegado a América antes que Colón, el estudio publicado ha generado amplio debate, especialmente sobre cuanto habría durado la presencia vikinga en Norteamérica y si los nórdicos habrían establecido más de una base o colonia perdurable en el Nuevo Mundo.

El descubrimiento de L’Anse aux Meadows y su vinculación con asentamientos vikingos en América siempre ha generado discución. L’Anse aux Meadows ha sido considerado no como un asentamiento permamente vikingo, sino relacionado con múltiples variantes: una estación de paso escandinava, una granja aislada abandonada, un taller de reparación de barcos o su posible analogía con la leyenda del reino vikingo de Saguenay narrado por las tribus nativas.

El descubrimiento de América por marinos escandinavos y una eventual disposición de bases y colonias, habría quedado suspendido debido a que los nórdicos, según la historia oficial, fueron expulsados por conflictos con los nativos, quienes eran superiores en número. Por otro lado, se ha postulado que los nórdicos nunca se percataron del enorme continente frente a sus ojos junto a un inexplicable desinterés en la sociedad nórdica por tierras repletas de recursos, especialmente la madera abundante en miles de hectareas intactas de bosques en Norteamérica.

Es posible por otro lado que los escandinavos no hubieran olvidado las tierras americanas tras las primeras incursiones en el Nuevo Mundo. Es plausible que las primeras colonias de escandinavos asentados en territorio americano, que fueron expulsadas en principio por los indios americanos, estuviesen conformadas por nórdicos no experimentados en la guerra pese a las fuentes oficiales: Sagas vikingas del siglo XIII acerca de Vinland: Grænlendinga saga o “Saga de los Groenlandeses” y Eiríks saga rauða o “Saga de Erik El Rojo”; que narran enfrentamientos entre ambas facciones, siendo los navegantes nórdicos simples colonos, marineros o granjeros en su mayoría y en primera instancia. Tales sagas no son fuentes exactas; ya que toman en consideración elementos históricos mezclados con la mentalidad nórdica y su mundo mitológico.

Es factible pensar en la hipótesis que posterior a ellos, en forma secreta o en hechos no narrados, ocultos u omitidos en las sagas escandinavas, los nórdicos desarrollaron expediciones esporádicas hacia Vinland para la búsqueda de madera, metales y otros recursos, enfrentándose a los amerindios en campañas de guerra abiertas. Las sucesivas y nuevas expediciones escandinavas, numerosas y conformadas de guerreros experimentados en la guerra, constituidas por contingentes de nórdicos y vikingos con disposición probable de una caballería en imitación a los ejércitos medievales del sur de Europa, logrararían hacer retroceder y derrotar convenientemente a las fuerzas indígenas locales y extraer recursos de América del norte.

Sin embargo, el viaje a través del océano ártico y su alto costo en materiales y vidas humanas, reflejado en tormentas, el duro clima ártico, los icebergs, las corrientes marinas, los naufragios, un viaje largo con insuficientes o nulas áreas de abastecimiento (Groenlandia), la escasez de agua y comida y las peligrosas rutas marítimas del Atlántico Norte, harían posiblemente que los vikingos renunciaran a un largo recorrido, donde el costo superaba el beneficio. Los drakkars vikingos eran embarcaciones ágiles; pero no estaban aptas para largos viajes de exploración a través del océano.

Así, la ausencia de una permanencia perdurable nórdica en América y su contribución a un conocimiento del mundo conocido quedaría relegada en el olvido extraviándose en la niebla de los tiempos y conformada en el campo de la leyenda.

Ante esto se deduce que los viajes oceánicos no eran algo tan novedoso desde la antigüedad; aunque con la particularidad de ser cabotaje en múltiples casos, de los cuáles no hay certezas o solo se tienen indicios.

Entre estos viajes destacan la expedición del explorador griego Piteas de Masalia (hoy Marsella, Francia) en el siglo IV a.C. quien realizó un viaje desde el Mediterráneo hacia el norte de Europa proporcionando noticias sobre la región mítica de Tule (Thule), a la que se ha señalado como Islandia o con mayor posibilidad Escandinavia.

Los viajes de los fenicios no estuvieron apartados de grandes y trascendentales travesías; aunque inciertas; conocidos éstos desde tiempos inmemorables como los primeros navegantes de la historia.

Heródoto menciona la existencia de una expedición fenicia patrocinada por el faraón Nekau en el siglo VII a.C. quien deseaba buscar un paso de navegación desde el extremo occidental del reino de Egipto hacia el sur del mismo (Kush) para obtener rutas de acceso hacia territorios africanos y asiáticos como puntos de comercio o de conquista. Esto implicó para los fenicios un viaje hacia el oeste por el mar Mediterráneo hasta alcanzar el estrecho de Gibraltar; ya que los habitantes egipcios y otros pueblos del mediterráneo consideraban que el continente africano no se extendía demasiado hacia el sur; por lo que los expedicionarios fenicios habrían alcanzado las costa de Marruecos y luego posiblemente descender por la costa occidental africana haciendo cabotaje hasta alcanzar el cabo de Buena Esperanza siglos antes que las expediciones portuguesas de Bartolomé Díaz. No hay certeza ni datos que aporten que el viaje fenicio patrocinado por los egipcios haya sido exitoso.

China contaba con una tecnología marítima en algunos aspectos superior a la europea y la del Medio Oriente. Tenía relaciones comerciales con todo el sudeste asiático contando con una expedición por el almirante Zhéng Hé entre 1405 y 1433 que alcanzaría regiones de Sri Lanka y el África Oriental, postulándose además su llegada a las costas de Australia e inclusive a Norteamérica a través del Pacífico. No obstante, se ha hecho referencia a que dicho descubrimiento quedaría infravalorado por causa que China se consideraba culturalmente superior a las tierras descubiertas, y al resto del mundo, sin valorar en su momento las posibilidades de intercambios comerciales o relaciones diplomáticas duraderas. Consecuentemente China se aislaría del mundo mientras los europeos dedicaban tiempo a los viajes de exploración.  Situación que colocaría a Europa a la cabeza de las exploraciones y la expansión.

Así como los vikingos y los viajes a Terranova en su llegada a América, primordialmente los árabes, los indios, los chinos y los polinesios ya habían realizado viajes transoceánicos espectaculares mucho antes que los viajes europeos de los siglos XV y XVI.

En general, aunque todas estas hazañas no tengan certeza de veracidad o tengan carencia de pruebas fidedignas, no se descarta en alguna manera que hayan sido reales, lo que supone que los pueblos de la antigüedad pudieron realizar semejantes viajes debido a su tenacidad y los adelantos técnicos de la época o su entorno.

El principal inconveniente para la aceptación de los posibles viajes por parte de diferentes culturas (vikingos, fenicios, chinos, etc.) es que tales hazañas no se repitieron, quedaron en el olvido con los siglos, solo tuvieron trascendencia local si fueron reales y, en algunas situaciones, dichas expediciones solo han quedado como meras hipótesis, suponiendo que estas exploraciones hubieran sido tergiversadas o modificadas convenientemente. Ante todo, la escasez de evidencias sólidas, exceptuando el caso escandinavo de Terranova, es predominante.

Destaca así el barco y expedición homónima de Kon Tiki (dios solar de los indios incas: Viracocha) de 1947 realizada por el explorador noruego: Thor Heyerdahl (1914-2002) a través del Océano Pacífico, desde Perú hasta Polinesia.

Kon Tiki

Esta expedición consistió en la fabricación de una embarcación con materiales autóctonos de la zona del Perú de construcción indígena (balsa de troncos y vela) con una tripulación de seis hombres escandinavos, trazando una ruta en el Pacífico de este a oeste, siendo la nave impulsada únicamente por las corrientes marinas, el viento y las mareas sobre la línea oceánica del Ecuador. La travesía duró 101 días, habiendo la tripulación partido bajo el mando de Thor Heyerdahl desde las costas de Perú hasta alcanzar sanos y salvos el atolón de Raroia del complejo de islas Tuamotu (Polinesia francesa en la actualidad).

El objetivo de este viaje marítimo era demostrar una teoría: que el poblamiento de la región de Polinesia hubiese sido posible por los nativos americanos vía marítima desde América del Sur, en balsas idénticas al Kon Tiki usada durante la travesía, previo a la época precolombina. Aunque el viaje de Thor Heyerdahl resultaría exitoso, sigue formulando una hipótesis hoy en día discutida, avalada por algunos historiadores y descartada por otros.

No obstante, estudios científicos han demostrado material genético de pollos en Surámerica proveniente de las islas del Pacífico, sugiriendo que los polinesios introdujeron tal animal doméstico entre los indígenas suramericanos, a parte del material genético humano compartido entre ambos grupos, lo que acrecentaría la posibilidad de relaciones y migraciones de pobladores de un continente a otro a través de viajes oceánicos desde tiempos remotos.

Link: https://www.pnas.org/content/104/25/10335

Aunque la Era de los Descubrimientos se caracterizó por travesías marítimas como forma de desplazamiento, también existieron rutas terrestres que unieron pueblos y culturas como la Ruta de la Seda desde el siglo I a.C. en sus diversas variantes, que permitieron conectar Mongolia y China con India, Persia, Arabia, Siria y Turquía; y desde estas últimas locaciones hacia Europa.

Previo al establecimiento de la ruta de la seda reconocida y utilizada por los mercantes de Oriente y Medio Oriente, debió existir un número estimado de exploradores quienes por espacio de años debieron trazar la ruta de la Seda gracias al deseo de exploración, la búsqueda de riquezas o recursos naturales, los testimonios de remotos viajeros, migraciones humanas antiguas o pioneros locales. Esto no dejaría duda que las exploraciones humanas y el acercamiento y descubrimiento entre civilizaciones debió ocurrir desde tiempos lejanos.

No obstante, tales travesías tenían limitantes como las provisiones, las distancias extremas, el clima, los accidentes geográficos y las diferencias culturales.

América y la colonización.

Aunque se ha postulado que Europa previo a la Era del Descubrimiento desde 1,400 a.C. estuvo aislada en ciertos aspectos, lo cierto es que tenía contactos con el mundo islámico, el norte de áfrica y Medio Oriente, así como el conocimiento de la existencia de la India y China.

Europa, África y Asia en buena medida reconocían su existencia mutua pese a sus diferencias, especialmente en el ámbito religioso (cristianismo e Islam), contado con lazos más comerciales que diplomáticos pese a las grandes barreras geográficas marítimas y terrestres (selvas, cordilleras, desiertos, llanuras, etc.) hecho que permitió un mejor desarrollo de las ciencias y las artes a través de los intercambios científicos y culturales. Buen ejemplo de ello es el descubrimiento de la pólvora por los chinos y su uso distintivo por los europeos.

América por el contrario tuvo la particularidad que se había mantenido aislada del resto de los otros continentes, suceso que mantuvo al Nuevo Mundo en una situación de aislamiento científico y cultural, en ciertos aspectos, en comparación con los adelantos que Europa, África y Asia habían alcanzado en otros campos.

Entendible es no restar mérito a las culturas americanas precolombinas. Los mayas habían inventado el número cero al igual que los hindúes, salvo que la cultura mesoamericana (región meridional de México, Guatemala y zona occidental de Honduras y El Salvador en Centroamérica) había establecido el uso del cero en sus sistemas aritméticos 600 años antes que la cultura del Ganges.

Por otro lado, el calendario maya era astronómicamente preciso, cuya duración del año de 365 días tenía una corrección mucho más precisa que el calendario gregoriano. Europa previamente utilizaba el calendario juliano e introdujo la corrección del tiempo con el uso del calendario gregoriano hasta 1582. Los mayas habían realizado dicha corrección del tiempo entre el siglo VI y VII a.C. revelando una precisión admirable entre sus astrónomos dentro de las castas sacerdotales.

Sin embargo, frente a América, Europa contaba con adelantos científicos de su época previamente establecidos desde siglos atrás por su contacto con la ciencia del mundo árabe, Bizancio y los productos lejanos provenientes de la India y China, además de contar con la herencia de civilizaciones antiguas. Es reconocido ampliamente la enorme influencia a Occidente de: la cultura del Imperio Romano, la ciencia y la filosofía del mundo griego y la influencia religiosa hebrea; y a estos el antiguo Egipto y Mesopotamia. Europa además contaba con múltiples innovaciones junto a un continuo desarrollo a partir del siglo XV y la Era de los descubrimientos fue una muestra de ello.

La Era de los Descubrimientos trajo consigo no solo un auge comercial, la exploración y el movimiento de Europa a través del mundo, sino al descubrimiento de tierras que llamaron la atención de europeos en busca de lugares para asentarse y tener un nueva forma de vida, con situaciones que eran negadas en sus lugares de origen provocando migraciones hacia América junto a Oceanía que tuvieron la particularidad de convertirse en territorios para la búsqueda y formación de nuevos establecimientos comerciales y asentamientos para vivir, lo que significó una: Colonización de los nuevos territorios.

Cuando los primeros colonos españoles y portugueses, y posteriormente ingleses y franceses, cruzaron el Atlántico para radicarse en América, las recientes colonias tras los primeros contactos y sucesivos viajes de exploración, generalmente se asentaban junto a comunidades indígenas o en lugares donde los nativos habían vivido anteriormente, acontecimientos que ocasionarían una apropiación de tierras desplazando a las comunidades indoamericanas, la cual estuvo fundamentada en un inicio por la evangelización del cristianismo a los pueblos americanos y el deseo de llevar a los amerindios a la civilización europea. En el caso de España esta situación estuvo justificada por medio de la responsabilidad conferida por el Papa; mientras que en Inglaterra por medio de la autoridad real de los reyes como defensores de la Fe cristiana.

Estos antecedentes estuvieron marcados en múltiples casos por la resistencia de los pueblos nativos americanos lo que llevó inevitablemente a batallas campales entre amerindios y europeos, en general por causa de prejuicios, los diferentes patrones culturales, las claras diferencias religiosas y las distintas formas de ver y entender el mundo.

Es necesario comprender que el descubrimiento de América y su posterior colonización y conquista resultó en un choque inevitable de culturas, cuyas visiones del mundo y objetivos eran distintos en muchos aspectos.

La colonización subsecuente de América estuvo realizada en mayor medida principalmente por España, Inglaterra, Francia, Portugal; así como Países Bajos, Dinamarca, etc.; siendo el Imperio español quien tendría mayor presencia en el Nuevo Mundo con una influencia que evolucionaría a ser establecida hacia el siglo XVIII desde el norte y centro del actual Estados Unidos de América, México, Centroamérica, Antillas y zona occidental de Suramérica.

España realizaría sucesivas expediciones tras el descubrimiento de Cristóbal Colon conquistando y sometiendo a los reinos Azteca e Inca por Hernán Cortés y Francisco Pizarro respectivamente, formando dos grandes virreinatos: Nueva España, con capital en la ciudad de México; y el de Perú, con capital en Lima; y posteriormente otros como el Virreinato de Granada y el de Río de la Plata.

Muchas de estas conquistas fueron realizadas realmente por alianzas entre europeos e indígenas. Estos últimos formando tales alianzas para derrotar a otros pueblos amerindios que consideraban rivales o enemigos habiendo estado sometidos por estos. Ejemplo de ello es la Conquista de Tenochtitlán en México entre un combinado de españoles y tlaxcaltecas, donde estos últimos se aliarían a los españoles para frenar el avance azteca y sus abusos sobre otras tribus conquistadas previo a la llegada de los ibéricos.

Sin embargo, ante estas expediciones, lo cierto es que la Corona española no contaba recursos que las financiaran, de tal forma que muchas de estas misiones de descubrimiento fueron impulsadas por comerciantes o hidalgos en calidad de empresas privadas. El capitán de una misión y la Corona firmaban los términos llamados: Capitulaciones. El patrocinador o el dirigente de la expedición se comprometía a reunir una hueste, financiarla o conseguir financiamiento por medio de terceros que lo patrocinaran, explorar los territorios, incorporarlos luego a la corona española y cristianizar a la población. Los reyes católicos por su lado concedían al capitán parte de las tierras adquiridas junto a la gobernación del territorio conquistado con deberes y lealtades a la corona, y a los financistas de la expedición una parte de las ganancias, concesiones, libertad de comercio, etc.

Conquistadores españoles, en tiempos de conflictos, equiparaban a los pueblos mexicas como musulmanes, comparando las pirámides amerindias (Tenochtitlán) con mezquitas, hecho por causa que los reinos españoles unificados desde la Edad Media habrían de recuperar y conquistar territorios musulmanes en la península hasta la caída y toma de Granada en 1492, último bastión musulmán en España, hecho que recordaría a muchos españoles la dominación árabe y la Reconquista española en su historia, comparando de tal forma la lucha contra los nativos americanos por parte de algunos españoles como una situación similar especialmente en el campo religioso. Estas y variadas situaciones, en ocasiones, condujeron a una justificación para la dominación sobre las poblaciones nativas debido a los distintos conceptos religiosos, especialmente el rechazo tradicional desde la antigüedad del cristianismo hacia los dogmas politeístas y no cristianos.

En la península ibérica, y otras regiones de Europa, había por ejemplo un rechazo hacia los judíos a pesar que estos habían jugado un papel fundamental en la economía y el aporte a las ciencias medievales, obligando a muchos de ellos a la conversión o a la expulsión de territorios como la acaecida en España en 1492 por mandato de las coronas de Castilla y Aragón en una búsqueda por la unificación en una sola base religiosa.  

No obstante, frente a esta circunstancia, desempeñó un papel definitivo la Iglesia Católica en el Nuevo Mundo, quien promovió durante y posterior a la Conquista, la evangelización, la conversión y la protección de los nativos americanos al cristianismo destacando figuras como Fray Bartolomé de las Casas y posteriormente Fray Junípero Serra.

La colonización del continente americano en general, tuvo como objetivos el desarrollo de la minería en la búsqueda del oro y la plata, el desarrollo de la agricultura, el establecimiento de colonias y la población de nuevos territorios y el descubrimiento y posterior intercambio comercial de productos autóctonos del Nuevo Mundo.

Para Inglaterra por ejemplo la colonización tenía argumentos importantes ya que las colonias enriquecían a el Imperio Británico pues el Nuevo Mundo contaba con nuevos productos que eran demandados por Europa y las colonias podrían ser fuentes de abastecimiento. Inglaterra estaba en una necesidad de los metales preciosos, el pescado como fuente de alimento vital introducido a la isla británica por holandeses, vino importado desde Portugal y el Mediterráneo y la madera, para los artilugios navegación y la construcción de barcos, de la cual Inglaterra carecía. De tal forma que el continente americano se convertiría para los ingleses en centros alternativos de abastecimiento con las futuras compañías colonizadoras de Virginia y Nueva Inglaterra, donde establecería colonias y zonas comerciales y el cultivo del tabaco.  

Las colonias americanas fundadas condujeron a la construcción de Iglesias, escuelas, ayuntamientos o edificios gubernamentales, puertos, fortalezas e inclusive hasta Universidades.

Hubo diferencias importantes entre los modos español y británico de abordar la situación de los pueblos indígenas.

Parte de la influencia y la colonización de los territorios de América por Europa incluiría la conquista y la dominación sobre los habitantes nativos, lo que implicaba la asimilación cultural y la imposición de la organización y estructura política y religiosa de los conquistadores.

Contrario a lo que se concibe, la relación entre indios y europeos no siempre fue de total resistencia o rechazo, al menos en un principio. Tanto los indios del Norteamérica, México, Mesoamérica y Suramérica en múltiples ocasiones formaron alianzas con los conquistadores o colonos, permitiéndoles aprender mucho de la cultura europea. Destaca el papel de los indios de Norteamérica quienes formaron alianzas entre ingleses y franceses en las Guerra Franco-India (1754-1763).

La conquista de territorios americanos, especialmente en las regiones de Mesoamérica, Centroamérica y Suramérica, ocurrió en gran parte por medio de batallas campales entre españoles contra los imperios azteca, maya e inca; así como las alianzas entre españoles e indígenas contra los imperios a los cuáles estos últimos estaban sometidos. Por otro lado, las sociedades indígenas mantenían una estructura fuertemente jerarquizada donde el rey o cacique tenía poderes ilimitados sobre la población en los aspectos político, militar, social y religioso con un liderazgo demasiado centralizado.

Los conquistadores españoles habrían de arrebatar el poder de los reyes o líderes indígenas capturándolos para eliminar enormemente la estructura del poder o por defecto disminuir y paralizar amplios movimientos de resistencia. A su vez los aztecas e incas habían creado numerosos adversarios y enemigos entre otros clanes indígenas los cuáles habían sido debilitados por los mismos.

Estas tribus serían derrotadas por los españoles por lo que se unirían a ellos para aprovechar su ventaja y derrotar a los clanes opresores, hecho que contribuyó a la conquista de Tenochtitlán con una alianza entre los conquistadores y amerindios. Muchos de estos indios serían auxiliares militares, porteadores y por supuesto espías e intérpretes como el caso de Malitzin (Doña Marina para los españoles) quien sería la intérprete y amante de Hernán Cortés.

Un aspecto fundamental resultó ser la destrucción de centros religiosos indígenas en un mundo religioso politeísta, lo cual tendría gran efecto sobre los nativos americanos quienes percibirían el sometimiento hacia los europeos como un abandono de los dioses sin dejar por otro lado el sincretismo religioso.

Las divisiones y guerras civiles entre indígenas y las disputas por la línea sucesoria colaborarían a la conquista de los españoles, acontecimiento dado en el Perú lo cual redujo la capacidad de resistencia de los incas frente a los conquistadores.

Un punto clave para la colonización y la conquista resultarían ser las enfermedades en el Nuevo Mundo que fueron importadas involuntaria y accidentalmente por los españoles y cuyos efectos tuvieron gran repercusión sobre la población nativa americanacausando numerosos fallecimientos y el motivo principal del catastrófico descenso en la población nativa. Los indígenas americanos no contaban con un sistema inmunológico sensibilizado para responder a las diversas enfermedades a la que los europeos estaban acostumbrados, por lo que sus defensas inmunológicas eran deficientes frente a enfermedades infectocontagiosas desconocidas en el continente americano.

Estas enfermedades, como el tifus, la sífilis, gonorrea, el sarampión, peste, tuberculosis, neumonías, variantes de enfermedades gastrointestinales o la viruela, comunes en el ámbito europeo, resultarían letales para las poblaciones indígenas y ocasionarían muertes masivas en la población amerindia por contagio directo o indirecto.

La pandemia masiva de viruela a partir del año 1520 en el Nuevo Mundo fue por causa del virus variola llevado accidentalmente por los conquistadores a América, afectando principalmente a los nativos americanos, quienes no contaban con inmunizaciones naturales previas debido a que el aislamiento de América había mantenido intacto al continente del efecto de enfermedades pandémicas por lo que ocasionaría millones de muertes entre los amerindios en los años venideros reduciendo grandemente su población.

Debatido, refutado o criticado por muchos, a pesar de los casos de abusos o esclavitud en ciertos sectores de la población indígena, lo cierto es que no hubo suficientes españoles en América para matar a un enorme número de nativos que perecieron tras la expediciones de conquista, siendo las enfermedades infectocontagiosas importadas desde Europa al Nuevo Mundo la principal fuente del deceso de las poblaciones amerindias en el continente por espacio de décadas y siglos posteriores.

Sin embargo, en las Antillas americanas, el encuentro entre ambos mundos sería desastroso, donde la población nativa de las islas caribeñas se convertiría en botín para los conquistadores, siendo obligada y sometida a realizar trabajos forzados y a la esclavitud; lo que derivaría a un exterminio de la población indígena caribeña con el paso de los años.

Esta situación propiciaría el ingreso de esclavos procedentes de áfrica a las costas americanas, que serían utilizados para trabajos forzados y esclavitud en haciendas, minas y otras áreas en lugar de los indígenas americanos y hacer frente a la insaciable demanda de mano de obra. Al final los africanos capturados y enviados a América como esclavos poblarían amplias regiones de las costas atlánticas americanas como las islas caribeñas y las 13 colonias americanas.

El mismo Fray Bartolomé de la Casas describiría las atrocidades cometidas en las Antillas, señalando que el inicio de las hostilidades entre españoles e indios habría iniciado con el maltrato que los europeos propiciaban hacia los nativos en primera instancia y que estos al defenderse habrían sido diezmados por los españoles.

El descubrimiento de nuevos territorios trajo consigo la unión de ciertos pueblos entre la violencia desmedida en ciertas épocas debido a un choque de culturas. Mucha de esta violencia estuvo debida a la supresión de las tradiciones y formas religiosas indígenas y la imposición de otra religión, como en el caso de América, donde el cristianismo fue predicado a las comunidades nativas.

Sin embargo, se sabe que existieron verdaderas conversiones entre los pueblos indígenas a manos de frailes dominicos y franciscanos entre 1524 y 1536 de cuatro millones de nativos las cuales fueron registradas en México.

Primordialmente, el papel de los misioneros cristianos entre españoles y portugueses resultó fundamental en una conversión al cristianismo en los territorios de América, además de jugar un papel civilizador en el respeto hacia las comunidades indígenas, situación donde destacaría Fray Bartolomé de las Casas.

La colonización y conquista produjo el sistema de la encomienda, el cual consistía en que la corona española recompensaba a un conquistador con tierras y con un determinado número de personas no cristianas o indígenas para que trabajaran dicha tierra a forma de tributo y como beneficio recibirían la protección del dueño del territorio recompensado, así como recibir instrucción y educación cristianas. En la práctica tal sistema se convertiría en una forma de esclavitud; ya que muchos encomenderos conquistadores exigían oro como tributo y obligaba a los indígenas a trabajar en las minas.

A pesar de ello, la iglesia propiciaría el respeto a las comunidades y sectores indígenas lo que conduciría a una inclusión de los pueblos nativos americanos a la cristiandad, especialmente en el ámbito del mestizaje.

A diferencia de Norteamérica el mestizaje sería un aspecto de la fusión de culturas en el territorio español de América. Aunque ha sido objeto de debate, refutado o aceptado por muchos historiadores, lo cierto es que tras los decesos de indígenas por confrontaciones y enfermedades, españoles migrantes al Nuevo Mundo, especialmente entre hidalgos, los conquistadores ya asentados en territorio americano habrían tomado a mujeres indígenas sobrevivientes como esposas o muy comúnmente como amantes debido además a la escasez de mujeres españolas en los nuevos territorios, producto de los cuáles habrían nacido niños mestizos quienes con el tiempo asimilarían conceptos y la cultura de ambos mundos y cuya población a su vez crecería en América Latina.  A esta situación habría que añadir las sucesivas migraciones a las regiones de Latinoamérica de españoles y otros europeos con el paso de los años o siglos venideros.

En algunas ocasiones el mestizaje sería permitido con el fin de promover la evangelización, especialmente cuando españoles tomaban como esposas a mujeres indias hijas de los indígenas de la alta nobleza. No se descarta por otro lado los raptos y las violaciones contra mujeres indígenas, no obstante, un hecho fundamental constatado fue el de la barraganía donde un hombre casado con una mujer, tenía viviendo en la misma casa a una o varias concubinas indias con el permiso y/o beneplácito de la mujer legítima, salvo que solo esta última tendría los principales derechos maritales frente a las concubinas; no obstante, en la barraganía el esposo se hacía cargo de los hijos habidos con las concubinas, generando una especie de poligamia en regiones de América latina que eran prohibidas en Europa.

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